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EL CALVARIO DE CHINA

Para todos los espíritus que se mantienen atentos al desenvolvimiento de la vida internacional, el conflicto que ha aparecido en el lejano Oriente, a causa de la invasión japonesa sobre el territorio chino de Manchuria, representa uno de los sucesos más graves y más trascendentales que han ocurrido en la última década.

Importante es en sí este problema, como lo son todos los que resultan del choque de intereses de las grandes potencias en el extremo Oriente; pero más importante es aún en virtud de que la actitud altanera e intransigente del Imperio Japonés ha venido a exhibir la febledad de todo el esfuerzo acumulado en la posguerra para crear normas e instituir organismos de acción internacional capaces de allanar pacíficamente las diferencias que se susciten entre los Estados.

Ni la presión moral de la Sociedad de Naciones, ni los mandamientos expresos contenidos en los tratados, acuerdos y convenciones emanadas de la conferencia internacional celebrada en Washington en el invierno de 1921 a 1922, en que se plantearon los grandes problemas del Pacífico; han sido bastantes para evitar que continúe en forma progresiva y alarmante el abuso que de su propia fuerza hace el país del Sol Naciente en una invasión que retrotrae al mundo a las épocas, que se creían ya pasadas, de las conquistas políticas y territoriales confiadas a la acción de las armas.

De tiempo en tiempo, por periodos seculares, el interés político del mundo se desplaza de uno al otro confín del orbe. El Atlántico y el Mediterráneo, que hasta el siglo pasado constituían la causa principal de disputas entre las grandes potencias marítimas, han dejado de ser objeto de reales preocupaciones. Y desde los albores del siglo actual, son los complejos problemas del Pacífico los que inquietan preferentemente a los estadistas; y son también los que representa, para lo porvenir, las más terribles amenazas de guerra.

El campo esencial de la pugna entre las potencias navales se ha situado en China, por las perspectivas de explotación de los recursos naturales que ofrecen sus vastos territorios y por la posibilidad de dominio de mercados tan amplios como los que suponen los cuatrocientos o más millones de habitantes que pueblan a China.

Estos incentivos son demasiado poderosos para no dejar de atraer la codicia de los mercaderes de Occidente, los cuales, en su afán de dominio, no se han detenido siquiera ante consideraciones primarias de ética.

Desde la guerra del opio, en que Inglaterra, con el fuego de sus cañones, impuso al pueblo chino la costumbre de producir, consumir y comerciar con ese enervante (guerra iniciada en 1839 y terminada en agosto de 1842 con la toma de Shanghai por las tropas del Imperio Británico); desde esa contienda que dejó escrita una de las páginas más infamantes de la historia humana, se inició el rudo calvario por que ha tenido que cruzar el pueblo chino, cada vez más sujeto a la servidumbre que le han impuesto las potencias occidentales y el Japón.

El tratado de Nan-king que puso fin a la guerra anglo-china, si es verdad que abrió China al comercio internacional, del que ésta procuraba sustraerse, también lo es que ello fue al precio de su ruina como Estado independiente.

De ahí en más, la penetración de Occidente se hizo a base de golpes de mano, de expediciones militares o de simples amenazas, obligando las potencias, con pretextos y aun sin ellos, al celeste imperio, a que les otorgara sendas y jugosas concesiones territoriales, derechos de extraterritorialidad para los japoneses y europeos, control absoluto de las aduanas, pago de fantásticas indemnizaciones de guerra y otras de exacciones prácticamente innumerables.

El usufructo de las concesiones territoriales es, de hecho, un verdadero despojo ya que en el perímetro que abarcan no existe más autoridad que la emanada de la potencia beneficiaria. La extraterritorialidad de ciudadanos extranjeros, implica la intangibilidad de éstos por parte de cualquier tribunal del país, sea cual fuere el delito de que se hicieren responsables. Esto, sin contar con el establecimiento de oficinas de correos y telégrafos, ferrocarriles, estaciones carboníferas y otras muchas fuentes de explotación, bajo el dominio exterior.

China no puede establecer ni cobrar impuestos. Las recaudaciones aduanales son percibidas por las potencias y distribuidas entre ellas para amortización de deudas inconmensurables. Apenas se asigna un limitado porcentaje para el sostenimiento de la administración pública. La rica provincia del Tíbet pasó en realidad al dominio inglés por el tratado de Calcuta de 17 de marzo de 1890; Hon-Kong también, y de pleno derecho, por el tratado de Nan-king de 1842; en la Mongolia Central y Oriental, y en la Manchuria meridional, ejerce derechos casi soberanos el Japón; Shanghai es un establecimiento internacional, quedando sólo la vieja ciudad en manos de las autoridades chinas.

¿Qué soberanía resta a la nación China, al descontar todo esto?

Felizmente para China, mientras más enconadas se hicieron las pugnas entre las potencias, fue generándose un movimiento nacional de extraordinarias proporciones, que ha hecho despertar al pueblo chino de su secular somnolencia, para reclamar la restitución de sus derechos por medio de la sucesiva derogación de esos tratados cuya “santidad” proclama en estos momentos la cancillería del Japón, pero que no son en verdad más que las ligaduras impuestas a un gran pueblo durante un siglo en que tuvieron manos libres las puissances de proie.

Fueron estas disputas, las que, en la Conferencia de Washington a que aludí en los primeros párrafos de este artículo, echaron por tierra “los derechos especiales” que reclama para sí el Japón y que había impuesto a China en 1915. Son estas mismas disputas las que obligaron a formular la declaración conjunta de respeto a la integridad territorial de China. Y son, en fin, estas disputas, las que impusieron la doctrina americana de la “Puerta Abierta” en los mercados de Oriente, sobre la hegemonía unilateral a que aspira el Japón.

Por lo demás, China, aunque dividida en múltiples facciones, y azotada por la guerra intestina, por la peste y las inundaciones, no es ya la China asustadiza del Celeste Imperio, sino una China que cuenta con estadistas de tan alto valer como los discípulos de Sun Yat Sen, cuya dialéctica se impone en las reuniones internacionales y cuya “resistencia pasiva” hará que fracase la invasión nipona de la Manchuria.

China inerme, ha confiado su defensa a la moral internacional. El Japón, en cambio, por sobre la opinión del Consejo de la Sociedad de Naciones, que lo conminó por trece votos contra uno a evacuar en plazo perentorio el territorio invadido, se empeña en resolver el conflicto por medio de negociaciones directas, seguro de que de este modo la presión de sus ejércitos y de su gran flota producirá una nueva capitulación de China.

En esta agresión de caracteres anacrónicos, en que se resucitan los procedimientos clásicos de una guerra de conquista, torpemente disfrazados con declaraciones de defensa de intereses, lo realmente interesante será saber si el mundo se allanará a soportar resignadamente la soberbia intransigencia de un Estado como lo es el Japón, condenado por la opinión general.

El Nacional, 30 de octubre de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

LOS CEROS DE LA DISCORDIA

La imprudencia suele preceder casi siempre a la calamidad.

Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo. Dicho popular

 

La falta de uno o dos ceros podría ser la causa de las reacciones en contra del nombramiento de José Doger Corte. Esto es siempre y cuando comparáramos el dinero de don Pepe con los millones que tiene Bill Gates, por ejemplo. O para no irnos hasta las ligas mayores, basta cotejar el patrimonio personal del rector con la lana que hizo populares y respetables a don Manuel Espinoza Yglesias o a don Gabriel Alarcón Chargoy, por sólo citar a un par de poblanos que, sin ser profetas en su tierra, regresaron con las bolsas llenas para, benévolamente, aceptar el respeto de las personas que en Puebla habían sido sus enemigos, antagónicos, críticos y detractores, mismos que después fueron ahijados, becarios y beneficiarios de la filantropía de uno y el poder periodístico del otro.

En el primer caso, es decir, en el del controvertido gringo, Doger necesitaría que su “cash” y activos fuesen tasados en dólares y mínimo con dos ceros de más. Y en relación con los paisanos, que su balance también tuviera dos ceros adicionales, cuando menos.

Si esa fuera la condición económica de Doger Corte, le aseguro al lector que ni siquiera le habrían ofrecido el cargo de auditor general del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Puebla. Es probable que el supuesto Pepe supermillonario tomara la oferta como un chiste o una broma de mal gusto. Y que, como buen negociador, aprovecharía semejante “insulto” para recomendar al contador de su confianza que le hubiera manifestado algún interés locuaz por oler de cerca el enervante perfume que emana del poder burocrático.

Tenemos, pues, que la falta de esos dos ceros provocó las reacciones en contra del economista designado de manera sorpresiva por casi todos los representantes del pueblo, quienes, intuyo, detectaron las cualidades necesarias para vigilar el manejo de los recursos públicos administrados por el gobierno estatal y, a la vez, para conducir por el camino correcto a los 217 alcaldes de la entidad.

El asunto, además de las aristas publicadas por la prensa, tiene a mi juicio dos interesantes vertientes a saber:

La paradójica: la falta de los ceros de alguna manera ha propiciado lo que podríamos llamar “cala de un prestigio” todavía en entredicho y, por ende, en proceso de regeneración.

Y la curiosa: dicha resistencia metió a José Doger Corte en un proceso donde cualquier error u omisión acabará por aniquilarlo, peligro que debería exacerbar el feeling del exrector y, asimismo, mantenerlo en alerta, con los focos rojos prendidos.

Dicho en otras palabras: el nuevo auditor general acaba de adquirir varios compromisos. Por ejemplo:

Le está prohibido fallar.

No podrá mostrarse débil o comprensivo cuando de poner orden administrativo y contable se trata.

Jamás deberá transigir con los supuestos delincuentes, sean estos sus cofrades, cuates, excolaboradores, íntimos o compañeros de la casi siempre incomprendida actividad pública.

Tiene que armarse de valor para llevar una vida familiar y burocrática honesta, recta, transparente.

Le está prohibido hacer cosas buenas que parezcan malas.

Si existen, tendrá que eliminar las colas que puedan pisarle.

Y además quitarse de encima la definición de cuña que le endilgan aquellos que miran a la corrupción como el palo que lastima y ofende a la sociedad.

Si todo sale bien, el nuevo cargo de José Doger equivale a la cumbre lejana y oculta que utiliza el águila para sobrevivir: necesita arrancarse las plumas y esperar su renuevo. Es la única manera de volver a volar.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

STALIN, GANDHI Y OCCIDENTE

La actualidad internacional ofrece un panorama múltiple de fuertes impresiones, de acontecimientos de primera importancia que cada uno en sí mismo reclamaría el estudio y la contemplación de los hombres que estamos atentos a los sucesos que ocurren a diario dentro y fuera del país: la gran crisis política y económica por que atraviesa el Imperio Británico —crisis, prevista y comentada por el autor de estas líneas antes de que Inglaterra se decidiera a dar el paso insólito y trascendental del abandono del talón oro que le era tradicional como a ningún otro país—; el acercamiento franco-alemán, que recibe notable impulso merced a la visita que llevan a cabo en estos momentos el jefe del gobierno y el ministro de Relaciones de Francia a la capital de Alemania; el próximo viaje de los mismos estadistas franceses a la Unión Americana; y la bárbara agresión japonesa sobre China; todo esto junto con otros sucesos que sería prolijo enumerar, acusan que la marcha del mundo ha perdido su ritmo, que las tendencias más opuestas y los más encontrados intereses luchan desesperadamente, ya sea por asentar su hegemonía, o al menos por afianzar su existencia; pero acusan también el proceso anárquico de la vida actual en su aspecto internacional.

En torno a este torbellino que nubla el cielo del mundo capitalista, una figura tan noble como miserable en su aspecto —la figura de Mahatma Gandhi— impresiona no sólo por la sencillez de sus costumbres paupérrimas, sino también, y sobre todo, por el contraste de sus conceptos simplistas con la complejidad del pensamiento occidental.

Entre tanto, más allá de la Europa Occidental y con actitudes de altivez que se apoyan en la constancia, en la audacia y en la disciplina, la Rusia soviet se encara al régimen capitalista de tipo individual, reclamando para sí los éxitos que no logra alcanzar Occidente.

La Rusia de Stalin, la India de Gandhi, y Occidente, ofrecen en la era presente tres tipos de civilización, tres conceptos distintos sobre la forma de organizar la vida en sociedad, tres orientaciones distintas de entender el sentido de la vida.

Para Gandhi es la vuelta a las formas primitivas, la exclusión de las complejidades del maquinismo, y la serenidad al modo como la entendiera Sidarta Gautama, el camino de la felicidad. Por eso su prédica está comprendida en estos breves conceptos: teje tu lino, cultiva tu huerto, fabrica tu sal… ora. Por eso mismo ha merecido admiración y respeto la actitud de este hombre miserable, que apenas cubre sus carnes, que se alimenta con severa frugalidad, que pidió vivir en Londres en barrio apartado para morar entre los pobres, y que va, en nombre de trescientos cincuenta millones de hombres, a reclamar la liberación de su patria.

Occidente, por el contrario, representa la inquietud humana llevada a sus últimos extremos; es el pensamiento del hombre que se adentra en los dominios de la ciencia; es el titán que roba constantemente sus secretos a la naturaleza, para domeñarla, pero que se ata a sí mismo y se roe y se destruye. La tragedia de Prometeo simboliza el genio del hombre de sufre la cólera de los dioses; es una sublimación de la humanidad. La tragedia de Occidente, por el contrario, es el fracaso del esfuerzo, por falta de orientación y de sentido, que encuentra un paralelismo más justo en el grito de angustia de Fausto.

La noción individualista cifró el progreso humano en el egoísmo de cada hombre, y ahora se abate carcomida por la gangrena de anarquía que aparece en todas las ramas de la producción y del consumo. El capitalismo individualista creó la máquina para sustituir la mano de obra del hombre, pero no sustituyó al hombre como consumidor. De allí que la acumulación de riquezas se traduzca en la esterilidad de las mismas, y que la gente perezca de hambre y de frío al lado de una ociosa abundancia.

El problema, pues, radica en la posibilidad de un aumento de la capacidad de consumo del pueblo, que sea paralelo al proceso de aceleración de la producción.

La Rusia de los soviets no difiere del concepto occidental en cuanto ve a los métodos y a la técnica. Rusia electrifica, maquiniza, racionaliza, experimenta. El señor Stalin provee la manera de instalar en el Volga, o en los montes Urales, las más grandes plantas eléctricas, fábricas colosales, ingenios poderosos. Ucrania y las Estepas se convierten en inmensos latifundios de Estado. Y con la ciencia y la disciplina como puntos de apoyo sueña en forjar la estructura social y política de un nuevo mundo.

El choque es más violento entre la filosofía de Gandhi con el pensamiento creador de los soviets, que entre éste y la civilización de Occidente.

Decía yo en uno de mis artículos anteriores que la forma de organización adoptada por los soviets se aleja cada vez más del viejo concepto socialista para identificarse mejor como un capitalismo de Estado. Acaso el capitalismo internacional de Occidente se vea precisado a hacer las necesarias concesiones, hasta que se halle una sintetización entre el capitalismo individualista y el que profesan, mal de su agrado los soviets; quizá lo que se requiere en esta ancha parte del mundo —que no puede avenirse a retornar a la vida ascética de Gandhi y que necesita, por lo mismo, la ayuda de la ciencia aplicada a todos los órdenes de la producción—, sea expurgar el régimen capitalista del egoísmo que lo caracteriza, darle un sentido social a la producción, anteponer los intereses de la colectividad sobre los de los individuos.

Por ahora, aun cuando es indiscutible la hegemonía que ejerce en la mayor parte del globo el capitalismo individualista, frente a él, como una esperanza o como una fuerza que tiende a obligarlo a la transacción, se alza el capitalismo de Estado. Si ambos sistemas fracasan ¿quién podría negar la razón que simboliza Gandhi?

El Nacional, 21 de octubre de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

LA EFICACIA MATA LA DUDA

La verdad, por lo general, no se oye, se la ve.

Baltasar Gracián.

 

Arrieros somos y en el camino andamos.

Dicho popular.

Es muy fácil que la gente escuche argumentos si estos apoyan creencias religiosas o teorías basadas en las ciencias exactas. La réplica sale sobrando en este tipo de temas que producen discusiones bizantinas y nunca dejan contento a nadie. Más vale guardar silencio y, si acaso existe alguna duda, analizarla también en silencio, es decir, evitar la discusión para no meterse en problemas. Un ejemplo histórico:

Cuando Miguel Ángel aceptó tallar un bloque de mármol defectuoso, lo hizo sabedor de que la piedra le daba oportunidad de aprovechar un boquete causado por alguna mano torpe. No dijo nada, simplemente se puso a esculpirla hasta que de ella surgió el joven David con la honda en la mano.

Sodermini, uno de los clientes más ricos, críticos, exigentes y acres de la época, se acercó al taller para constatar cómo el artista había resuelto el defecto de la piedra. Recorrió con su vista la estatua desde un ángulo que, por su perspectiva, deformaba el rostro de la gigantesca figura. “La encuentro magnífica —dijo el visitante—, sin embargo, tiene la nariz demasiado grande”. Miguel Ángel se dio cuenta del engaño visual que había sufrido Sedermini y, sin aclarar nada, lo invitó a subir con él al andamio. En el camino, el escultor cogió un puñado de polvo para después hacer como si con el cincel modificara el trazo de la nariz, al tiempo que dejaba caer parte del material recogido. Obviamente no cambió el tamaño de la nariz, pero sí dio la impresión de hacerlo. Minutos después de aquella inteligente “farsa”, el artista dio un paso atrás y le preguntó a su invitado: “A ver, ¿qué le parece ahora?”. “Así me gusta mucho más”, respondió satisfecho Sodermini, “ahora sí que tiene vida”.

Con su inteligencia y sensibilidad, Miguel Ángel evitó discutir o imponer su criterio usando argumentos verbales. En lugar de ello, prefirió demostrar “in situ” la belleza de su obra, lección que nos sirve para establecer que las palabras salen sobrando cuando los hechos son patentes.

Al parecer, esta podría ser la política de comunicación en alguna de las áreas del gobierno que desarrollan su trabajo con discreta eficacia, tan discreta que la mayoría de los poblanos todavía no se han dado cuenta.

Una de ellas —según decreto del H. Congreso del Estado, creada en el mes de diciembre de 1999— es el Sistema Operador de Carreteras de Cuota (SEOCC), cuya única referencia “promocional” acaba de ocurrir el pasado 10 de noviembre, cuando el consejo de administración, integrado por los secretarios del gabinete y el director Víctor Enrique Mata Temoltzin, convino con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla “regular la prestación de servicios sociales de la Universidad, para el desarrollo de estudios que servirán en la conformación de proyectos carreteros”.

Es obvio que este organismo público descentralizado no se dedica a hacer ni esculturas ni pinturas y menos aún la talla de bloques de mármol (brincos diera). Su función es menos creativa. Empero, en esta época de apertura comercial, de competencia calificada y de capitalismo salvaje, la labor que desarrolla resulta determinante para fomentar la confianza de los ciudadanos que por millones usan y pagan el peaje en las carreteras de cuota (de acuerdo al reporte de la SCT federal, de enero de 1999 a julio del 2000, los usuarios pagaron más de 6 mil millones de pesos). Podemos decir, pues, que en este caso no hay polvo que disfrace, produzca u oculte los cambios. Y que, si acaso llega a verse o a olerse, es porque está en construcción o en reconstrucción alguno de los tramos de la Vía Atlixcáyotl, carretera que, por cierto, deja mucha lana al “hombre de Champusco”; o bien porque empezó a construirse la autopista a Teziutlán. Todo ello con la importante participación de jóvenes profesionistas que, además de constatar cómo se aplican las cuotas y a dónde va a parar parte del dinero de los impuestos, están colaborando en grupos multidisciplinarios cuyo objetivo es eficientar el trabajo del organismo. Y aquí surge una pregunta:

¿Podrá el director del SEOCC convencer con hechos a los usuarios del beneficio que prestan las autopistas poblanas?

Tal vez. Se trata de que el dinero de las cuotas de peaje multiplique las buenas razones. Pero antes debe promocionar al sistema que dirige, sin perder de vista el impacto que han producido las autopistas del país al desarrollo económico y social de los mexicanos (10 mil 226 kilómetros concesionados y poco menos de 5 mil kilómetros controlados por Caminos y Puentes Federales). Y, sobre todo, responder con solvencia moral a quien confió en él para modelar e impulsar lo que hasta hace poco era algo así como un bloque defectuoso.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LOS PLANES SOVIÉTICOS

Mientras los estadistas del Mundo Occidental se debaten en el complejo que forman tantos como son los problemas de Estado que perturban la tranquilidad pública; y mientras la depresión económica, con todos sus fenómenos concomitantes, pone a prueba la vitalidad misma del régimen capitalista, los directores de la Unión Soviética afinan su capacidad creadora y concentran su esfuerzo y su pensamiento en la coordinación de trabajos que pondrá en pleno estado de desarrollo el Segundo Plan Quinquenal para la industrialización de Rusia.

Pasada la época en que la interesada propaganda conservadora se empeñó en exhibir al movimiento soviético como un trasunto de barbarie, cuenta la prensa de nuestros países —y especialmente la norteamericana— con informaciones bastantes que permiten establecer juicios razonables respecto a la obra que está en proceso de realización en la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, escogidas como campo de experimentación del colectivismo integral.

Es interesante, por lo mismo, que asomemos de vez en vez la mirada por los horizontes dilatados del país de los sóviets, para que sepamos a valorar el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que ha tenido la audacia de reconstruir su existencia con desprecio de la ética y de las normas de convivencia social que rigen en el resto del orbe.

Desde que la voluntad de Stalin orientó el esfuerzo de todos los rusos hacia la realización del Primer Plan Quinquenal, cambió sustancialmente la posición de la URSS frente al mundo capitalista. Trotsky proclamó en vano la imposibilidad de organizar el socialismo en una nación mientras se hallara rodeada de países capitalistas. Stalin se empeñó en probar la posibilidad de coexistencia del naciente régimen colectivista con el régimen individualista que, perturbado e inquieto, aún cuenta con suficiente vitalidad.

La tesis de Trotsky hubiera llevado a la Rusia Soviética a mantener un estado de revolución permanente, asumiendo una actitud dinámica y combativa en la lucha internacional. Rusia no habría sido, en tal supuesto, más una base de operaciones para la agitación revolucionaria en el exterior, que un laboratorio del nuevo orden de cosas cuya instauración sirve de norte al colectivismo.

Stalin, por el contrario, enfoca todas las energías de los pueblos que obedecen sus dictados, hacia la tarea que consiste —como informa un hábil corresponsal— “En hacer que el único país que está gobernado por el comunismo sea completa e inalterablemente próspero en sus empresas”.

No es que Stalin y los suyos abandonen de este modo el sentido internacional del socialismo, sino que anteponen la prosperidad de la URSS al proselitismo circunstancial que pudiera engendrar una hábil y tenaz propaganda.

Abrir nuevas y gigantescas plantas metalúrgicas, fábricas de tractores, industrias manufactureras; mecanizar la agricultura; crear estaciones experimentales; proteger las instituciones científicas; todo esto, en un país donde no halla cabida el problema de la cesantía, traduce una mejor propaganda de la que pudiera ser hija del oro que suponen los ingenuos está volcando generosamente el gobierno soviet sobre el resto del mundo.

Por lo demás, Stalin sabe bien que sus mejores aliados en lo que no controla del planeta, son la miseria y el dolor, la cesantía de ahora y la guerra del porvenir.

El Primer Plan Quinquenal fue elaborado en términos que traducen un concepto en extremo ambicioso de las posibilidades de realización. La capitalización del esfuerzo humano para adquirir en condiciones onerosas las plantas gigantescas que fueron proyectadas; el pago de elevados salarios para millares de expertos que fueron, a montarlas primero, a entrenar a los nativos, después; demandó sacrificios que rebasaron la línea de los cálculos más elevados.

El pueblo, en estas circunstancias, tuvo que resignarse a la estrechez de las raciones exiguas, de las trágicas “colas” y del frío penetrante.

Esto, sumado a la abolición de la libertad individual —condición distintiva del régimen comunista—, hallaba una compensación: la eliminación de las clases parásitas, generadora del robustecimiento de la economía nacional, y la seguridad de que se está forjando el mundo de mañana.

En muchos renglones la producción sobrepasó los cálculos establecidos para el primer quinquenio, pero en tesis general los resultados no corresponden ni con mucho a las previsiones.

Hubo que pagar, sobre todo, el precio del aprendizaje de los nuevos obreros. Si costoso era levantar las fábricas y plantas de tipo desmesurado, que en tan grande escala previó el Plan Quinquenal, más costoso aún resultó hacer del campesino de la comarca remota —tradicionalista, ignorante y supersticioso— un obrero eficiente, de espíritu abierto, y capaz de manejar la máquina moderna que el Estado le encargaba para lograr rendimientos en beneficio de la colectividad.

Este aprendizaje, que comporta la transformación mental de buena parte del pueblo ruso, se ha logrado ya en buena parte. Las fábricas dan un porcentaje de rendimiento que en ocasiones alcanzan hasta el décuplo de la producción inicial, particularmente las fábricas de tractores, en las que el soviet pone especial interés por su influencia en el desarrollo de la agricultura industrial. Y los obreros jóvenes no piensan sino en que con su esfuerzo están dando vida a una forma más justa de la sociedad.

El trabajador ruso, sin género de duda, mantiene un nivel de vida inferior con relación al standard de sus compañeros que trabajan en cualquier país de la Europa Occidental o de los Estados Unidos de América; pero la supresión, en su pensamiento, de la inquietud que dimana del peligro de la cesantía, lo compensa.

Igualmente, el sentido social que imprime características especiales al régimen de los soviets, garantiza al obrero para casos de enfermedad, de desastre económico o de vejez, una protección, por mínima que se le suponga, y sus hijos no han menester de ir prematuramente al taller, pues les es obligatoria la escuela.

No debe olvidarse, por lo demás, que un juicio honorable respecto a las condiciones de vida creadas por el soviet, no debe establecerse con relación al standard de los pueblos occidentales, sino, en todo caso, con referencia a la situación anterior de la propia Rusia.

El Segundo Plan Quinquenal, aprovechando la experiencia que arroja la ejecución del primero, no fija las cantidades precisas señaladas a los distintos renglones de la producción, no pretende despertar esperanzas fuera de proporción.

Sobre la base de que debe quedar totalmente socializada la tierra y su cultivo sujeto a los más modernos sistemas mecánicos, los soviets se proponen, así, resolver en definitiva el problema que más inquietó a Lenin; y asegurar para siempre la existencia del régimen.

En los últimos cinco años se adelantó considerablemente en esta dirección con el impulso dado a los sovkozes y a los kolkozes. Ahora se pretende la liquidación total del problema.

En materia industrial, no se sueña ya en hacer de Rusia la primera fuente de producción, pero sí en sobrepasar a Francia, alcanzando a Alemania o a Inglaterra.

Tales empeños reclamarán la continuidad del régimen de penuria que ha vivido hasta ahora el pueblo ruso. Se le alienta con la promesa de que para 1937 sus condiciones de vida se habrán elevado en un doscientos o trescientos por ciento. Pero la verdad es que una obra de las proporciones que han planteado los soviets, no se consuma si no es a precio del sacrificio, por lo menos, de toda una generación.

El Nacional, 17 de abril de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

He tomado del sitio Terra (Mafev) la definición-respuesta-propuesta —positiva y sencilla por cierto— de la “Ley de causa y efecto”. 

EL CALVARIO DE CHINA

Para todos los espíritus que se mantienen atentos al desenvolvimiento de la vida internacional, el conflicto que ha aparecido en el lejano Oriente, a causa de la invasión japonesa sobre el territorio chino de Manchuria, representa uno de los sucesos más graves y más trascendentales que han ocurrido en la última década.

Importante es en sí este problema, como lo son todos los que resultan del choque de intereses de las grandes potencias en el extremo Oriente; pero más importante es aún en virtud de que la actitud altanera e intransigente del Imperio Japonés ha venido a exhibir la febledad de todo el esfuerzo acumulado en la posguerra para crear normas e instituir organismos de acción internacional capaces de allanar pacíficamente las diferencias que se susciten entre los Estados.

Ni la presión moral de la Sociedad de Naciones, ni los mandamientos expresos contenidos en los tratados, acuerdos y convenciones emanadas de la conferencia internacional celebrada en Washington en el invierno de 1921 a 1922, en que se plantearon los grandes problemas del Pacífico; han sido bastantes para evitar que continúe en forma progresiva y alarmante el abuso que de su propia fuerza hace el país del Sol Naciente en una invasión que retrotrae al mundo a las épocas, que se creían ya pasadas, de las conquistas políticas y territoriales confiadas a la acción de las armas.

De tiempo en tiempo, por periodos seculares, el interés político del mundo se desplaza de uno al otro confín del orbe. El Atlántico y el Mediterráneo, que hasta el siglo pasado constituían la causa principal de disputas entre las grandes potencias marítimas, han dejado de ser objeto de reales preocupaciones. Y desde los albores del siglo actual, son los complejos problemas del Pacífico los que inquietan preferentemente a los estadistas; y son también los que representa, para lo porvenir, las más terribles amenazas de guerra.

El campo esencial de la pugna entre las potencias navales se ha situado en China, por las perspectivas de explotación de los recursos naturales que ofrecen sus vastos territorios y por la posibilidad de dominio de mercados tan amplios como los que suponen los cuatrocientos o más millones de habitantes que pueblan a China.

Estos incentivos son demasiado poderosos para no dejar de atraer la codicia de los mercaderes de Occidente, los cuales, en su afán de dominio, no se han detenido siquiera ante consideraciones primarias de ética.

Desde la guerra del opio, en que Inglaterra, con el fuego de sus cañones, impuso al pueblo chino la costumbre de producir, consumir y comerciar con ese enervante (guerra iniciada en 1839 y terminada en agosto de 1842 con la toma de Shanghai por las tropas del Imperio Británico); desde esa contienda que dejó escrita una de las páginas más infamantes de la historia humana, se inició el rudo calvario por que ha tenido que cruzar el pueblo chino, cada vez más sujeto a la servidumbre que le han impuesto las potencias occidentales y el Japón.

El tratado de Nan-king que puso fin a la guerra anglo-china, si es verdad que abrió China al comercio internacional, del que ésta procuraba sustraerse, también lo es que ello fue al precio de su ruina como Estado independiente.

De ahí en más, la penetración de Occidente se hizo a base de golpes de mano, de expediciones militares o de simples amenazas, obligando las potencias, con pretextos y aun sin ellos, al celeste imperio, a que les otorgara sendas y jugosas concesiones territoriales, derechos de extraterritorialidad para los japoneses y europeos, control absoluto de las aduanas, pago de fantásticas indemnizaciones de guerra y otras de exacciones prácticamente innumerables.

El usufructo de las concesiones territoriales es, de hecho, un verdadero despojo ya que en el perímetro que abarcan no existe más autoridad que la emanada de la potencia beneficiaria. La extraterritorialidad de ciudadanos extranjeros, implica la intangibilidad de éstos por parte de cualquier tribunal del país, sea cual fuere el delito de que se hicieren responsables. Esto, sin contar con el establecimiento de oficinas de correos y telégrafos, ferrocarriles, estaciones carboníferas y otras muchas fuentes de explotación, bajo el dominio exterior.

China no puede establecer ni cobrar impuestos. Las recaudaciones aduanales son percibidas por las potencias y distribuidas entre ellas para amortización de deudas inconmensurables. Apenas se asigna un limitado porcentaje para el sostenimiento de la administración pública. La rica provincia del Tíbet pasó en realidad al dominio inglés por el tratado de Calcuta de 17 de marzo de 1890; Hon-Kong también, y de pleno derecho, por el tratado de Nan-king de 1842; en la Mongolia Central y Oriental, y en la Manchuria meridional, ejerce derechos casi soberanos el Japón; Shanghai es un establecimiento internacional, quedando sólo la vieja ciudad en manos de las autoridades chinas.

¿Qué soberanía resta a la nación China, al descontar todo esto?

Felizmente para China, mientras más enconadas se hicieron las pugnas entre las potencias, fue generándose un movimiento nacional de extraordinarias proporciones, que ha hecho despertar al pueblo chino de su secular somnolencia, para reclamar la restitución de sus derechos por medio de la sucesiva derogación de esos tratados cuya “santidad” proclama en estos momentos la cancillería del Japón, pero que no son en verdad más que las ligaduras impuestas a un gran pueblo durante un siglo en que tuvieron manos libres las puissances de proie.

Fueron estas disputas, las que, en la Conferencia de Washington a que aludí en los primeros párrafos de este artículo, echaron por tierra “los derechos especiales” que reclama para sí el Japón y que había impuesto a China en 1915. Son estas mismas disputas las que obligaron a formular la declaración conjunta de respeto a la integridad territorial de China. Y son, en fin, estas disputas, las que impusieron la doctrina americana de la “Puerta Abierta” en los mercados de Oriente, sobre la hegemonía unilateral a que aspira el Japón.

Por lo demás, China, aunque dividida en múltiples facciones, y azotada por la guerra intestina, por la peste y las inundaciones, no es ya la China asustadiza del Celeste Imperio, sino una China que cuenta con estadistas de tan alto valer como los discípulos de Sun Yat Sen, cuya dialéctica se impone en las reuniones internacionales y cuya “resistencia pasiva” hará que fracase la invasión nipona de la Manchuria.

China inerme, ha confiado su defensa a la moral internacional. El Japón, en cambio, por sobre la opinión del Consejo de la Sociedad de Naciones, que lo conminó por trece votos contra uno a evacuar en plazo perentorio el territorio invadido, se empeña en resolver el conflicto por medio de negociaciones directas, seguro de que de este modo la presión de sus ejércitos y de su gran flota producirá una nueva capitulación de China.

En esta agresión de caracteres anacrónicos, en que se resucitan los procedimientos clásicos de una guerra de conquista, torpemente disfrazados con declaraciones de defensa de intereses, lo realmente interesante será saber si el mundo se allanará a soportar resignadamente la soberbia intransigencia de un Estado como lo es el Japón, condenado por la opinión general.

El Nacional, 30 de octubre de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

LOS CEROS DE LA DISCORDIA

La imprudencia suele preceder casi siempre a la calamidad.

Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo. Dicho popular

 

La falta de uno o dos ceros podría ser la causa de las reacciones en contra del nombramiento de José Doger Corte. Esto es siempre y cuando comparáramos el dinero de don Pepe con los millones que tiene Bill Gates, por ejemplo. O para no irnos hasta las ligas mayores, basta cotejar el patrimonio personal del rector con la lana que hizo populares y respetables a don Manuel Espinoza Yglesias o a don Gabriel Alarcón Chargoy, por sólo citar a un par de poblanos que, sin ser profetas en su tierra, regresaron con las bolsas llenas para, benévolamente, aceptar el respeto de las personas que en Puebla habían sido sus enemigos, antagónicos, críticos y detractores, mismos que después fueron ahijados, becarios y beneficiarios de la filantropía de uno y el poder periodístico del otro.

En el primer caso, es decir, en el del controvertido gringo, Doger necesitaría que su “cash” y activos fuesen tasados en dólares y mínimo con dos ceros de más. Y en relación con los paisanos, que su balance también tuviera dos ceros adicionales, cuando menos.

Si esa fuera la condición económica de Doger Corte, le aseguro al lector que ni siquiera le habrían ofrecido el cargo de auditor general del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Puebla. Es probable que el supuesto Pepe supermillonario tomara la oferta como un chiste o una broma de mal gusto. Y que, como buen negociador, aprovecharía semejante “insulto” para recomendar al contador de su confianza que le hubiera manifestado algún interés locuaz por oler de cerca el enervante perfume que emana del poder burocrático.

Tenemos, pues, que la falta de esos dos ceros provocó las reacciones en contra del economista designado de manera sorpresiva por casi todos los representantes del pueblo, quienes, intuyo, detectaron las cualidades necesarias para vigilar el manejo de los recursos públicos administrados por el gobierno estatal y, a la vez, para conducir por el camino correcto a los 217 alcaldes de la entidad.

El asunto, además de las aristas publicadas por la prensa, tiene a mi juicio dos interesantes vertientes a saber:

La paradójica: la falta de los ceros de alguna manera ha propiciado lo que podríamos llamar “cala de un prestigio” todavía en entredicho y, por ende, en proceso de regeneración.

Y la curiosa: dicha resistencia metió a José Doger Corte en un proceso donde cualquier error u omisión acabará por aniquilarlo, peligro que debería exacerbar el feeling del exrector y, asimismo, mantenerlo en alerta, con los focos rojos prendidos.

Dicho en otras palabras: el nuevo auditor general acaba de adquirir varios compromisos. Por ejemplo:

Le está prohibido fallar.

No podrá mostrarse débil o comprensivo cuando de poner orden administrativo y contable se trata.

Jamás deberá transigir con los supuestos delincuentes, sean estos sus cofrades, cuates, excolaboradores, íntimos o compañeros de la casi siempre incomprendida actividad pública.

Tiene que armarse de valor para llevar una vida familiar y burocrática honesta, recta, transparente.

Le está prohibido hacer cosas buenas que parezcan malas.

Si existen, tendrá que eliminar las colas que puedan pisarle.

Y además quitarse de encima la definición de cuña que le endilgan aquellos que miran a la corrupción como el palo que lastima y ofende a la sociedad.

Si todo sale bien, el nuevo cargo de José Doger equivale a la cumbre lejana y oculta que utiliza el águila para sobrevivir: necesita arrancarse las plumas y esperar su renuevo. Es la única manera de volver a volar.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

STALIN, GANDHI Y OCCIDENTE

La actualidad internacional ofrece un panorama múltiple de fuertes impresiones, de acontecimientos de primera importancia que cada uno en sí mismo reclamaría el estudio y la contemplación de los hombres que estamos atentos a los sucesos que ocurren a diario dentro y fuera del país: la gran crisis política y económica por que atraviesa el Imperio Británico —crisis, prevista y comentada por el autor de estas líneas antes de que Inglaterra se decidiera a dar el paso insólito y trascendental del abandono del talón oro que le era tradicional como a ningún otro país—; el acercamiento franco-alemán, que recibe notable impulso merced a la visita que llevan a cabo en estos momentos el jefe del gobierno y el ministro de Relaciones de Francia a la capital de Alemania; el próximo viaje de los mismos estadistas franceses a la Unión Americana; y la bárbara agresión japonesa sobre China; todo esto junto con otros sucesos que sería prolijo enumerar, acusan que la marcha del mundo ha perdido su ritmo, que las tendencias más opuestas y los más encontrados intereses luchan desesperadamente, ya sea por asentar su hegemonía, o al menos por afianzar su existencia; pero acusan también el proceso anárquico de la vida actual en su aspecto internacional.

En torno a este torbellino que nubla el cielo del mundo capitalista, una figura tan noble como miserable en su aspecto —la figura de Mahatma Gandhi— impresiona no sólo por la sencillez de sus costumbres paupérrimas, sino también, y sobre todo, por el contraste de sus conceptos simplistas con la complejidad del pensamiento occidental.

Entre tanto, más allá de la Europa Occidental y con actitudes de altivez que se apoyan en la constancia, en la audacia y en la disciplina, la Rusia soviet se encara al régimen capitalista de tipo individual, reclamando para sí los éxitos que no logra alcanzar Occidente.

La Rusia de Stalin, la India de Gandhi, y Occidente, ofrecen en la era presente tres tipos de civilización, tres conceptos distintos sobre la forma de organizar la vida en sociedad, tres orientaciones distintas de entender el sentido de la vida.

Para Gandhi es la vuelta a las formas primitivas, la exclusión de las complejidades del maquinismo, y la serenidad al modo como la entendiera Sidarta Gautama, el camino de la felicidad. Por eso su prédica está comprendida en estos breves conceptos: teje tu lino, cultiva tu huerto, fabrica tu sal… ora. Por eso mismo ha merecido admiración y respeto la actitud de este hombre miserable, que apenas cubre sus carnes, que se alimenta con severa frugalidad, que pidió vivir en Londres en barrio apartado para morar entre los pobres, y que va, en nombre de trescientos cincuenta millones de hombres, a reclamar la liberación de su patria.

Occidente, por el contrario, representa la inquietud humana llevada a sus últimos extremos; es el pensamiento del hombre que se adentra en los dominios de la ciencia; es el titán que roba constantemente sus secretos a la naturaleza, para domeñarla, pero que se ata a sí mismo y se roe y se destruye. La tragedia de Prometeo simboliza el genio del hombre de sufre la cólera de los dioses; es una sublimación de la humanidad. La tragedia de Occidente, por el contrario, es el fracaso del esfuerzo, por falta de orientación y de sentido, que encuentra un paralelismo más justo en el grito de angustia de Fausto.

La noción individualista cifró el progreso humano en el egoísmo de cada hombre, y ahora se abate carcomida por la gangrena de anarquía que aparece en todas las ramas de la producción y del consumo. El capitalismo individualista creó la máquina para sustituir la mano de obra del hombre, pero no sustituyó al hombre como consumidor. De allí que la acumulación de riquezas se traduzca en la esterilidad de las mismas, y que la gente perezca de hambre y de frío al lado de una ociosa abundancia.

El problema, pues, radica en la posibilidad de un aumento de la capacidad de consumo del pueblo, que sea paralelo al proceso de aceleración de la producción.

La Rusia de los soviets no difiere del concepto occidental en cuanto ve a los métodos y a la técnica. Rusia electrifica, maquiniza, racionaliza, experimenta. El señor Stalin provee la manera de instalar en el Volga, o en los montes Urales, las más grandes plantas eléctricas, fábricas colosales, ingenios poderosos. Ucrania y las Estepas se convierten en inmensos latifundios de Estado. Y con la ciencia y la disciplina como puntos de apoyo sueña en forjar la estructura social y política de un nuevo mundo.

El choque es más violento entre la filosofía de Gandhi con el pensamiento creador de los soviets, que entre éste y la civilización de Occidente.

Decía yo en uno de mis artículos anteriores que la forma de organización adoptada por los soviets se aleja cada vez más del viejo concepto socialista para identificarse mejor como un capitalismo de Estado. Acaso el capitalismo internacional de Occidente se vea precisado a hacer las necesarias concesiones, hasta que se halle una sintetización entre el capitalismo individualista y el que profesan, mal de su agrado los soviets; quizá lo que se requiere en esta ancha parte del mundo —que no puede avenirse a retornar a la vida ascética de Gandhi y que necesita, por lo mismo, la ayuda de la ciencia aplicada a todos los órdenes de la producción—, sea expurgar el régimen capitalista del egoísmo que lo caracteriza, darle un sentido social a la producción, anteponer los intereses de la colectividad sobre los de los individuos.

Por ahora, aun cuando es indiscutible la hegemonía que ejerce en la mayor parte del globo el capitalismo individualista, frente a él, como una esperanza o como una fuerza que tiende a obligarlo a la transacción, se alza el capitalismo de Estado. Si ambos sistemas fracasan ¿quién podría negar la razón que simboliza Gandhi?

El Nacional, 21 de octubre de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

LA EFICACIA MATA LA DUDA

La verdad, por lo general, no se oye, se la ve.

Baltasar Gracián.

 

Arrieros somos y en el camino andamos.

Dicho popular.

Es muy fácil que la gente escuche argumentos si estos apoyan creencias religiosas o teorías basadas en las ciencias exactas. La réplica sale sobrando en este tipo de temas que producen discusiones bizantinas y nunca dejan contento a nadie. Más vale guardar silencio y, si acaso existe alguna duda, analizarla también en silencio, es decir, evitar la discusión para no meterse en problemas. Un ejemplo histórico:

Cuando Miguel Ángel aceptó tallar un bloque de mármol defectuoso, lo hizo sabedor de que la piedra le daba oportunidad de aprovechar un boquete causado por alguna mano torpe. No dijo nada, simplemente se puso a esculpirla hasta que de ella surgió el joven David con la honda en la mano.

Sodermini, uno de los clientes más ricos, críticos, exigentes y acres de la época, se acercó al taller para constatar cómo el artista había resuelto el defecto de la piedra. Recorrió con su vista la estatua desde un ángulo que, por su perspectiva, deformaba el rostro de la gigantesca figura. “La encuentro magnífica —dijo el visitante—, sin embargo, tiene la nariz demasiado grande”. Miguel Ángel se dio cuenta del engaño visual que había sufrido Sedermini y, sin aclarar nada, lo invitó a subir con él al andamio. En el camino, el escultor cogió un puñado de polvo para después hacer como si con el cincel modificara el trazo de la nariz, al tiempo que dejaba caer parte del material recogido. Obviamente no cambió el tamaño de la nariz, pero sí dio la impresión de hacerlo. Minutos después de aquella inteligente “farsa”, el artista dio un paso atrás y le preguntó a su invitado: “A ver, ¿qué le parece ahora?”. “Así me gusta mucho más”, respondió satisfecho Sodermini, “ahora sí que tiene vida”.

Con su inteligencia y sensibilidad, Miguel Ángel evitó discutir o imponer su criterio usando argumentos verbales. En lugar de ello, prefirió demostrar “in situ” la belleza de su obra, lección que nos sirve para establecer que las palabras salen sobrando cuando los hechos son patentes.

Al parecer, esta podría ser la política de comunicación en alguna de las áreas del gobierno que desarrollan su trabajo con discreta eficacia, tan discreta que la mayoría de los poblanos todavía no se han dado cuenta.

Una de ellas —según decreto del H. Congreso del Estado, creada en el mes de diciembre de 1999— es el Sistema Operador de Carreteras de Cuota (SEOCC), cuya única referencia “promocional” acaba de ocurrir el pasado 10 de noviembre, cuando el consejo de administración, integrado por los secretarios del gabinete y el director Víctor Enrique Mata Temoltzin, convino con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla “regular la prestación de servicios sociales de la Universidad, para el desarrollo de estudios que servirán en la conformación de proyectos carreteros”.

Es obvio que este organismo público descentralizado no se dedica a hacer ni esculturas ni pinturas y menos aún la talla de bloques de mármol (brincos diera). Su función es menos creativa. Empero, en esta época de apertura comercial, de competencia calificada y de capitalismo salvaje, la labor que desarrolla resulta determinante para fomentar la confianza de los ciudadanos que por millones usan y pagan el peaje en las carreteras de cuota (de acuerdo al reporte de la SCT federal, de enero de 1999 a julio del 2000, los usuarios pagaron más de 6 mil millones de pesos). Podemos decir, pues, que en este caso no hay polvo que disfrace, produzca u oculte los cambios. Y que, si acaso llega a verse o a olerse, es porque está en construcción o en reconstrucción alguno de los tramos de la Vía Atlixcáyotl, carretera que, por cierto, deja mucha lana al “hombre de Champusco”; o bien porque empezó a construirse la autopista a Teziutlán. Todo ello con la importante participación de jóvenes profesionistas que, además de constatar cómo se aplican las cuotas y a dónde va a parar parte del dinero de los impuestos, están colaborando en grupos multidisciplinarios cuyo objetivo es eficientar el trabajo del organismo. Y aquí surge una pregunta:

¿Podrá el director del SEOCC convencer con hechos a los usuarios del beneficio que prestan las autopistas poblanas?

Tal vez. Se trata de que el dinero de las cuotas de peaje multiplique las buenas razones. Pero antes debe promocionar al sistema que dirige, sin perder de vista el impacto que han producido las autopistas del país al desarrollo económico y social de los mexicanos (10 mil 226 kilómetros concesionados y poco menos de 5 mil kilómetros controlados por Caminos y Puentes Federales). Y, sobre todo, responder con solvencia moral a quien confió en él para modelar e impulsar lo que hasta hace poco era algo así como un bloque defectuoso.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LOS PLANES SOVIÉTICOS

Mientras los estadistas del Mundo Occidental se debaten en el complejo que forman tantos como son los problemas de Estado que perturban la tranquilidad pública; y mientras la depresión económica, con todos sus fenómenos concomitantes, pone a prueba la vitalidad misma del régimen capitalista, los directores de la Unión Soviética afinan su capacidad creadora y concentran su esfuerzo y su pensamiento en la coordinación de trabajos que pondrá en pleno estado de desarrollo el Segundo Plan Quinquenal para la industrialización de Rusia.

Pasada la época en que la interesada propaganda conservadora se empeñó en exhibir al movimiento soviético como un trasunto de barbarie, cuenta la prensa de nuestros países —y especialmente la norteamericana— con informaciones bastantes que permiten establecer juicios razonables respecto a la obra que está en proceso de realización en la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, escogidas como campo de experimentación del colectivismo integral.

Es interesante, por lo mismo, que asomemos de vez en vez la mirada por los horizontes dilatados del país de los sóviets, para que sepamos a valorar el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que ha tenido la audacia de reconstruir su existencia con desprecio de la ética y de las normas de convivencia social que rigen en el resto del orbe.

Desde que la voluntad de Stalin orientó el esfuerzo de todos los rusos hacia la realización del Primer Plan Quinquenal, cambió sustancialmente la posición de la URSS frente al mundo capitalista. Trotsky proclamó en vano la imposibilidad de organizar el socialismo en una nación mientras se hallara rodeada de países capitalistas. Stalin se empeñó en probar la posibilidad de coexistencia del naciente régimen colectivista con el régimen individualista que, perturbado e inquieto, aún cuenta con suficiente vitalidad.

La tesis de Trotsky hubiera llevado a la Rusia Soviética a mantener un estado de revolución permanente, asumiendo una actitud dinámica y combativa en la lucha internacional. Rusia no habría sido, en tal supuesto, más una base de operaciones para la agitación revolucionaria en el exterior, que un laboratorio del nuevo orden de cosas cuya instauración sirve de norte al colectivismo.

Stalin, por el contrario, enfoca todas las energías de los pueblos que obedecen sus dictados, hacia la tarea que consiste —como informa un hábil corresponsal— “En hacer que el único país que está gobernado por el comunismo sea completa e inalterablemente próspero en sus empresas”.

No es que Stalin y los suyos abandonen de este modo el sentido internacional del socialismo, sino que anteponen la prosperidad de la URSS al proselitismo circunstancial que pudiera engendrar una hábil y tenaz propaganda.

Abrir nuevas y gigantescas plantas metalúrgicas, fábricas de tractores, industrias manufactureras; mecanizar la agricultura; crear estaciones experimentales; proteger las instituciones científicas; todo esto, en un país donde no halla cabida el problema de la cesantía, traduce una mejor propaganda de la que pudiera ser hija del oro que suponen los ingenuos está volcando generosamente el gobierno soviet sobre el resto del mundo.

Por lo demás, Stalin sabe bien que sus mejores aliados en lo que no controla del planeta, son la miseria y el dolor, la cesantía de ahora y la guerra del porvenir.

El Primer Plan Quinquenal fue elaborado en términos que traducen un concepto en extremo ambicioso de las posibilidades de realización. La capitalización del esfuerzo humano para adquirir en condiciones onerosas las plantas gigantescas que fueron proyectadas; el pago de elevados salarios para millares de expertos que fueron, a montarlas primero, a entrenar a los nativos, después; demandó sacrificios que rebasaron la línea de los cálculos más elevados.

El pueblo, en estas circunstancias, tuvo que resignarse a la estrechez de las raciones exiguas, de las trágicas “colas” y del frío penetrante.

Esto, sumado a la abolición de la libertad individual —condición distintiva del régimen comunista—, hallaba una compensación: la eliminación de las clases parásitas, generadora del robustecimiento de la economía nacional, y la seguridad de que se está forjando el mundo de mañana.

En muchos renglones la producción sobrepasó los cálculos establecidos para el primer quinquenio, pero en tesis general los resultados no corresponden ni con mucho a las previsiones.

Hubo que pagar, sobre todo, el precio del aprendizaje de los nuevos obreros. Si costoso era levantar las fábricas y plantas de tipo desmesurado, que en tan grande escala previó el Plan Quinquenal, más costoso aún resultó hacer del campesino de la comarca remota —tradicionalista, ignorante y supersticioso— un obrero eficiente, de espíritu abierto, y capaz de manejar la máquina moderna que el Estado le encargaba para lograr rendimientos en beneficio de la colectividad.

Este aprendizaje, que comporta la transformación mental de buena parte del pueblo ruso, se ha logrado ya en buena parte. Las fábricas dan un porcentaje de rendimiento que en ocasiones alcanzan hasta el décuplo de la producción inicial, particularmente las fábricas de tractores, en las que el soviet pone especial interés por su influencia en el desarrollo de la agricultura industrial. Y los obreros jóvenes no piensan sino en que con su esfuerzo están dando vida a una forma más justa de la sociedad.

El trabajador ruso, sin género de duda, mantiene un nivel de vida inferior con relación al standard de sus compañeros que trabajan en cualquier país de la Europa Occidental o de los Estados Unidos de América; pero la supresión, en su pensamiento, de la inquietud que dimana del peligro de la cesantía, lo compensa.

Igualmente, el sentido social que imprime características especiales al régimen de los soviets, garantiza al obrero para casos de enfermedad, de desastre económico o de vejez, una protección, por mínima que se le suponga, y sus hijos no han menester de ir prematuramente al taller, pues les es obligatoria la escuela.

No debe olvidarse, por lo demás, que un juicio honorable respecto a las condiciones de vida creadas por el soviet, no debe establecerse con relación al standard de los pueblos occidentales, sino, en todo caso, con referencia a la situación anterior de la propia Rusia.

El Segundo Plan Quinquenal, aprovechando la experiencia que arroja la ejecución del primero, no fija las cantidades precisas señaladas a los distintos renglones de la producción, no pretende despertar esperanzas fuera de proporción.

Sobre la base de que debe quedar totalmente socializada la tierra y su cultivo sujeto a los más modernos sistemas mecánicos, los soviets se proponen, así, resolver en definitiva el problema que más inquietó a Lenin; y asegurar para siempre la existencia del régimen.

En los últimos cinco años se adelantó considerablemente en esta dirección con el impulso dado a los sovkozes y a los kolkozes. Ahora se pretende la liquidación total del problema.

En materia industrial, no se sueña ya en hacer de Rusia la primera fuente de producción, pero sí en sobrepasar a Francia, alcanzando a Alemania o a Inglaterra.

Tales empeños reclamarán la continuidad del régimen de penuria que ha vivido hasta ahora el pueblo ruso. Se le alienta con la promesa de que para 1937 sus condiciones de vida se habrán elevado en un doscientos o trescientos por ciento. Pero la verdad es que una obra de las proporciones que han planteado los soviets, no se consuma si no es a precio del sacrificio, por lo menos, de toda una generación.

El Nacional, 17 de abril de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

He tomado del sitio Terra (Mafev) la definición-respuesta-propuesta —positiva y sencilla por cierto— de la “Ley de causa y efecto”. 

Los trabajadores deben justificar lo que ganan. Demostrar que su trabajo es importante para el desarrollo y crecimiento de la empresa. Y los empresarios, decidirse a luchar, a crear nuevas estrategias para el funcionamiento óptimo de sus negocios...

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 24 al 31 de agosto de 2026

 

Relevo en el Ejecutivo de Sinaloa: Graciela Domínguez asume la gubernatura interina

El Congreso del Estado de Sinaloa aprobó, por mayoría de 31 votos a favor y 6 en contra, la designación de Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina de la entidad. La exsecretaria de Educación estatal y diputada con licencia tomó protesta formal ante el Poder Legislativo local para concluir el periodo constitucional que finaliza en octubre de 2027. El relevo institucional ocurrió tras la solicitud de licencia indefinida presentada por Rubén Rocha Moya.

La transición en el gobierno sinaloense se realiza bajo una marcada tensión política y un deterioro severo en la percepción de seguridad pública. Aunque la llegada de Domínguez Nava busca ofrecer estabilidad institucional y apego a la legalidad, el reto real del gobierno interino trasciende el mero trámite legislativo. La nueva mandataria enfrenta el desafío urgente de desmarcarse de los señalamientos políticos que erosionaron la gestión saliente y de demostrar, con acciones concretas de pacificación y transparencia, que las instituciones del estado conservan su autonomía operativa frente a la delincuencia organizada.

Tensión laboral en Puebla: Persisten los emplazamientos en la armadora Volkswagen

La planta de Volkswagen en Puebla mantiene negociaciones bajo un clima de marcada rigidez entre la directiva de la armadora y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz (SITIAVW). El gremio laboral solicitó un incremento global salarial del 17 % e interpuso denuncias públicas por supuestas presiones e intimidaciones durante los periodos de prórroga que buscan evitar el estallamiento de la huelga.

El estira y afloja en una de las plantas automotrices más importantes de América Latina refleja la complejidad de la negociación colectiva en un contexto económico global incierto. Mientras el sindicato busca recuperar el poder adquisitivo de la plantilla laboral golpeada por la inflación, la directiva presiona argumentando ajustes en los volúmenes de producción globales. El riesgo de prolongar las prórrogas bajo acusaciones mutuas de intimidación no solo desgasta la relación obrero-patronal, sino que genera incertidumbre en toda la cadena de suministros del sector automotriz en la región centro del país.

Exámenes de toxicológicos al servicio público: El sesgo institucional ante el alcoholismo

Diversos sectores en Puebla han impulsado iniciativas legislativas y administrativas para aplicar exámenes toxicológicos obligatorios ("antidoping") a funcionarios públicos y aspirantes a cargos de representación, excluyendo de los protocolos reactivos para la detección de consumo problemático de alcohol.

Reducir la evaluación de idoneidad toxicológica al escrutinio exclusivo de sustancias ilícitas evidencia un notable vacío de criterio en la política de profesionalización laboral. El alcoholismo constituye, según la Organización Mundial de la Salud, una enfermedad adictiva con severos impactos neurobiológicos y sociales. Eximir el perfil etílico del control institucional responde a una doble moral social que normaliza el consumo de alcohol mientras estigmatiza otras adicciones, omitiendo que la toma de decisiones públicas bajo la influencia etílica representa el mismo riesgo operativo y ético para la función estatal.

Agenda bilateral: Reunión entre el Canciller Roberto Velasco y Marco Rubio

El secretario de Relaciones exteriores de México, Roberto Velasco, sostuvo una reunión bilateral en Washington D.C. con su homólogo estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio. El encuentro abordó la cooperación en materias de seguridad, control del tráfico de fentanilo, desarticulación de cárteles transnacionales y la contención de flujos migratorios irregulares. Durante la cita, la representación mexicana enfatizó la necesidad de mantener la colaboración bajo los principios de responsabilidad compartida y respeto a la soberanía.

La reunión institucional entre Velasco y Rubio refleja la constante necesidad de calibrar la diplomacia mexicana frente a las exigencias geopolíticas de Washington. Si bien el discurso oficial prioriza la soberanía y la cooperación bilateral, la agenda de seguridad de Estados Unidos continúa imponiendo los ritmos de la política exterior mexicana. El reto diplomático estriba en lograr que los acuerdos no se reduzcan a compromisos unilaterales de contención migratoria y combate al narcotráfico en territorio nacional, sino a una verdadera corresponsabilidad en el frenado del flujo ilegal de armas hacia México.

Avance en investigación judicial: Detienen en Puebla a presunto implicado en el caso César Daniel Gastélum

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la captura en Puebla de un sujeto señalado como presunto responsable material en el homicidio del influencer César Daniel Gastélum. El operativo, realizado por fuerzas federales en coordinación con autoridades locales, derivó en una agresión armada por parte de los sospechosos que culminó con un agresor abatido y el aseguramiento de armamento.

La detención en el estado de Puebla de generadores de violencia que operan o impactan distintas entidades demuestra la operatividad del trabajo de inteligencia entre los tres niveles de gobierno. Sin embargo, la resolución mediática de casos de alto impacto mediático como el de figuras del entorno digital expone la asimetría de la justicia en México. Para consolidar la efectividad del aparato de seguridad, las detenciones deben respaldarse con carpetas de investigación sólidas ante los tribunales, evitando que la efectividad policial se limite a la captura operativa y no a sentencias definitivas.

Rendición de cuentas en Quintana Roo: Exposición de vuelos en aeronaves privadas

Reportes periodísticos sobre la bitácora de traslados de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, revelaron la realización de decenas de trayectos aéreos efectuados en aviones y jets privados tanto a destinos nacionales como internacionales. La difusión de las matrículas y esquemas de arrendamiento de las aeronaves generó cuestionamientos respecto al origen de los recursos y la congruencia con las políticas de austeridad gubernamental.

El uso recurrente de transportación aérea privada por parte de titulares de los Ejecutivos estatales vulnera directamente el principio de austeridad republicana promulgado por el grupo político en el poder. La discrecionalidad en el gasto de representación y la falta de máxima publicidad sobre las agendas institucionales fuera de la entidad abren márgenes de sospecha legítimos. La transparencia no se limita a la rendición de cuentas financiera; exige coherencia entre el discurso político de cercanía popular y el ejercicio cotidiano del poder público.

Responsabilidad corporativa: Meta alcanza acuerdo por 18,000 mdd en demandas sobre uso compulsivo en menores

Meta Platforms acordó destinar hasta 18,000 millones de dólares para resolver un litigio masivo entablado por decenas de fiscalías estatales en Estados Unidos. Las demandas acusaban a la corporación tecnológica de diseñar deliberadamente funciones en plataformas como Instagram y Facebook para inducir patrones de adicción en niños y adolescentes. El acuerdo prevé la implementación de límites de tiempo de uso diario y restricciones de acceso en horarios nocturnos.

La multimillonaria sanción pactada por Meta representa un precedente histórico en el intento de regulación sobre las corporaciones del capitalismo de atención. Sin embargo, desde la perspectiva ética, el desembolso financiero opera más como un gasto operativo proyectado para blindar a los ejecutivos de mayores consecuencias penales que como un acto reparatorio de fondo. La adopción de algoritmos persuasivos para maximizar el tiempo en pantalla expuso deliberadamente la salud mental de menores a cambio de monetización publicitaria, lo que evidencia que la autorregulación corporativa es inviable sin la tutela jurídica directa de los Estados.

Cooperación bilateral: Declaraciones del titular de la DEA sobre su relación con la SSPC

En declaraciones a medios internacionales, el director de la Administración de Control de Drogas (DEA), Terry Cole, reveló detalles de su visita de trabajo a la Ciudad de México y resaltó la fluidez del diálogo directo con el titular de la SSPC, Omar García Harfuch. Cole destacó reuniones en la sede de Washington y gestos de reconocimiento mutuo hacia agentes caídos, definiendo el intercambio como el modelo de "una verdadera relación" de cooperación en seguridad.

El abierto respaldo y reconocimiento de la DEA hacia la gestión de la Secretaría de Seguridad busca proyectar un viraje de confianza mutua tras años de fricciones operativas entre las agencias estadounidenses y las autoridades mexicanas. No obstante, en la geopolítica antinarcóticos, la proximidad personal no sustituye la necesidad de protocolos claros y soberanos. México debe mantener firme el principio de no subordinación para evitar que la colaboración en inteligencia reactive esquemas pretéritos de intervención unilateral en territorio nacional.

Infraestructura urbana en Puebla: Expropiación de inmueble para el proyecto Cablebús

El Gobierno del Estado de Puebla emitió una declaratoria de utilidad pública para expropiar un predio de más de 6,800 metros cuadrados ubicado en la colonia Miguel Alemán, terreno vinculado a la Fundación Bienestar de Filantropía (asociada históricamente al patrimonio del Patronato Mary Street Jenkins). El inmueble se destinará a la edificación de la estación Xonaca del nuevo sistema de transporte elevado Cablebús.

La expropiación de predios estratégicos para la construcción de transporte masivo evidencia la determinación estatal para consolidar macroproyectos de movilidad urbana. No obstante, la intervención sobre bienes históricamente ligados a pugnas legales como los de la estructura patrimonial Jenkins coloca el acto gubernamental bajo rigurosa lupa jurídica. El éxito de la obra pública no solo debe medirse en el impacto social del transporte, sino en el estricto apego al debido proceso indemnizatorio y a la certeza jurídica para evitar que la utilidad pública se traduzca en futuros litigios para las arcas estatales.

Seguridad en transportación oficial: Aterrizaje precavido de la aeronave del gobernador de Chiapas

Un helicóptero que transportaba al gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, debió realizar una maniobra de aterrizaje de emergencia debido a complicaciones visuales causadas por las condiciones meteorológicas y el cruce imprevisto de aves en la ruta. La tripulación ejecutó los protocolos de seguridad de forma adecuada, logrando poner en tierra la aeronave sin que los pasajeros o el personal de vuelo sufrieran lesiones.

El incidente aéreo resalta nuevamente los rigores de riesgo logístico que enfrentan los servidores públicos en el desempeño de sus giras territoriales. Más allá del alivio por la pericia de la tripulación y la ausencia de heridos, el evento recuerda la obligación de las administraciones subnacionales de someter las flotas aéreas oficiales a mantenimientos de estricto rigor técnico y a criterios restrictivos de vuelo. El uso de transporte especializado debe responder exclusivamente a necesidades apremiantes de gobernabilidad y no al abuso de traslados aéreos cotidianos.

Redacción Réplica

Revista Réplica

La prueba de la congruencia dura todo el tiempo que dura un cargo público...

De la tijera humana a la dictadura cibernética

Padres, salven a sus hijos: arránquenlos de las pantallas, aunque eso signifique dedicarles tiempo...

Entre cientos de millones de personas que enfrentan el consumo de sustancias, haber llegado hasta una puerta donde existe ayuda es una oportunidad extraordinaria...

“Aquí estamos todos los que queremos lavar el honor de México, aunque para ello haya que ofrendar la vida. El sufrimiento de 60 millones de pobres nos lo exige. Y el futuro de las próximas generaciones nos obliga a ser honestos a carta cabal...

El país tuvo excesos en todo: asesinatos de personajes públicos; en la “fabricación” de nuevos millonarios; en actos de corrupción protegidos por la impunidad que proporciona el máximo poder político ...

Escribió Mario Benedetti que las piernas de la amada son fraternas/ cuando se abren buscando el infinito/ y apelan al futuro como un rito/ que las hace más dulces y más tiernas...

No falta, y el lector seguramente conoce a alguno de ellos, aquel ejemplo que gracias a su poder o habilidad política tiene facultades para reproducir su influencia y, por qué no, también a su especie, “cualidades” que se manifiestan en los tres poderes e incluso en los tres niveles de gobierno...

En efecto, Adolfo López Mateos se había casado por la Iglesia con la hermosa hija de los Gutiérrez. Y aunque fue otra de sus muchas aventuras románticas, quizá la última, el matrimonio aquel hizo las veces de colofón a la pasión amorosa de este hombre enamorado de las mujeres jóvenes a quienes la naturaleza hizo bellas, bien proporcionadas y portadoras de la cadencia que incentiva la libido de los hombres...

—Vean ustedes lo que encontré sobre mi escritorio. Es dinero que dejó algún pendejo con la clara intención de comprometerme, de corromperme. Voy a investigar y cuando agarre al autor de este atentado, les prometo que lo llevaré a juicio. Y si puedo yo mismo fusilaré al cabrón. —Volteó a ver la foto del presidente en turno antes de justificar con energía castrense: —El jefe máximo no tendrá inconveniente.

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Si tomas levotiroxina al despertar, puedes hacerlo con agua y respetar el intervalo indicado antes de desayunar.

No todo lo oculto es profundo… pero todo lo profundo suele ocultarse.

¿Por qué ahora la crianza es tan complicada y antes no lo era?

El recurso más importante de este sistema son las personas, porque son quienes atienden, enseñan, realizan acciones de cuidado y están en continuo aprendizaje.

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