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LA REELECCIÓN DE VON HINDENBURG

Hace siete años el mundo se conmovía ante la noticia de la elección del mariscal Paul von Hindenburg como presidente de la República Alemana. Al amparo de la aureola militar del vencedor de Tannenberg, los partidos nacionalistas de tendencias monárquicas, por primera vez en la posguerra vencían a la Gran Coalición que sirve de sustento a las instituciones democráticas elaboradas en Weimar. Y llegó a creerse, inclusive, que Hindenburg no habría de ser más que el puente obligado que hiciera retornar a Alemania de la República a la Restauración.

Hoy, al cabo del primer mandato presidencial del anciano estadista, su reelección es recibida con júbilo en la ancha faz del planeta, como anuncio de tranquilidad y de equilibrio, como garantía de estabilidad de la democracia alemana, como seguridad en la continuación de una política internacional firme y ponderada, gallarda y digna, comprensiva y exenta de altisonancias; política que va librando a Alemania de las sujeciones que le fueron impuestas en los tratados que pusieron fin a la guerra y que la conduce hacia planos de igualdad con las demás grandes potencias del mundo.

Los prestigios de Hindenburg como estadista sirvieron de escudo, en la última justa electoral alemana, para reconstruir la Gran Coalición Republicana, conteniendo así el avance impetuoso del partido de Hitler y limitando a sus justas proporciones el movimiento de la opinión alemana en lo que significa un honorable afán de reivindicación de los valores y de las condiciones mismas en que se desenvuelve la vida del Reich.

Resulta del mayor interés para quienes viven atentos a los acontecimientos que se proyectan en la vida del mundo, seguir la trayectoria que señala la conducta del Viejo Maravilloso —así llaman a Hindenburg sus compatriotas— que ha sido capaz, en la ancianidad, de sobreponerse a los antecedentes históricos de su existencia, al impulso de su convicción íntima y a la presión misma de los que ayer fueron sus correligionarios, a fin de servir mejor a su patria.

Era humano que Hindenburg —mariscal del imperio, símbolo de glorias guerreras, hombre que formó su espíritu dentro del orgullo de la Alemania de Bismarck y de Guillermo II— guardara hondas simpatías por la monarquía. Por eso su exaltación al poder en 1925 abrió una interrogación inquietante, ante la posibilidad de que resignara su investidura cediendo el paso a la Restauración.

Pero Hindenburg, conservador o monárquico, era ante todo un ciudadano alemán. El pueblo lo elegía en 1925 para servir a su patria con sujeción a las leyes de la República. Y en el momento en que el viejo mariscal juraba la Constitución de Weimar, con ese solo hecho cerraba el camino a la monarquía, con la misma fuerza y determinación con que sus soldados contuvieron en Tannenberg y en los Lagos Mazurianos en el invierno de 1914-15, a las olas de asalto del ejército ruso.

Y así fue como se operó el milagro de que el caudillo militar más destacado del Imperio germano, se convirtiera en el caudillo de la democracia republicana.

Dentro de una democracia parlamentaria el jefe de Estado no está investido más que de funciones representativas. Del presidente de Alemania, como del presidente de Francia, y ahora del de España, puede decirse como de los reyes constitucionales que “el rey reina pero no gobierna”. Su misión es de control, su autoridad limitada, y el ejercicio directo del gobierno no pueden confiarlo sino a los hombres que cuenten con la confianza de la representación nacional.

De este modo, el presidente Hindenburg, leal a las instituciones de su país, principió su gestión por encomendar la formación del gabinete federal alemán, justamente a su contrincante, el canciller Marx, que era quien contaba con el apoyo de la mayoría parlamentaria del Reichstag. Y la Gran Coalición Republicana, rota hacía varios meses por incidentes de la política doméstica, se rehízo a partir de la exaltación del mariscal Hindenburg a la presidencia de la República.

No entra dentro de los propósitos que inspiran este comentario trazar un cuadro completo de la obra de Hindenburg en los siete años de su mandato presidencial. Que nos baste decir que en su período han tenido asiento en el gobierno, socialistas como el canciller Mueller, pacifistas como Stresemann, liberales burgueses como Bruening.

El presidente, sin género de duda, no halló jamás la oportunidad de confiar el ejercicio del gobierno a un hombre de espíritu tan conservador o moderado como el suyo. Pero en cambio sirvió con fidelidad a su patria, ajustando sus actos a los mandamientos de las leyes de la República.

Por no haber sido Hindenburg, desde su exaltación a la primera magistratura de Alemania, un hombre de partido, las tendencias reaccionarias y revancheras buscaron otro hombre que, aunque ayuno de historial y de prestigios, las dirigiera con pasión y con vehemencia. Ese hombre es Hitler.

El movimiento nacional-socialista —todos lo sabemos—, expresión, al fin de un estado de inconformidad o de amargura de buena parte del pueblo alemán, cobró fuerza insospechada, como un torrente que se sale de cauce. Cada elección general era una oportunidad para registrar los nuevos avances de los nazis. Hasta que éstos llegaron a representar un peligro para la estabilidad de la democracia alemana y para el mantenimiento del equilibrio internacional que condiciona la paz europea.

Fue así como los partidos republicanos, en larga coalición, que alcanza desde la Volkspartei —partido que apoya los intereses de la burguesía y de las grandes industrias alemanas— hasta la Social Democracia, apelaron a Hindenburg, el contrincante de hace siete años, como medio de ir a la victoria para consolidar la democracia de Weimar.

El Nacional, 12 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente

y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.

Eduardo Galeano

El reto del periodista

¡Libertad, libertad!

¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Madame de Roland

 

Suponga el lector que debe comprar la suscripción de un diario local, entre otras cosas porque su hijo se lo pide debido a que un maestro le exigió estar bien informado, además de hacer un seguimiento del tema más leído o de interés para la sociedad.

¿Cómo lo escogería?

Yo creo que saldría a la calle a comprar todos los periódicos para, de acuerdo con la calidad de la información que contengan, escoger el que juzgue más adecuado. Por ejemplo: si usted es una persona politizada, lo primero que revisaría es la información política, incluidas, desde luego, las columnas. Si le gustan los espectáculos, es obvio que analizará lo novedoso con que se presentan estos temas, sin dejar de ver las fotografías de sus artistas preferidos. Si vive del qué dirán, estoy seguro de que hurgaría en las páginas sociales con el ánimo de encontrar uno que otro chisme. Si le interesa lo que pasa en el mundo, no me cabe la menor duda de que buscaría el diario con mejor información internacional.

Si su afición es la novela negra, entonces fijaría su interés en la página roja más sangrienta. Si la cultura le llama la atención, tendría que indagar cuál de todos los medios maneja este tipo de notas, a punto de extinción debido a las crisis económicas recurrentes. Y si su vocación profesional se centra en las finanzas públicas, no lo pensará dos veces para escoger el medio en cuyas páginas escriban los mejores analistas en esta materia, tanto de Puebla como de México.

De ninguna manera intento ponderar a “Síntesis” o a cualquier otro medio poblano con las características informativas que apuntó. No. Lo que pretendo es mostrar al lector lo complicado que resulta hablar de la prensa escrita cuando ésta pasa por momentos críticos debido a la carencia de lectores, circunstancia que contrasta con el ejercicio de la libertad de prensa que, hay que reconocerlo, cada día se expresa con mayor énfasis. Es un tema que obliga a comparar lo que ocurre en el negocio de la prensa escrita estadounidense y mexicana. Veamos:

Dice William F. Arens (Publicidad, Ed. McGraw-Hill, 1999) que en Estados Unidos existen más de 114.7 millones de adultos que leen el periódico el fin de semana, de los cuales dos de cada tres lo hacen diariamente. Que casi el 60 por ciento de los lectores adultos leen todas las páginas, mientras que el 95 por ciento lo hace con las secciones de noticias generales. Que circulan 60 millones de ejemplares con un promedio de 2.1 lectores por ejemplar. Que en 1997 hubo 1,520 periódicos en Estados Unidos, con una circulación total de 59.8 millones de ejemplares, año en que los más de 10 mil semanarios y periódicos locales tuvieron una circulación combinada de 105 millones. Que el volumen de publicidad en los periódicos creció 5.7 por ciento en 1996, con ventas totales de más de 38 mil millones de dólares, 88 por ciento de esta cantidad facturada a los anunciantes estadounidenses.

No se ría, por favor. Aunque es complicado precisar el número de ejemplares impresos al día (pocos periódicos han certificado el tiraje en el Instituto Verificador de Medios), sí podemos calcular que en México circulan alrededor de tres millones de ejemplares diarios de chile, de dulce y de manteca. Y otro tanto de revistas semanarias, quincenales y mensuales: TV y Novelas, Teleguía, Vanidades y Muy Interesante. Tenemos, pues, que, sumados los tirajes de periódicos y revistas (aunque sean quincenales o semanarios), apenas alcanzamos el 10 por ciento de lo que se produce en Norteamérica.

¿Cultura? Pues nada, porque somos una nación más culta que la vecina.

¿Costumbre? Puede ser.

¿Necesidad comercial? Salta a la vista que ésta es la principal razón.

¿Por qué las referencias?

El viernes pasado se celebró un aniversario más de la Libertad de Prensa, que gracias a Francisco Zarco vio su primera luz en la Constitución de 1857. Y observando a los colegas de la capital y del interior del estado que acudieron a Puebla para convivir con las autoridades, reflexioné sobre lo apuntado en esta entrega, buscando la razón por la cual nuestra prensa (la poblana) tiene tan pocos lectores, tal vez unos 60 mil en todo el territorio. Me vino a la cabeza la opinión de alguien que, por su nivel intelectual, podría ser considerado como un lector calificado. Este caballero (omito su nombre para no comprometerlo) me dijo que le sorprendía y preocupaba que existieran periodistas dedicados a denostar periodistas. “Son —dijo— como los pistoleros del Medio Oriente cuya satisfacción es buscar a alguien capaz de enfrentárseles en un duelo, y cuando lo encuentran se disparan en los pies. Es un estilo que ofende a quienes compran periódicos para enterarse de lo que pasa en Puebla y en el país. No se vale, Alejandro”.

Creo, pues, que además de ejercer la libertad de prensa, los periodistas también deberíamos respetar el derecho que tienen los demás para comprar periódicos, leer, informarse y orientar a sus hijos. Es una obligación que sólo los irresponsables, los oligofrénicos y los temerarios no quieren entender.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

ESPÍRITU DE PAZ Y TENDENCIAS DE GUERRA

El mundo ha vivido pendiente en los últimos días del resultado de la conferencia de las siete potencias, cuyos representantes se reunieron en Londres para conjurar la grave crisis financiera por que atraviesa Alemania. Una vez más la interdependencia de los Estados impone el sacrificio de egoísmos nacionales como condición de la estabilidad común. Ante la amenaza inminente del derrumbe de la economía de la potencia deudora de las indemnizaciones de guerra, derrumbe que aparecería como prolegómeno de un desastre del régimen capitalista internacional, los acreedores se avienen a hacer concesiones y Alemania, se apoya nuevamente en su propia penuria para salvarse.

Cada nuevo plan que adoptan las grandes potencias se anuncia solamente como la fórmula única de su grupo incluso de la cual se ha llegado a la liquidación económica de la guerra; pero cada plan no ha hecho más que agregar nuevas complicaciones en el problema, de suyo confuso. Los arreglos de hoy significan la iniciación de una política de rectificaciones que las realidades de la vida imponen a los antiguos aliados y asociados. Pero esta política de rectificaciones, ni es lo bastante radical que ponga a salvo al mundo de otros momentos de inquietud como los que se han tenido que afrontar en las semanas que acaban de correr, ni menos aún puede evitar los efectos de la pasada aplicación integral del plan Young.

Más aún: la abolición de las deudas de guerra —salvo en lo que concierne estrictamente a la verdadera restauración de los campos devastados—, que aparecía en los primeros años siguientes al fin de la contienda como la fórmula simplista a la par que sensata para el retorno a la normalidad, hoy no podría adoptarse con facilidad, porque la estructura económica de la posguerra viene adoleciendo de elementos que son viciosos por origen, como el pago en especie de una parte de las entregas que debe hacer la nación deudora, el cual ha dado una fisonomía sui-generis, así a la industria de Alemania como a las de los países acreedores.

La vuelta a la normalidad, en consecuencia, si es que los estadistas del mundo capitalista se deciden a destruir los errores acumulados en la posguerra, tendrá que hacerse por etapas sucesivas, hasta que se encuentre un nuevo equilibrio económico internacional y se imprima un ritmo nuevo a la producción. Sólo que acaso la armadura del régimen capitalista no resista la culminación de esas etapas de reacomodamiento ante la presión creciente y hasta desbordada de los pueblos, cuya miseria repercute en la forma de graves problemas políticos.

Nadie ignora, en efecto, que el comunismo, más que ser una consecuencia del fenómeno económico previsto por Marx es la resultante de la desesperación de un gran pueblo en derrota como lo fue el pueblo ruso en 1917; y nadie ignora, tampoco, que así como aumentan las legiones de trabajadores carentes de ocupación en los países industriales, se acrecientan las influencias bolcheviques.

La democracia social alemana, cuya existencia es fundamental para la civilización de Occidente, se encuentra cada vez más en peligro. La vieja coalición de Weimar, constituida por los partidos que se hicieron responsables del advenimiento y consolidación de la República, decrece en consistencia y en autoridad política, estrangulada por los grupos extremistas —comunistas y fascistas—. Y el incremento de estas tendencias que minan en su base a la democracia alemana, no es sino la precipitación de estados de conciencia en aquellos sectores de la colectividad donde se siente con rigor cada vez más acentuado la miseria general.

Como el problema alemán, se presentan otros muchos que son análogos. La rehabilitación europea, en consecuencia, involucra y aún exhibe como fundamental la solución de problemas eminentemente políticos. Pero es al plantearse en estos términos la cuestión cuando vuelve a aparecer la incapacidad de los estadistas occidentales, que están acelerando la ruina de sus propios países por no querer hermanar los intereses de sus respectivos pueblos dentro de un espíritu de paz.

El francés mira con mayor zozobra cada día el volumen desorientado de las corrientes hitleristas y comunistas que agitan en Alemania, y no alcanza a comprender que son tan sólo reacciones naturales contra los términos excesivos de los tratados de paz.

Ciertamente, la dialéctica francesa es en extremo sutil, y en apariencia están justificados los razonamientos de los nacionalistas que hablan de las tres invasiones sufridas por Francia en el curso de un siglo; en tanto que el lirismo del nacionalista alemán reviste fisonomías de revancha de casco prusiano; pero en el fondo uno y otro fenómenos no constituyen sino una incomprensión internacional explotada por la plutocracia industrial y financiera. De poco sirven las denuncias que de vez en cuando se hacen acerca de la coalición de intereses económicos que, trasponiendo las fronteras, comprenden a las burguesías de varios países; todavía es posible, quizá, el caso de que las industrias del acero provean, por conducto de países neutrales, a naciones posiblemente beligerantes, como se ha demostrado que sucedió durante la gran guerra.

Cuando la opinión francesa reclama urgentemente que se atienda a la seguridad de las fronteras, haciendo radicar ésta en el mantenimiento de un ejército poderoso, en la construcción de fortalezas y en el pacto de alianzas del tipo de las que precedieron a la guerra del 14; y cuando, además, aun para el caso de una urgencia, Francia condiciona su ayuda financiera a Alemania mediante la imposición de una política de restricción, lesiva a la soberanía de este último país, en realidad se está preparando otra guerra.

Con todo ello no hace la República gala, más que seguir la trayectoria del antiguo imperio alemán a partir de la caída de Bismarck hasta la tragedia de Sarajevo. La seguridad de Francia no radica en sus ejércitos ni en sus fortalezas, sino en la ductilidad de su política internacional, siempre que realmente se inspire en propósitos de paz y de confraternidad entre los pueblos —lo cual no es tan difícil como se ha hecho creer, desde el momento en que las colectividades en sí polarizan su odio solamente en contra de la guerra misma—, Francia debe entender que el hitlerismo perderá en influencia en razón de la mayor liberación política de Alemania; y que el comunismo volverá a la condición de un fenómeno latente, pero dejando de ser una posibilidad inminente, en cuanto disminuya la miseria del pueblo germano.

Y los Estados Unidos, responsables en buena parte de las complicaciones que el mundo padece en el momento actual, a causa de su negativa al plan primitivo de abolición de las deudas de guerra, ahora, cuando mal de su grado, se ven nuevamente implicados en la política del Viejo Mundo, no salvarán sus responsabilidades históricas si no aplican su influencia al apaciguamiento de Europa.

El Nacional, 5 de agosto de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El periodismo es libre o es una farsa.

Rodolfo Walsh

El Detonador

El dinero es como el estiércol, no es bueno a no ser que se esparza.

Francis Bacon

 

Tiene razón Francisco Gil Díaz, hay que cambiar las leyes para abrir la participación extranjera al sector energético, en especial la explotación de electricidad y gas, fuentes por ahora sin desarrollo debido, entre otras cosas, a la falta de dinero. Pero semejante apertura tendrá que darse después de que el Estado de Chiapas deje de ser la otra nación que hace de México un país de alto contraste social, es decir, que concluyan los quince minutos prometidos por Vicente Fox para curar las heridas ancestrales, llagas ahondadas por las costumbres casi prehistóricas y la brutal miseria fomentada por el moderno neoliberalismo.

¿Por qué Chiapas?, se preguntará el lector.

Pues porque de allá nos llega la mayor parte de la energía eléctrica, el gas y el petróleo que se consume en territorio mexicano. Porque cuando surja y se apruebe la iniciativa para reformar las leyes a que se refiere el secretario de Hacienda y Crédito Público, volverá a hacer acto de presencia el subcomandante Marcos, el líder cuya razón de ser es precisamente combatir a quienes están coludidos con los poderes de la explotación económica. Porque volverán a “hablar las piedras parlantes” que en 1868 atrajeron miles de peregrinos (Agustina Gómez Checheo dijo que le hablaban con la voz de Dios), guijarros que curiosamente se encuentran ahogados con el agua que hoy mueve las turbinas eléctricas de las presas Mal Paso y Chicoasén. Porque adquirirá nuevos bríos la raza representada por los tzeltales y chamulas cuyos antepasados se rebelaron (1712) contra el poder irracional de la Corona. Y porque reaparecerán las protestas de los chiapanecos que reclaman la justicia prometida por la Revolución de 1910 (dice Carlos Fuentes —Los cinco soles de México—, que Chiapas nos recordó todo lo que habíamos olvidado y que incompletos y mutilados seremos si no incorporamos Chiapas a México o si permitimos que México sufra su propia balcanización, una fractura entre un norte relativamente próspero y un sur fatalmente abandonado).

No creo que Fox y su equipazo sean tan fríos como para soslayar las andanadas que sin duda lanzará el guerrillero internauta. O que tengan el arrojo de menospreciar las protestas de los millones de ciudadanos del mundo todavía solidarios con las causas del Ejército Zapatista. O que puedan tragar la “cereza del pastel” senatorial preparada y colocada por Manuel Bartlett Díaz, “enemigo personal” de todo lo que huele a PAN.

La privatización energética es, pues, una de las muchas semillas sembradas en el XIV Congreso Nacional de Economistas, ahora sí el parteaguas del siglo que empezamos a vivir. Y por quien la abonó (Gil Díaz) intuyo que junto con otros frutos germinarán controversias y comentarios de largo aliento.

Claro que hubo ponencias igual o más interesantes, aunque de impacto posterior. Es el caso de las relativas a la educación superior y a la reforma del Estado. Y entre ellas aparecieron las reacciones locales derivadas de lecturas políticas personales e interesadas, contraataques que podrían dejar de atraer la atención del público una vez que empiecen a notarse las consecuencias positivas del Congreso Nacional de Economistas.

El destinatario de esas resistencias momentáneas fue Rafael Moreno Valle Rosas, presidente del Colegio de Economistas de Puebla, responsable también del éxito del Congreso y por ello autor material de la inefable repercusión política de beneficio para el estado (después de 18 años hizo acto de presencia en este tipo de actos el presidente de México, y el Congreso Nacional se llevó a cabo fuera de la capital del país). Es natural que sus adversarios se sientan incómodos e incluso que hasta muestren cierta agresividad, dado que en tres días Rafael avanzó un buen trecho en la carrera por la sucesión. Ángel Aceves Saucedo, por ejemplo, manifestó a la prensa local su inconformidad por el “beneficio político” que Moreno Valle obtuvo de la reunión nacional de sus colegas economistas. Y aunque Germán Sierra Sánchez no hizo ninguna declaración pública (junto con Moreno Valle es puntero en esta competencia “civilizada”), yo creo que sintió lo mismo que Aceves. De Mario Marín Torres solo podemos decir que se mantuvo alejado porque, como el lector sabe, el Ayuntamiento paredista investiga los supuestos desvíos cometidos por treinta y cuatro de sus colaboradores cercanos.

En fin, la reunión nacional que atrajo a Puebla a varios gobernadores, secretarios de Estado, legisladores, dirigentes partidistas, rectores y destacados profesionistas, sirvió de foro a Vicente Fox Quesada quien —a través de su secretario de Hacienda— pidió a la sociedad que respalde la inversión privada en el sector energético. Yo creo que sin darse cuenta, don Chente (o Paco Gil) armó varias bombas políticas, incluida desde luego la que más le afecta: Chiapas.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA REELECCIÓN DE VON HINDENBURG

Hace siete años el mundo se conmovía ante la noticia de la elección del mariscal Paul von Hindenburg como presidente de la República Alemana. Al amparo de la aureola militar del vencedor de Tannenberg, los partidos nacionalistas de tendencias monárquicas, por primera vez en la posguerra vencían a la Gran Coalición que sirve de sustento a las instituciones democráticas elaboradas en Weimar. Y llegó a creerse, inclusive, que Hindenburg no habría de ser más que el puente obligado que hiciera retornar a Alemania de la República a la Restauración.

Hoy, al cabo del primer mandato presidencial del anciano estadista, su reelección es recibida con júbilo en la ancha faz del planeta, como anuncio de tranquilidad y de equilibrio, como garantía de estabilidad de la democracia alemana, como seguridad en la continuación de una política internacional firme y ponderada, gallarda y digna, comprensiva y exenta de altisonancias; política que va librando a Alemania de las sujeciones que le fueron impuestas en los tratados que pusieron fin a la guerra y que la conduce hacia planos de igualdad con las demás grandes potencias del mundo.

Los prestigios de Hindenburg como estadista sirvieron de escudo, en la última justa electoral alemana, para reconstruir la Gran Coalición Republicana, conteniendo así el avance impetuoso del partido de Hitler y limitando a sus justas proporciones el movimiento de la opinión alemana en lo que significa un honorable afán de reivindicación de los valores y de las condiciones mismas en que se desenvuelve la vida del Reich.

Resulta del mayor interés para quienes viven atentos a los acontecimientos que se proyectan en la vida del mundo, seguir la trayectoria que señala la conducta del Viejo Maravilloso —así llaman a Hindenburg sus compatriotas— que ha sido capaz, en la ancianidad, de sobreponerse a los antecedentes históricos de su existencia, al impulso de su convicción íntima y a la presión misma de los que ayer fueron sus correligionarios, a fin de servir mejor a su patria.

Era humano que Hindenburg —mariscal del imperio, símbolo de glorias guerreras, hombre que formó su espíritu dentro del orgullo de la Alemania de Bismarck y de Guillermo II— guardara hondas simpatías por la monarquía. Por eso su exaltación al poder en 1925 abrió una interrogación inquietante, ante la posibilidad de que resignara su investidura cediendo el paso a la Restauración.

Pero Hindenburg, conservador o monárquico, era ante todo un ciudadano alemán. El pueblo lo elegía en 1925 para servir a su patria con sujeción a las leyes de la República. Y en el momento en que el viejo mariscal juraba la Constitución de Weimar, con ese solo hecho cerraba el camino a la monarquía, con la misma fuerza y determinación con que sus soldados contuvieron en Tannenberg y en los Lagos Mazurianos en el invierno de 1914-15, a las olas de asalto del ejército ruso.

Y así fue como se operó el milagro de que el caudillo militar más destacado del Imperio germano, se convirtiera en el caudillo de la democracia republicana.

Dentro de una democracia parlamentaria el jefe de Estado no está investido más que de funciones representativas. Del presidente de Alemania, como del presidente de Francia, y ahora del de España, puede decirse como de los reyes constitucionales que “el rey reina pero no gobierna”. Su misión es de control, su autoridad limitada, y el ejercicio directo del gobierno no pueden confiarlo sino a los hombres que cuenten con la confianza de la representación nacional.

De este modo, el presidente Hindenburg, leal a las instituciones de su país, principió su gestión por encomendar la formación del gabinete federal alemán, justamente a su contrincante, el canciller Marx, que era quien contaba con el apoyo de la mayoría parlamentaria del Reichstag. Y la Gran Coalición Republicana, rota hacía varios meses por incidentes de la política doméstica, se rehízo a partir de la exaltación del mariscal Hindenburg a la presidencia de la República.

No entra dentro de los propósitos que inspiran este comentario trazar un cuadro completo de la obra de Hindenburg en los siete años de su mandato presidencial. Que nos baste decir que en su período han tenido asiento en el gobierno, socialistas como el canciller Mueller, pacifistas como Stresemann, liberales burgueses como Bruening.

El presidente, sin género de duda, no halló jamás la oportunidad de confiar el ejercicio del gobierno a un hombre de espíritu tan conservador o moderado como el suyo. Pero en cambio sirvió con fidelidad a su patria, ajustando sus actos a los mandamientos de las leyes de la República.

Por no haber sido Hindenburg, desde su exaltación a la primera magistratura de Alemania, un hombre de partido, las tendencias reaccionarias y revancheras buscaron otro hombre que, aunque ayuno de historial y de prestigios, las dirigiera con pasión y con vehemencia. Ese hombre es Hitler.

El movimiento nacional-socialista —todos lo sabemos—, expresión, al fin de un estado de inconformidad o de amargura de buena parte del pueblo alemán, cobró fuerza insospechada, como un torrente que se sale de cauce. Cada elección general era una oportunidad para registrar los nuevos avances de los nazis. Hasta que éstos llegaron a representar un peligro para la estabilidad de la democracia alemana y para el mantenimiento del equilibrio internacional que condiciona la paz europea.

Fue así como los partidos republicanos, en larga coalición, que alcanza desde la Volkspartei —partido que apoya los intereses de la burguesía y de las grandes industrias alemanas— hasta la Social Democracia, apelaron a Hindenburg, el contrincante de hace siete años, como medio de ir a la victoria para consolidar la democracia de Weimar.

El Nacional, 12 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente

y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.

Eduardo Galeano

El reto del periodista

¡Libertad, libertad!

¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Madame de Roland

 

Suponga el lector que debe comprar la suscripción de un diario local, entre otras cosas porque su hijo se lo pide debido a que un maestro le exigió estar bien informado, además de hacer un seguimiento del tema más leído o de interés para la sociedad.

¿Cómo lo escogería?

Yo creo que saldría a la calle a comprar todos los periódicos para, de acuerdo con la calidad de la información que contengan, escoger el que juzgue más adecuado. Por ejemplo: si usted es una persona politizada, lo primero que revisaría es la información política, incluidas, desde luego, las columnas. Si le gustan los espectáculos, es obvio que analizará lo novedoso con que se presentan estos temas, sin dejar de ver las fotografías de sus artistas preferidos. Si vive del qué dirán, estoy seguro de que hurgaría en las páginas sociales con el ánimo de encontrar uno que otro chisme. Si le interesa lo que pasa en el mundo, no me cabe la menor duda de que buscaría el diario con mejor información internacional.

Si su afición es la novela negra, entonces fijaría su interés en la página roja más sangrienta. Si la cultura le llama la atención, tendría que indagar cuál de todos los medios maneja este tipo de notas, a punto de extinción debido a las crisis económicas recurrentes. Y si su vocación profesional se centra en las finanzas públicas, no lo pensará dos veces para escoger el medio en cuyas páginas escriban los mejores analistas en esta materia, tanto de Puebla como de México.

De ninguna manera intento ponderar a “Síntesis” o a cualquier otro medio poblano con las características informativas que apuntó. No. Lo que pretendo es mostrar al lector lo complicado que resulta hablar de la prensa escrita cuando ésta pasa por momentos críticos debido a la carencia de lectores, circunstancia que contrasta con el ejercicio de la libertad de prensa que, hay que reconocerlo, cada día se expresa con mayor énfasis. Es un tema que obliga a comparar lo que ocurre en el negocio de la prensa escrita estadounidense y mexicana. Veamos:

Dice William F. Arens (Publicidad, Ed. McGraw-Hill, 1999) que en Estados Unidos existen más de 114.7 millones de adultos que leen el periódico el fin de semana, de los cuales dos de cada tres lo hacen diariamente. Que casi el 60 por ciento de los lectores adultos leen todas las páginas, mientras que el 95 por ciento lo hace con las secciones de noticias generales. Que circulan 60 millones de ejemplares con un promedio de 2.1 lectores por ejemplar. Que en 1997 hubo 1,520 periódicos en Estados Unidos, con una circulación total de 59.8 millones de ejemplares, año en que los más de 10 mil semanarios y periódicos locales tuvieron una circulación combinada de 105 millones. Que el volumen de publicidad en los periódicos creció 5.7 por ciento en 1996, con ventas totales de más de 38 mil millones de dólares, 88 por ciento de esta cantidad facturada a los anunciantes estadounidenses.

No se ría, por favor. Aunque es complicado precisar el número de ejemplares impresos al día (pocos periódicos han certificado el tiraje en el Instituto Verificador de Medios), sí podemos calcular que en México circulan alrededor de tres millones de ejemplares diarios de chile, de dulce y de manteca. Y otro tanto de revistas semanarias, quincenales y mensuales: TV y Novelas, Teleguía, Vanidades y Muy Interesante. Tenemos, pues, que, sumados los tirajes de periódicos y revistas (aunque sean quincenales o semanarios), apenas alcanzamos el 10 por ciento de lo que se produce en Norteamérica.

¿Cultura? Pues nada, porque somos una nación más culta que la vecina.

¿Costumbre? Puede ser.

¿Necesidad comercial? Salta a la vista que ésta es la principal razón.

¿Por qué las referencias?

El viernes pasado se celebró un aniversario más de la Libertad de Prensa, que gracias a Francisco Zarco vio su primera luz en la Constitución de 1857. Y observando a los colegas de la capital y del interior del estado que acudieron a Puebla para convivir con las autoridades, reflexioné sobre lo apuntado en esta entrega, buscando la razón por la cual nuestra prensa (la poblana) tiene tan pocos lectores, tal vez unos 60 mil en todo el territorio. Me vino a la cabeza la opinión de alguien que, por su nivel intelectual, podría ser considerado como un lector calificado. Este caballero (omito su nombre para no comprometerlo) me dijo que le sorprendía y preocupaba que existieran periodistas dedicados a denostar periodistas. “Son —dijo— como los pistoleros del Medio Oriente cuya satisfacción es buscar a alguien capaz de enfrentárseles en un duelo, y cuando lo encuentran se disparan en los pies. Es un estilo que ofende a quienes compran periódicos para enterarse de lo que pasa en Puebla y en el país. No se vale, Alejandro”.

Creo, pues, que además de ejercer la libertad de prensa, los periodistas también deberíamos respetar el derecho que tienen los demás para comprar periódicos, leer, informarse y orientar a sus hijos. Es una obligación que sólo los irresponsables, los oligofrénicos y los temerarios no quieren entender.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

ESPÍRITU DE PAZ Y TENDENCIAS DE GUERRA

El mundo ha vivido pendiente en los últimos días del resultado de la conferencia de las siete potencias, cuyos representantes se reunieron en Londres para conjurar la grave crisis financiera por que atraviesa Alemania. Una vez más la interdependencia de los Estados impone el sacrificio de egoísmos nacionales como condición de la estabilidad común. Ante la amenaza inminente del derrumbe de la economía de la potencia deudora de las indemnizaciones de guerra, derrumbe que aparecería como prolegómeno de un desastre del régimen capitalista internacional, los acreedores se avienen a hacer concesiones y Alemania, se apoya nuevamente en su propia penuria para salvarse.

Cada nuevo plan que adoptan las grandes potencias se anuncia solamente como la fórmula única de su grupo incluso de la cual se ha llegado a la liquidación económica de la guerra; pero cada plan no ha hecho más que agregar nuevas complicaciones en el problema, de suyo confuso. Los arreglos de hoy significan la iniciación de una política de rectificaciones que las realidades de la vida imponen a los antiguos aliados y asociados. Pero esta política de rectificaciones, ni es lo bastante radical que ponga a salvo al mundo de otros momentos de inquietud como los que se han tenido que afrontar en las semanas que acaban de correr, ni menos aún puede evitar los efectos de la pasada aplicación integral del plan Young.

Más aún: la abolición de las deudas de guerra —salvo en lo que concierne estrictamente a la verdadera restauración de los campos devastados—, que aparecía en los primeros años siguientes al fin de la contienda como la fórmula simplista a la par que sensata para el retorno a la normalidad, hoy no podría adoptarse con facilidad, porque la estructura económica de la posguerra viene adoleciendo de elementos que son viciosos por origen, como el pago en especie de una parte de las entregas que debe hacer la nación deudora, el cual ha dado una fisonomía sui-generis, así a la industria de Alemania como a las de los países acreedores.

La vuelta a la normalidad, en consecuencia, si es que los estadistas del mundo capitalista se deciden a destruir los errores acumulados en la posguerra, tendrá que hacerse por etapas sucesivas, hasta que se encuentre un nuevo equilibrio económico internacional y se imprima un ritmo nuevo a la producción. Sólo que acaso la armadura del régimen capitalista no resista la culminación de esas etapas de reacomodamiento ante la presión creciente y hasta desbordada de los pueblos, cuya miseria repercute en la forma de graves problemas políticos.

Nadie ignora, en efecto, que el comunismo, más que ser una consecuencia del fenómeno económico previsto por Marx es la resultante de la desesperación de un gran pueblo en derrota como lo fue el pueblo ruso en 1917; y nadie ignora, tampoco, que así como aumentan las legiones de trabajadores carentes de ocupación en los países industriales, se acrecientan las influencias bolcheviques.

La democracia social alemana, cuya existencia es fundamental para la civilización de Occidente, se encuentra cada vez más en peligro. La vieja coalición de Weimar, constituida por los partidos que se hicieron responsables del advenimiento y consolidación de la República, decrece en consistencia y en autoridad política, estrangulada por los grupos extremistas —comunistas y fascistas—. Y el incremento de estas tendencias que minan en su base a la democracia alemana, no es sino la precipitación de estados de conciencia en aquellos sectores de la colectividad donde se siente con rigor cada vez más acentuado la miseria general.

Como el problema alemán, se presentan otros muchos que son análogos. La rehabilitación europea, en consecuencia, involucra y aún exhibe como fundamental la solución de problemas eminentemente políticos. Pero es al plantearse en estos términos la cuestión cuando vuelve a aparecer la incapacidad de los estadistas occidentales, que están acelerando la ruina de sus propios países por no querer hermanar los intereses de sus respectivos pueblos dentro de un espíritu de paz.

El francés mira con mayor zozobra cada día el volumen desorientado de las corrientes hitleristas y comunistas que agitan en Alemania, y no alcanza a comprender que son tan sólo reacciones naturales contra los términos excesivos de los tratados de paz.

Ciertamente, la dialéctica francesa es en extremo sutil, y en apariencia están justificados los razonamientos de los nacionalistas que hablan de las tres invasiones sufridas por Francia en el curso de un siglo; en tanto que el lirismo del nacionalista alemán reviste fisonomías de revancha de casco prusiano; pero en el fondo uno y otro fenómenos no constituyen sino una incomprensión internacional explotada por la plutocracia industrial y financiera. De poco sirven las denuncias que de vez en cuando se hacen acerca de la coalición de intereses económicos que, trasponiendo las fronteras, comprenden a las burguesías de varios países; todavía es posible, quizá, el caso de que las industrias del acero provean, por conducto de países neutrales, a naciones posiblemente beligerantes, como se ha demostrado que sucedió durante la gran guerra.

Cuando la opinión francesa reclama urgentemente que se atienda a la seguridad de las fronteras, haciendo radicar ésta en el mantenimiento de un ejército poderoso, en la construcción de fortalezas y en el pacto de alianzas del tipo de las que precedieron a la guerra del 14; y cuando, además, aun para el caso de una urgencia, Francia condiciona su ayuda financiera a Alemania mediante la imposición de una política de restricción, lesiva a la soberanía de este último país, en realidad se está preparando otra guerra.

Con todo ello no hace la República gala, más que seguir la trayectoria del antiguo imperio alemán a partir de la caída de Bismarck hasta la tragedia de Sarajevo. La seguridad de Francia no radica en sus ejércitos ni en sus fortalezas, sino en la ductilidad de su política internacional, siempre que realmente se inspire en propósitos de paz y de confraternidad entre los pueblos —lo cual no es tan difícil como se ha hecho creer, desde el momento en que las colectividades en sí polarizan su odio solamente en contra de la guerra misma—, Francia debe entender que el hitlerismo perderá en influencia en razón de la mayor liberación política de Alemania; y que el comunismo volverá a la condición de un fenómeno latente, pero dejando de ser una posibilidad inminente, en cuanto disminuya la miseria del pueblo germano.

Y los Estados Unidos, responsables en buena parte de las complicaciones que el mundo padece en el momento actual, a causa de su negativa al plan primitivo de abolición de las deudas de guerra, ahora, cuando mal de su grado, se ven nuevamente implicados en la política del Viejo Mundo, no salvarán sus responsabilidades históricas si no aplican su influencia al apaciguamiento de Europa.

El Nacional, 5 de agosto de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El periodismo es libre o es una farsa.

Rodolfo Walsh

El Detonador

El dinero es como el estiércol, no es bueno a no ser que se esparza.

Francis Bacon

 

Tiene razón Francisco Gil Díaz, hay que cambiar las leyes para abrir la participación extranjera al sector energético, en especial la explotación de electricidad y gas, fuentes por ahora sin desarrollo debido, entre otras cosas, a la falta de dinero. Pero semejante apertura tendrá que darse después de que el Estado de Chiapas deje de ser la otra nación que hace de México un país de alto contraste social, es decir, que concluyan los quince minutos prometidos por Vicente Fox para curar las heridas ancestrales, llagas ahondadas por las costumbres casi prehistóricas y la brutal miseria fomentada por el moderno neoliberalismo.

¿Por qué Chiapas?, se preguntará el lector.

Pues porque de allá nos llega la mayor parte de la energía eléctrica, el gas y el petróleo que se consume en territorio mexicano. Porque cuando surja y se apruebe la iniciativa para reformar las leyes a que se refiere el secretario de Hacienda y Crédito Público, volverá a hacer acto de presencia el subcomandante Marcos, el líder cuya razón de ser es precisamente combatir a quienes están coludidos con los poderes de la explotación económica. Porque volverán a “hablar las piedras parlantes” que en 1868 atrajeron miles de peregrinos (Agustina Gómez Checheo dijo que le hablaban con la voz de Dios), guijarros que curiosamente se encuentran ahogados con el agua que hoy mueve las turbinas eléctricas de las presas Mal Paso y Chicoasén. Porque adquirirá nuevos bríos la raza representada por los tzeltales y chamulas cuyos antepasados se rebelaron (1712) contra el poder irracional de la Corona. Y porque reaparecerán las protestas de los chiapanecos que reclaman la justicia prometida por la Revolución de 1910 (dice Carlos Fuentes —Los cinco soles de México—, que Chiapas nos recordó todo lo que habíamos olvidado y que incompletos y mutilados seremos si no incorporamos Chiapas a México o si permitimos que México sufra su propia balcanización, una fractura entre un norte relativamente próspero y un sur fatalmente abandonado).

No creo que Fox y su equipazo sean tan fríos como para soslayar las andanadas que sin duda lanzará el guerrillero internauta. O que tengan el arrojo de menospreciar las protestas de los millones de ciudadanos del mundo todavía solidarios con las causas del Ejército Zapatista. O que puedan tragar la “cereza del pastel” senatorial preparada y colocada por Manuel Bartlett Díaz, “enemigo personal” de todo lo que huele a PAN.

La privatización energética es, pues, una de las muchas semillas sembradas en el XIV Congreso Nacional de Economistas, ahora sí el parteaguas del siglo que empezamos a vivir. Y por quien la abonó (Gil Díaz) intuyo que junto con otros frutos germinarán controversias y comentarios de largo aliento.

Claro que hubo ponencias igual o más interesantes, aunque de impacto posterior. Es el caso de las relativas a la educación superior y a la reforma del Estado. Y entre ellas aparecieron las reacciones locales derivadas de lecturas políticas personales e interesadas, contraataques que podrían dejar de atraer la atención del público una vez que empiecen a notarse las consecuencias positivas del Congreso Nacional de Economistas.

El destinatario de esas resistencias momentáneas fue Rafael Moreno Valle Rosas, presidente del Colegio de Economistas de Puebla, responsable también del éxito del Congreso y por ello autor material de la inefable repercusión política de beneficio para el estado (después de 18 años hizo acto de presencia en este tipo de actos el presidente de México, y el Congreso Nacional se llevó a cabo fuera de la capital del país). Es natural que sus adversarios se sientan incómodos e incluso que hasta muestren cierta agresividad, dado que en tres días Rafael avanzó un buen trecho en la carrera por la sucesión. Ángel Aceves Saucedo, por ejemplo, manifestó a la prensa local su inconformidad por el “beneficio político” que Moreno Valle obtuvo de la reunión nacional de sus colegas economistas. Y aunque Germán Sierra Sánchez no hizo ninguna declaración pública (junto con Moreno Valle es puntero en esta competencia “civilizada”), yo creo que sintió lo mismo que Aceves. De Mario Marín Torres solo podemos decir que se mantuvo alejado porque, como el lector sabe, el Ayuntamiento paredista investiga los supuestos desvíos cometidos por treinta y cuatro de sus colaboradores cercanos.

En fin, la reunión nacional que atrajo a Puebla a varios gobernadores, secretarios de Estado, legisladores, dirigentes partidistas, rectores y destacados profesionistas, sirvió de foro a Vicente Fox Quesada quien —a través de su secretario de Hacienda— pidió a la sociedad que respalde la inversión privada en el sector energético. Yo creo que sin darse cuenta, don Chente (o Paco Gil) armó varias bombas políticas, incluida desde luego la que más le afecta: Chiapas.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

Y para entonces, quizá, ya no quede mucho por salvar...

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 13 al 19 de julio de 2026

 

Detectan datos demográficos erróneos en el documento del Cablebús entregado al Congreso de Puebla

El coordinador de Gabinete del Gobierno de Puebla, José Luis García Parra, confirmó que se presentó una fe de erratas ante el Congreso del Estado tras detectarse la inclusión de cifras demográficas y de población falsas o erróneas en la página 22 del expediente del Cablebús. De acuerdo con el funcionario, se trató de un "error de edición" durante la integración del documento y argumentó que dicha pifia no altera la viabilidad técnica ni los estudios de movilidad del proyecto.

Detienen al presunto "Tirador de la Vía Atlixcáyotl" en Puebla

Durante la madrugada del martes 14 de julio, agentes de la Fiscalía General del Estado de Puebla desplegaron un operativo en un fraccionamiento de la capital que derivó en la detención de Rafael "N", empresario de 67 años de origen español. El sujeto se parapetó e intercambió disparos contra las fuerzas de seguridad antes de ser sometido. Se le imputa la autoría de las agresiones con arma de fuego ejecutadas en movimiento contra automovilistas sobre la Vía Atlixcáyotl.

Renuncia Ulises Lara a la Fiscalía Especial de la FGR

Tras poco más de seis meses en el encargo, Ulises Lara López presentó su renuncia con carácter de irrevocable a la titularidad de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la Fiscalía General de la República (FGR). El funcionario, quien había sido nombrado en enero de 2026 bajo la gestión de Ernestina Godoy, argumentó motivos estrictamente personales para separarse de la institución.

Fallece Elsa Aguirre, figura estelar del Cine de Oro Mexicano

La mañana del 15 de julio de 2026, la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) confirmó el deceso por causas naturales de la icónica actriz Elsa Aguirre a los 95 años de edad la noche anterior. Reconocida por su actuación en cintas emblemáticas y por ser uno de los rostros más reconocidos de la época dorada de la cinematografía nacional, su partida marca el adiós a una de las últimas grandes estrellas de dicho periodo histórico.

Comparecencia por Cablebús en el Congreso de Puebla acaba entre cuestionamientos y agresiones

En el marco de la comparecencia de José Luis García Parra ante la LXII Legislatura local para justificar el proyecto del Cablebús, la oposición recriminó las inconsistencias financieras, las fallas técnicas y el impacto presupuestal de la obra. A las afueras de la sede legislativa, colectivos ciudadanos y manifestantes opuestos al proyecto, así como reporteros que cubrían la movilización, denunciaron haber sido amedrentados y agredidos por grupos de choque e intervenciones de la fuerza pública.

Asesinan al periodista y abogado Josué Martínez Contreras en San Martín Texmelucan

El 16 de julio, el comunicador Josué Martínez Contreras, de 39 años, fue ejecutado a tiros sobre la calle Leona Vicario en la junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco, Puebla. Martínez Contreras —quien era docente, recién graduado de la Licenciatura en Derecho y director de la página informativa Noticias San Martín Texmelucan— fue interceptado por dos sujetos en motocicleta. Organismos internacionales como la SIP y organizaciones defensoras de la libertad de prensa exigieron una investigación expedita a la Fiscalía del Estado.

Detienen por "huachicol fiscal" al exgobernador Ernesto Ruffo Appel

La FGR cumplimentó una orden de aprehensión contra el exgobernador de Baja California y primer mandatario estatal de extracción panista, Ernesto Ruffo Appel. La dependencia federal le imputa cargos por presunta delincuencia organizada y contrabando de combustible ("huachicol fiscal"), en el marco de una investigación amplia sobre redes transfronterizas de tráfico ilegal de hidrocarburos.

Víctor Rodríguez Padilla sale de prisión para continuar proceso en libertad

El exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, abandonó el centro penitenciario luego de que la víctima (su cónyuge) le otorgara el perdón legal en el juicio que se le sigue por violencia familiar. Pese a que se le otorgó la suspensión condicional de la medida cautelar de prisión preventiva, la Fiscalía mantiene abierta la vinculación a proceso mientras se cumplen las condiciones dictadas por el juez.

Reportan nuevo incidente del Tren Interoceánico en la Línea Z de Oaxaca

Durante la madrugada del 15 de julio, dos unidades de carga sufrieron un percance y salida de vías sobre la Línea Z en el tramo Nizanda-Chivela, Oaxaca, la misma zona geográfica del descarrilamiento ocurrido a finales del año pasado. En conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que no se trató de un vuelco total de vagones y confirmó que no se registraron personas lesionadas, aunque personal militar y técnico de la Marina inició los peritajes correspondientes.

Encuentro de mandatarios coanfitriones previo a la Final del Mundial 2026

Con motivo del cierre de la Copa Mundial de la FIFA 2026 este 19 de julio, se coordinó la presencia en Nueva York/Nueva Jersey de los líderes de los tres países coorganizadores (México, Estados Unidos y Canadá). La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó su asistencia tras recibir la invitación protocolaria, destacando la relevancia de la cita tanto en la agenda deportiva trilateral como en el marco comercial geopolítico.

Hallan 10 cuerpos en Zacatecas —varios colgados de un puente—; entre las víctimas hay empresarios, funcionarios y un ganadero

El sábado 18 de julio de 2026 se registró un multihomicidio que conmocionó al estado de Zacatecas, tras la localización de 10 hombres asesinados en los municipios de Pánuco, Morelos y Saín Alto. El hecho de mayor impacto ocurrió sobre la carretera a la altura de la comunidad de Pozo de Gamboa (Pánuco), donde cinco de las víctimas fueron suspendidas con cuerdas desde un puente vehicular.

Con el paso de las horas, la Fiscalía estatal y autoridades locales confirmaron la identidad de las 10 víctimas, destacando que no se trataba de enfrentamientos entre células operativas, sino de figuras públicas y del sector productivo local:

Ignacio Castrejón Valdez: Exalcalde de Sombrerete y empresario de la construcción/minería.

Fidel Alvarado de la Torre: Secretario de Desarrollo Social del municipio de Fresnillo.

José Ángel Valdez Rivera: Reconocido productor y líder ganadero con actividad en Jiménez del Teúl.

Jesús Gerardo Muñetón Hernández: Elemento del Heroico Cuerpo de Bomberos de Fresnillo.

Andrés Vázquez Gurrola: Abogado, exregidor y exdirector de la Policía Municipal en Canatlán, Durango.

Cinco empresarios y comerciantes locales de Fresnillo: Armando Ledesma Aguirre y su hijo José Armando Ledesma Campos (constructores), Jesús Daniel Rivera Sandoval, Fernando Robles de la Torre y Juan Carlos Berumen Guerrero.

Las principales líneas de investigación de la Fiscalía apuntan hacia delitos de extorsión y cobro de piso por parte de grupos del crimen organizado. Ante la gravedad de la barbarie, el gobierno federal desplegó un operativo especial con más de 400 elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional para reforzar la seguridad en la entidad.

Redacción Réplica

Revista Réplica

El ojo humano, ese que duda, ese que incomoda...

Resumen de noticias junio 2026

El Coordinador de Comunicación Social

Lo verdaderamente trágico es ver dónde ocurre esta transformación: en los cerebros que apenas se están formando...

En efecto, Adolfo López Mateos se había casado por la Iglesia con la hermosa hija de los Gutiérrez. Y aunque fue otra de sus muchas aventuras románticas, quizá la última, el matrimonio aquel hizo las veces de colofón a la pasión amorosa de este hombre enamorado de las mujeres jóvenes a quienes la naturaleza hizo bellas, bien proporcionadas y portadoras de la cadencia que incentiva la libido de los hombres...

—Vean ustedes lo que encontré sobre mi escritorio. Es dinero que dejó algún pendejo con la clara intención de comprometerme, de corromperme. Voy a investigar y cuando agarre al autor de este atentado, les prometo que lo llevaré a juicio. Y si puedo yo mismo fusilaré al cabrón. —Volteó a ver la foto del presidente en turno antes de justificar con energía castrense: —El jefe máximo no tendrá inconveniente.

Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad.

John Kenneth Galbraith

Llegué con el entonces director del Canal 13. Me recibió entusiasta y comunicativo. Después del saludo de amigos, soltó una información que, de haberse difundido en esa época, habría causado un revuelo internacional:

“Ya verán cómo se las gastan los revolucionarios”, ironizó uno de los estrategas de Mucio P. Martínez. No obstante, los simpatizantes de Francisco I. Madero desdeñaron la información, quizá porque faltaba poco para que el presidente León de la Barra dejara el poder a Madero...

Todo lo que se ignora, se desprecia.

Antonio Machado

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Es posible sanar, reconstruir una imagen positiva de uno mismo y vivir una vida plena...

Hoy que la inmediatez digital pretende devorarlo todo, escribir a mano se ha vuelto un acto de resistencia...

Como todo ser viviente, no puedes escapar al sufrimiento causado por las pérdidas de la vida: pérdidas previsibles, pérdidas inesperadas, pérdidas que te impones para evolucionar, pérdidas impuestas contra tu voluntad...

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