PERIODISMO PARA HÉROES
Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.
Francois Mauriac.
Hacer periodismo escrito en Puebla equivale a un acto del más puro heroísmo financiero y laboral: el empresario invierte millones de pesos para publicar todos los días lo que reporteros y articulistas escribieron durante miles de horas-hombre, con la ilusión de que su comentario llegue a lectores anónimos ávidos de información, noticias y artículos editoriales. Empero, toda esta estructura financiera e intelectual contrasta con la realidad: choca con los números, las estadísticas, el tiraje y la venta del periódico.
Es una frustración que golpea la dignidad de periodistas y empresarios, incluso la de aquellos que gustan navegar por las tibias y calmas aguas del conformismo.
¿Sabe usted cuántos lectores tiene la prensa poblana?
Según los estudios realizados para el consumo o la curiosidad particular de algunas instituciones académicas, en el estado de Puebla el número de “lectores inteligentes” (los que leen para enterarse y analizar), apenas si llega a los dos millares. Sí, leyó usted bien: 2 000 pares de ojos. Esta alarmante estadística tiene varios orígenes. A saber: el decaimiento del periodismo profesional, el bajo perfil de la mayoría de los medios poblanos y la nula oferta informativa y cultural.
En términos absolutos, el periodismo de Puebla nada tendría que ofrecer a los lectores de Guadalajara o Monterrey, por sólo citar a dos de las ciudades donde existen varios periódicos cuyo tiraje promedio rebasa los 50 mil ejemplares por día, en los cuales la información trasciende las fronteras estatales y emocionales (El Norte, Metro, El Porvenir, El Informador).
Según este columnista, la tradición poblana es lo que ha impedido el desarrollo de los medios y, en algunos casos, ha obstaculizado la profesionalización en la mayoría de las redacciones.
(Ah! No olvidar que la corrupción tiene algo que ver en el asunto). Además de todo ello, existe la costumbre de regatear salarios, “competir” con bajos costos de publicidad y aumentar las utilidades disminuyendo tiraje y distribución. Y, por si fuera poco, también se han trabado compromisos que convierten a la información en un eficiente método “fast track” para negociar por “debajo del agua”.
En 1997, los periodistas Isabel Tobon y Fernando Pérez Corona publicaron en el número 8 de la Revista Réplica un reportaje sobre el periodismo poblano. Escribieron que:
“El contraste se agudiza si comparamos a la de Puebla con otras ciudades como Guadalajara y Monterrey, donde los tirajes van de 25 mil a 150 mil ejemplares por periódico. Y (que) la diferencia duele más cuando analizamos la suma del tiraje real de los periódicos angelopolitanos (17), que con trabajos llega a 40 mil ejemplares por día; es decir, 2 500 ejemplares diarios en promedio”.
Ante este desalentador escenario existen algunos héroes (cuatro) a quienes se les ha regateado el reconocimiento de la sociedad; personas que formaron empresas a pesar de los peores pronósticos generados por el escaso número de lectores y la innegable competencia de un medio (El Sol) que desde hace 55 años mantiene cautivo a su propio público. En este grupo de entusiastas editores (cuatro héroes), está Armando Prida Huerta, presidente de la Asociación Periodística “Síntesis”, quien contra tiempo y marea logró consolidar nuestro diario, que hace unas horas acaba de cumplir siete años de circular sin interrupción (nació en 1992). Después de aparecer en la ciudad capital poblana, el proyecto se expandió a la entidad hasta llegar a los estados de Tlaxcala e Hidalgo. Y hoy “Síntesis” circula en los tres territorios con un tiraje que asciende a 25 mil ejemplares diarios.
Tenemos, pues, que en Puebla el periodismo resulta una empresa de alto grado de dificultad. Imagínense usted lo que implica promoverlo, mejorarlo e impulsarlo con la idea de crear un nuevo mercado de lectores, sin perder a esos dos mil que, por costumbre o necesidad profesional, compran, leen y analizan la prensa diaria. Y lo que cuesta modernizar su formato, ampliar su oferta periodística y darle color a las noticias.
Por eso no se vale regatear reconocimiento a quien lo merece…
Nota editorial
Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.
Periodismo para Héroes (Crónicas sin censura 189)
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