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LOS PLANES SOVIÉTICOS

Mientras los estadistas del Mundo Occidental se debaten en el complejo que forman tantos como son los problemas de Estado que perturban la tranquilidad pública; y mientras la depresión económica, con todos sus fenómenos concomitantes, pone a prueba la vitalidad misma del régimen capitalista, los directores de la Unión Soviética afinan su capacidad creadora y concentran su esfuerzo y su pensamiento en la coordinación de trabajos que pondrá en pleno estado de desarrollo el Segundo Plan Quinquenal para la industrialización de Rusia.

Pasada la época en que la interesada propaganda conservadora se empeñó en exhibir al movimiento soviético como un trasunto de barbarie, cuenta la prensa de nuestros países —y especialmente la norteamericana— con informaciones bastantes que permiten establecer juicios razonables respecto a la obra que está en proceso de realización en la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, escogidas como campo de experimentación del colectivismo integral.

Es interesante, por lo mismo, que asomemos de vez en vez la mirada por los horizontes dilatados del país de los sóviets, para que sepamos a valorar el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que ha tenido la audacia de reconstruir su existencia con desprecio de la ética y de las normas de convivencia social que rigen en el resto del orbe.

Desde que la voluntad de Stalin orientó el esfuerzo de todos los rusos hacia la realización del Primer Plan Quinquenal, cambió sustancialmente la posición de la URSS frente al mundo capitalista. Trotsky proclamó en vano la imposibilidad de organizar el socialismo en una nación mientras se hallara rodeada de países capitalistas. Stalin se empeñó en probar la posibilidad de coexistencia del naciente régimen colectivista con el régimen individualista que, perturbado e inquieto, aún cuenta con suficiente vitalidad.

La tesis de Trotsky hubiera llevado a la Rusia Soviética a mantener un estado de revolución permanente, asumiendo una actitud dinámica y combativa en la lucha internacional. Rusia no habría sido, en tal supuesto, más una base de operaciones para la agitación revolucionaria en el exterior, que un laboratorio del nuevo orden de cosas cuya instauración sirve de norte al colectivismo.

Stalin, por el contrario, enfoca todas las energías de los pueblos que obedecen sus dictados, hacia la tarea que consiste —como informa un hábil corresponsal— “En hacer que el único país que está gobernado por el comunismo sea completa e inalterablemente próspero en sus empresas”.

No es que Stalin y los suyos abandonen de este modo el sentido internacional del socialismo, sino que anteponen la prosperidad de la URSS al proselitismo circunstancial que pudiera engendrar una hábil y tenaz propaganda.

Abrir nuevas y gigantescas plantas metalúrgicas, fábricas de tractores, industrias manufactureras; mecanizar la agricultura; crear estaciones experimentales; proteger las instituciones científicas; todo esto, en un país donde no halla cabida el problema de la cesantía, traduce una mejor propaganda de la que pudiera ser hija del oro que suponen los ingenuos está volcando generosamente el gobierno soviet sobre el resto del mundo.

Por lo demás, Stalin sabe bien que sus mejores aliados en lo que no controla del planeta, son la miseria y el dolor, la cesantía de ahora y la guerra del porvenir.

El Primer Plan Quinquenal fue elaborado en términos que traducen un concepto en extremo ambicioso de las posibilidades de realización. La capitalización del esfuerzo humano para adquirir en condiciones onerosas las plantas gigantescas que fueron proyectadas; el pago de elevados salarios para millares de expertos que fueron, a montarlas primero, a entrenar a los nativos, después; demandó sacrificios que rebasaron la línea de los cálculos más elevados.

El pueblo, en estas circunstancias, tuvo que resignarse a la estrechez de las raciones exiguas, de las trágicas “colas” y del frío penetrante.

Esto, sumado a la abolición de la libertad individual —condición distintiva del régimen comunista—, hallaba una compensación: la eliminación de las clases parásitas, generadora del robustecimiento de la economía nacional, y la seguridad de que se está forjando el mundo de mañana.

En muchos renglones la producción sobrepasó los cálculos establecidos para el primer quinquenio, pero en tesis general los resultados no corresponden ni con mucho a las previsiones.

Hubo que pagar, sobre todo, el precio del aprendizaje de los nuevos obreros. Si costoso era levantar las fábricas y plantas de tipo desmesurado, que en tan grande escala previó el Plan Quinquenal, más costoso aún resultó hacer del campesino de la comarca remota —tradicionalista, ignorante y supersticioso— un obrero eficiente, de espíritu abierto, y capaz de manejar la máquina moderna que el Estado le encargaba para lograr rendimientos en beneficio de la colectividad.

Este aprendizaje, que comporta la transformación mental de buena parte del pueblo ruso, se ha logrado ya en buena parte. Las fábricas dan un porcentaje de rendimiento que en ocasiones alcanzan hasta el décuplo de la producción inicial, particularmente las fábricas de tractores, en las que el soviet pone especial interés por su influencia en el desarrollo de la agricultura industrial. Y los obreros jóvenes no piensan sino en que con su esfuerzo están dando vida a una forma más justa de la sociedad.

El trabajador ruso, sin género de duda, mantiene un nivel de vida inferior con relación al standard de sus compañeros que trabajan en cualquier país de la Europa Occidental o de los Estados Unidos de América; pero la supresión, en su pensamiento, de la inquietud que dimana del peligro de la cesantía, lo compensa.

Igualmente, el sentido social que imprime características especiales al régimen de los soviets, garantiza al obrero para casos de enfermedad, de desastre económico o de vejez, una protección, por mínima que se le suponga, y sus hijos no han menester de ir prematuramente al taller, pues les es obligatoria la escuela.

No debe olvidarse, por lo demás, que un juicio honorable respecto a las condiciones de vida creadas por el soviet, no debe establecerse con relación al standard de los pueblos occidentales, sino, en todo caso, con referencia a la situación anterior de la propia Rusia.

El Segundo Plan Quinquenal, aprovechando la experiencia que arroja la ejecución del primero, no fija las cantidades precisas señaladas a los distintos renglones de la producción, no pretende despertar esperanzas fuera de proporción.

Sobre la base de que debe quedar totalmente socializada la tierra y su cultivo sujeto a los más modernos sistemas mecánicos, los soviets se proponen, así, resolver en definitiva el problema que más inquietó a Lenin; y asegurar para siempre la existencia del régimen.

En los últimos cinco años se adelantó considerablemente en esta dirección con el impulso dado a los sovkozes y a los kolkozes. Ahora se pretende la liquidación total del problema.

En materia industrial, no se sueña ya en hacer de Rusia la primera fuente de producción, pero sí en sobrepasar a Francia, alcanzando a Alemania o a Inglaterra.

Tales empeños reclamarán la continuidad del régimen de penuria que ha vivido hasta ahora el pueblo ruso. Se le alienta con la promesa de que para 1937 sus condiciones de vida se habrán elevado en un doscientos o trescientos por ciento. Pero la verdad es que una obra de las proporciones que han planteado los soviets, no se consuma si no es a precio del sacrificio, por lo menos, de toda una generación.

El Nacional, 17 de abril de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

He tomado del sitio Terra (Mafev) la definición-respuesta-propuesta —positiva y sencilla por cierto— de la “Ley de causa y efecto”. 

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES II?

No aprendas los trucos del oficio. Aprende el oficio.

Anónimo

 

Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.

Dicho popular.

 

Francisco Fraile García tiene el derecho de aspirar a encabezar el poder Ejecutivo. Y por qué no, hasta el de parafrasear al futbolista Jorge Valdano para decir a quienes lo enseñaron a soñar, que aún sigue en ello; que todavía vive en él el anhelo que lo indujo a trasladarse a la ciudad de Puebla para estudiar y alejarse de la atracción comercial que ejercen los abarroteros de Huajuapan de León, Oaxaca, la tierra que lo vio nacer. Se trata, pues, de una justa ambición que no deja de puyar su ánimo y que cotidianamente lo estimula a sentirse como el sucesor natural del gobernador Melquiades Morales Flores. De ahí que haya adoptado el estilo político de su amigo el gobernador poblano, o sea, los recorridos constantes a las diversas regiones de la entidad y el contacto casi familiar con campesinos, indígenas y comerciantes de las sierras Norte, Negra, Oriente y también de la Mixteca.

Me lo imagino hablando de su proyecto mañana, tarde y noche, comentándole a sus amigos íntimos y a su familia cercana los avances diarios en la conquista de voluntades electorales. Incluso me atrevo a asegurar al lector que entre sus conversaciones recurrentes existen frases como la siguiente: “Hoy estuve en Chichiquila y mañana visitaré a la gente de Ixcamilpa de Guerrero.”

Y entre las preguntas de sus hijos hay una, la constante: “¿verdad papá que vas a ser el gobernador de Puebla?”

Nadie puede negar que esa posibilidad está más cerca de Paco Fraile que de Humberto Aguilar Coronado o de la doña Ana Teresa Aranda de Orea.

El “secreto” del senador se basa en la confianza personal y en la disposición de servir a tiros y troyanos. Esto lo motiva a que todos los días haga una gestión en respuesta a las peticiones que, curiosamente, van en aumento. En su despacho del Senado de la República recibe desde llamadas hasta visitas de poblanos recomendados por priistas, panistas y perredistas. Y de esa oficina senatorial salen los oficios dirigidos a los titulares de la dependencia del gobierno federal, en las cuales, por cierto, trabajan muchos de sus correligionarios. Gracias a esas gestiones ya tiene en su agenda los nombres de decenas de hombres y mujeres de muchachos y muchachas agradecidas.

Fraile también se da tiempo para relacionarse con poblanos que radican en el Distrito Federal. Ha escogido a quienes por su cargo político o actividad comercial pueden actuar y, por ende, cosechar opiniones a su favor.

Sin empacho ni timoratez, les dice que él será el gobernador de Puebla y que por ello les pide su apoyo moral. Es más, los invita a formar parte del grupo “Amigos de Fraile”.

Esa confianza y decisión le ha ganado puntos a su favor. Y en la gran carrera panista ya lleva dos cuerpos de ventaja sobre sus dos más cercanos competidores. Le sigue Ana Teresa y detrás de ella galopa desesperado Humberto Aguilar.

Debo destacar una actitud del senador Fraile, novedosa si nos remitimos a sus acciones como presidente estatal del PAN, puesto en el que siguió las técnicas de Maquiavelo para quitar del camino a quienes fueron considerados estorbos al gran proyecto nacional del blanquiazul. Después se impuso la costumbre de no golpear a nadie, por el contrario, acercarse a sus rivales y tratar de conquistarlos sin rencores ni resentimientos. Cuando menos eso es lo que parece.

¿Le ganará la postulación a sus compañeros de partido?, preguntan los priistas.

Tal vez, siempre y cuando no se le atraviese Humberto Aguilar, su pupilo en el trabajo partidista, y que el PAN lo haga candidato. Lo más probable es que debido a su trayectoria política y condiciones electorales de Puebla, que por ahora favorecen al PRI debido, precisamente, a la intensa actividad del gobernador Melquiades Morales Flores.

Las únicas alternativas (que siguen siendo Aranda y Aguilar) tendrán que remontar la cuesta tal y como le ocurrió al priista Ángel Aceves Saucedo, cuya ausencia lo mantiene alejado del “afecto” o “simpatía” de las y los ciudadanos campesinos (de acuerdo con la moda impuesta por Fox, dicen que así debe decirse), burócratas, comerciantes, indígenas y obreros.

Y de llegar a la ansiada candidatura, ¿podría Fraile ganar las elecciones?

Sí, siempre y cuando —como todo apunta— ocurra la división de los priistas derivada de la disputa encarnizada, virulenta y pírrica, entre los precandidatos autopostulados (alguno de ellos envenenado por el resentimiento social), circunstancia a la cual apuesta el panismo poblano y desde luego nacional.

En fin, hay que tener paciencia para ver qué cuero producirá más correas, cómo se van a manejar los madrugadores aspirantes a la gubernatura y cuáles serían las características personales, profesionales y políticas que exhiban.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA GENEROSA IMPROVISACIÓN DE MR. HOOVER

Virtualmente, los Estados Unidos no tienen interés más que en mínima parte en el pago de las cantidades debidas por Alemania por concepto de reparaciones. Ellos son acreedores de las potencias aliadas; pero como a su vez las potencias aliadas sumaron las deudas de guerra al acervo de las reparaciones, de hecho los Estados Unidos resultan principales acreedores de Alemania. De ahí el interés preferente de Norteamérica en la restauración económica germana.

En el largo y penoso proceso que abarca desde el fin de la guerra hasta la firma del Plan Young, las potencias europeas fueron sacrificando, a la posibilidad de pago de Alemania, la mayor parte de sus exigencias. Francia misma, la más azotada por la guerra, tuvo que conformarse a la postre con equiparar el monto de sus deudas hacia los Estados Unidos e Inglaterra, con el monto de los pagos que viene haciéndole Alemania, reservándose sólo un pequeño “surplus” para las reparaciones propiamente dichas.

A Francia le queda —por otra parte— el penoso papel de ser el más molesto e intransigente cobrador de Alemania, pues como los Estados Unidos se cuidaron de desvincular oficialmente el problema de las reparaciones de las deudas interaliadas, el resultado fue que quedaran los rendimientos para Norteamérica, y para Francia el peso de los conflictos.

Desde el momento en que, a título del pago de reparaciones, se anotaron en el débito de Alemania, en términos generales, los gastos de la guerra, se planteó un nuevo problema: ¿cómo hacer que un sólo país arruinado pagara una deuda cuyas cifras a justo título han sido calificadas de astronómicas? (En total, y hechas todas las reducciones posibles: treinta y ocho millares de millones de marcos de oro).

Por contraposición a las demandas excesivas de las potencias aliadas y asociadas, Alemania opuso como única defensa su propia debilidad. Un pueblo como el alemán, que al cabo de la guerra pedía de hambre y tenía desorganizadas todas sus fuentes de producción, no podría jamás solventar reclamaciones tan cuantiosas como las de sus antiguos adversarios. En consecuencia, si éstos pretendían obtener el pago de las indemnizaciones de guerra, necesitaban previamente refaccionar a Alemania hasta colocar a sus industriales en el más alto grado de productividad.

Así pues, el hecho simple de la capacidad de pago de la potencia deudora, que apareció como principio fundamental para la liquidación económica de la guerra, tuvo que apreciarse, no en razón de la capacidad momentánea de Alemania, sino con vistas al desarrollo de su capacidad potencial.

El Plan Young vinculó, teóricamente, los intereses de la potencia deudora y de sus acreedores: a mayor desarrollo de la producción alemana correspondería una más segura satisfacción de las exigencias de sus acreedores.

Un hecho, sin embargo, ha venido a frustrar todas las esperanzas puestas en el eficaz desarrollo del programa financiero planteado por el Plan de Young: los mercados de consumo del mundo, de suyo enrarecidos por efecto de la guerra, se han ido cerrando progresivamente a los productos extranjeros a cada nación. El advenimiento de nuevos Estados en Europa, con la consiguiente formación de tarifas aduanales; la tarifa ultra-proteccionista votada por el Congreso norteamericano y las demás murallas que en cada país van levantándose; todo ello como consecuencia de un afán creciente de los pueblos por bastarse a sí mismos, impide la colocación de la gran producción alemana, sin que por ello deje ésta de ejercer presión para desplazar a las potencias de sus mercados tradicionales y de aquellos que conquistaron en los años de la guerra.

De las premisas en que se sustentó el funcionamiento del Plan Young, la más falsa resultó ser aquella que preveía la búsqueda de nuevos mercados —no sujetos a la influencia de las corrientes establecidas— para la colocación de los productos de una Alemania entregada enérgicamente a un proceso de crecimiento industrial. Y ahora Alemania no encuentra otra desembocadura fácil más que la Rusia Soviet.

Lejos, pues, de resolverse el problema de la liquidación de las deudas de guerra, por medio de las ambiciosas concepciones que animaron al Plan Young, éste no ha hecho más que empujar al mundo capitalista hacia una anarquía en la producción y una competencia desmesurada en el consumo; consumo que a su vez se restringe por la racionalización y el paro de millares de trabajadores.

En vez de la coordinación de esfuerzos que suponía la organización internacional de capitalismo prevista y proclamada por el Plan de Young, son la concurrencia despiadada, el egoísmo económico y la desintegración de muchos de los principales organismos productores, los resultados que se han obtenido. Y la concentración del oro en las cajas de los bancos de Francia y de los Estados Unidos no beneficia ni siquiera a los poseedores de esos tesoros.

El Plan Young, en un año de vigencia, ha barrenado el cimiento del régimen capitalista acaso con mayor eficacia que como pudiera haberlo logrado el Plan Quinquenal del señor Stalin.

El plan de Mr. Hoover, en realidad es el índice de un esfuerzo por volver el estado de cosas económico del mundo a un ritmo semejante al que regía antes de que estallara la guerra. Y ahora pensarán los financieros de Norteamérica que acaso Sir Bonard Law haya estado en sus cabales cuando propuso la abolición de las deudas de guerra, que hoy aparece claramente como único término de solución del problema económico internacional.

Sólo que los golpes asestados al régimen capitalista en estos doce años que lleva la guerra económica mundial, no será fácil que se reparen con la “generosa improvisación del presidente Hoover”, como la llama Tardieu.

El Nacional, 10 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.

Denis Diderot

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES?

Ningún pájaro vuela demasiado alto, si vuela solo con sus alas.

Ralph Waldo.

Lo que no está prohibido está permitido.

Dicho popular.

 

Las reglas no escritas obligan a los políticos a comportarse de manera, digamos que, ortodoxa. Les induce a sacar provecho a las corrientes del río que escogieron para navegar en la actualidad pública. No hacerlo las expone a trabajar el doble, si acaso lograr la mitad. No es una consigna, sin embargo, sí se trata de una costumbre con las variantes que impone la época, el estilo y la influencia del líder partidista o de aquel que llega a ejercer la actividad política formal. Un ejemplo:

Cuando Guillermo Jiménez Morales era gobernador, alguno de sus colaboradores empezó a moverse con la intención de buscar un cargo partidista que pudiera proyectarlo al puesto de elección popular que ambicionaba. El entonces mandatario se enteró, le mandó llamar y le hizo el siguiente comentario/advertencia:

“La política es como el ajedrez: cada uno tiene una función. Y tú eres uno de los peones de mi tablero. Por eso no puedes moverte solo. Yo soy el único que decide si te mueves o si te sacrifico. Así que no le hagas al pendejo y ponte a trabajar en lugar de andar de grillo…”

Los tiempos cambiaron y con ellos el estilo de gobernar: Mariano Piña Olaya decidió pasarse por el arco del triunfo aquellas reglas, y en lugar de grupos políticos se dedicó a formar cofradías de socios y cómplices. De alguna manera vulneró la función o el prestigio del servidor público y de paso abrió las puertas a la oposición, cuyo desarrollo se basaba, precisamente, en el desprestigio del rival.

Después llegó Manuel Bartlett Díaz, un gallo muy jugado en los palenques políticos nacionales y, por ende, tan mañoso que podía prescindir de “amarradores”. Así, el ahora senador retomó el control del tablero e incluso se dio el lujo de inventar políticos y políticas, pero sin haber podido integrar el equipo que —intuyo— se había propuesto formar quizá con la idea de hacer trascender y ampliar sus redes de poder.

Hombres como Piña y el ejercicio político puesto en boga por los gallones del PRI, actitud que, por cierto, solía menospreciar la inteligencia de propios y extraños —o sea, de correligionarios y rivales—, abonaron el terreno para que fructificara la semilla sembrada por Manuel Gómez Morín. Gracias a ello llegó al poder Vicente Fox Quesada, un empresario de medio pelo que por necesidad y estrategia tuvo que adoptar el ideario panista y, asimismo, ganarse la amistad y el apoyo de los custodios de la herencia gomesmoraliana. Ocurrió el “cambió” en el mando nacional y se resquebrajó el PRI al grado de tener que modificar sus propias reglas basadas en la disciplina, institucionalidad, centralismo, control político absoluto, rectoría nacional, “democracia dirigida”, presidencialismo, componenda política, compadrazgos e intereses de grupo. Y como se atomizó el otrora partido en el poder, propiciando el nacimiento de liderazgos regionales, sus gobernadores tuvieron que trabajar para, como decía Séneca, mover más con el ejemplo que con las palabras.

Lo que Guillermo Jiménez Morales concibió como método para dar buenas cuentas a sus superiores, hoy parece ser el único camino que le queda al Revolucionario para conservar sus bastiones políticos. De ahí que los mandatarios estatales se hayan convertido en los dueños de los tableros estatales con sello priista, y que a ellos les corresponda la obligación moral de, con el ejemplo, conducir la política regional de su partido y, desde luego, orientar a los políticos de la entidad que gobiernan. Omitir o soslayar este, digamos que, compromiso nacido con la derrota nacional equivale a un suicidio político, ya que al no haber control ni dirección se podría producir un erradero de obvios beneficios para el PAN y el PRD.

Viene a cuento la reflexión por el entusiasmo demostrado por los aspirantes que pretenden suceder al actual gobernante de Puebla, emociones que nos obligan a suponer que los precandidatos a la gubernatura actúan como “Chinos libres”, e incluso que hasta se sienten los creadores de su propio ajedrez. Es probable que no les haya caído el veinte y que por ello no alcancen a comprender que, debido a las condiciones imperantes en el PRI, el gobernador Melquiades Morales Flores podría verse obligado a actuar como el “fiel de la balanza”. Esto porque él es el responsable de la política en la entidad y como primer priista del estado a él le corresponde moderar u orientar las pasiones y los deseos de sus correligionarios.

Mario Marín Torres, Germán Sierra Sánchez, Ángel Aceves Saucedo y Guillermo Pacheco Pulido necesitan revalorar lo que les permitió ascender en política. Y quitarse de la mente (sobre todo Mario Marín) la idea de que para ganar la postulación hay que eliminar de la competencia a Rafael Moreno Valle Rosas. Ahí está el nada despreciable ejemplo de José Luis Flores Hernández, quien, en lugar de las descalificaciones, busca la concertación con sus “competidores”.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LOS PLANES SOVIÉTICOS

Mientras los estadistas del Mundo Occidental se debaten en el complejo que forman tantos como son los problemas de Estado que perturban la tranquilidad pública; y mientras la depresión económica, con todos sus fenómenos concomitantes, pone a prueba la vitalidad misma del régimen capitalista, los directores de la Unión Soviética afinan su capacidad creadora y concentran su esfuerzo y su pensamiento en la coordinación de trabajos que pondrá en pleno estado de desarrollo el Segundo Plan Quinquenal para la industrialización de Rusia.

Pasada la época en que la interesada propaganda conservadora se empeñó en exhibir al movimiento soviético como un trasunto de barbarie, cuenta la prensa de nuestros países —y especialmente la norteamericana— con informaciones bastantes que permiten establecer juicios razonables respecto a la obra que está en proceso de realización en la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, escogidas como campo de experimentación del colectivismo integral.

Es interesante, por lo mismo, que asomemos de vez en vez la mirada por los horizontes dilatados del país de los sóviets, para que sepamos a valorar el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que ha tenido la audacia de reconstruir su existencia con desprecio de la ética y de las normas de convivencia social que rigen en el resto del orbe.

Desde que la voluntad de Stalin orientó el esfuerzo de todos los rusos hacia la realización del Primer Plan Quinquenal, cambió sustancialmente la posición de la URSS frente al mundo capitalista. Trotsky proclamó en vano la imposibilidad de organizar el socialismo en una nación mientras se hallara rodeada de países capitalistas. Stalin se empeñó en probar la posibilidad de coexistencia del naciente régimen colectivista con el régimen individualista que, perturbado e inquieto, aún cuenta con suficiente vitalidad.

La tesis de Trotsky hubiera llevado a la Rusia Soviética a mantener un estado de revolución permanente, asumiendo una actitud dinámica y combativa en la lucha internacional. Rusia no habría sido, en tal supuesto, más una base de operaciones para la agitación revolucionaria en el exterior, que un laboratorio del nuevo orden de cosas cuya instauración sirve de norte al colectivismo.

Stalin, por el contrario, enfoca todas las energías de los pueblos que obedecen sus dictados, hacia la tarea que consiste —como informa un hábil corresponsal— “En hacer que el único país que está gobernado por el comunismo sea completa e inalterablemente próspero en sus empresas”.

No es que Stalin y los suyos abandonen de este modo el sentido internacional del socialismo, sino que anteponen la prosperidad de la URSS al proselitismo circunstancial que pudiera engendrar una hábil y tenaz propaganda.

Abrir nuevas y gigantescas plantas metalúrgicas, fábricas de tractores, industrias manufactureras; mecanizar la agricultura; crear estaciones experimentales; proteger las instituciones científicas; todo esto, en un país donde no halla cabida el problema de la cesantía, traduce una mejor propaganda de la que pudiera ser hija del oro que suponen los ingenuos está volcando generosamente el gobierno soviet sobre el resto del mundo.

Por lo demás, Stalin sabe bien que sus mejores aliados en lo que no controla del planeta, son la miseria y el dolor, la cesantía de ahora y la guerra del porvenir.

El Primer Plan Quinquenal fue elaborado en términos que traducen un concepto en extremo ambicioso de las posibilidades de realización. La capitalización del esfuerzo humano para adquirir en condiciones onerosas las plantas gigantescas que fueron proyectadas; el pago de elevados salarios para millares de expertos que fueron, a montarlas primero, a entrenar a los nativos, después; demandó sacrificios que rebasaron la línea de los cálculos más elevados.

El pueblo, en estas circunstancias, tuvo que resignarse a la estrechez de las raciones exiguas, de las trágicas “colas” y del frío penetrante.

Esto, sumado a la abolición de la libertad individual —condición distintiva del régimen comunista—, hallaba una compensación: la eliminación de las clases parásitas, generadora del robustecimiento de la economía nacional, y la seguridad de que se está forjando el mundo de mañana.

En muchos renglones la producción sobrepasó los cálculos establecidos para el primer quinquenio, pero en tesis general los resultados no corresponden ni con mucho a las previsiones.

Hubo que pagar, sobre todo, el precio del aprendizaje de los nuevos obreros. Si costoso era levantar las fábricas y plantas de tipo desmesurado, que en tan grande escala previó el Plan Quinquenal, más costoso aún resultó hacer del campesino de la comarca remota —tradicionalista, ignorante y supersticioso— un obrero eficiente, de espíritu abierto, y capaz de manejar la máquina moderna que el Estado le encargaba para lograr rendimientos en beneficio de la colectividad.

Este aprendizaje, que comporta la transformación mental de buena parte del pueblo ruso, se ha logrado ya en buena parte. Las fábricas dan un porcentaje de rendimiento que en ocasiones alcanzan hasta el décuplo de la producción inicial, particularmente las fábricas de tractores, en las que el soviet pone especial interés por su influencia en el desarrollo de la agricultura industrial. Y los obreros jóvenes no piensan sino en que con su esfuerzo están dando vida a una forma más justa de la sociedad.

El trabajador ruso, sin género de duda, mantiene un nivel de vida inferior con relación al standard de sus compañeros que trabajan en cualquier país de la Europa Occidental o de los Estados Unidos de América; pero la supresión, en su pensamiento, de la inquietud que dimana del peligro de la cesantía, lo compensa.

Igualmente, el sentido social que imprime características especiales al régimen de los soviets, garantiza al obrero para casos de enfermedad, de desastre económico o de vejez, una protección, por mínima que se le suponga, y sus hijos no han menester de ir prematuramente al taller, pues les es obligatoria la escuela.

No debe olvidarse, por lo demás, que un juicio honorable respecto a las condiciones de vida creadas por el soviet, no debe establecerse con relación al standard de los pueblos occidentales, sino, en todo caso, con referencia a la situación anterior de la propia Rusia.

El Segundo Plan Quinquenal, aprovechando la experiencia que arroja la ejecución del primero, no fija las cantidades precisas señaladas a los distintos renglones de la producción, no pretende despertar esperanzas fuera de proporción.

Sobre la base de que debe quedar totalmente socializada la tierra y su cultivo sujeto a los más modernos sistemas mecánicos, los soviets se proponen, así, resolver en definitiva el problema que más inquietó a Lenin; y asegurar para siempre la existencia del régimen.

En los últimos cinco años se adelantó considerablemente en esta dirección con el impulso dado a los sovkozes y a los kolkozes. Ahora se pretende la liquidación total del problema.

En materia industrial, no se sueña ya en hacer de Rusia la primera fuente de producción, pero sí en sobrepasar a Francia, alcanzando a Alemania o a Inglaterra.

Tales empeños reclamarán la continuidad del régimen de penuria que ha vivido hasta ahora el pueblo ruso. Se le alienta con la promesa de que para 1937 sus condiciones de vida se habrán elevado en un doscientos o trescientos por ciento. Pero la verdad es que una obra de las proporciones que han planteado los soviets, no se consuma si no es a precio del sacrificio, por lo menos, de toda una generación.

El Nacional, 17 de abril de 1932.

Froylán C Manjarrez

Revista Réplica

He tomado del sitio Terra (Mafev) la definición-respuesta-propuesta —positiva y sencilla por cierto— de la “Ley de causa y efecto”. 

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES II?

No aprendas los trucos del oficio. Aprende el oficio.

Anónimo

 

Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.

Dicho popular.

 

Francisco Fraile García tiene el derecho de aspirar a encabezar el poder Ejecutivo. Y por qué no, hasta el de parafrasear al futbolista Jorge Valdano para decir a quienes lo enseñaron a soñar, que aún sigue en ello; que todavía vive en él el anhelo que lo indujo a trasladarse a la ciudad de Puebla para estudiar y alejarse de la atracción comercial que ejercen los abarroteros de Huajuapan de León, Oaxaca, la tierra que lo vio nacer. Se trata, pues, de una justa ambición que no deja de puyar su ánimo y que cotidianamente lo estimula a sentirse como el sucesor natural del gobernador Melquiades Morales Flores. De ahí que haya adoptado el estilo político de su amigo el gobernador poblano, o sea, los recorridos constantes a las diversas regiones de la entidad y el contacto casi familiar con campesinos, indígenas y comerciantes de las sierras Norte, Negra, Oriente y también de la Mixteca.

Me lo imagino hablando de su proyecto mañana, tarde y noche, comentándole a sus amigos íntimos y a su familia cercana los avances diarios en la conquista de voluntades electorales. Incluso me atrevo a asegurar al lector que entre sus conversaciones recurrentes existen frases como la siguiente: “Hoy estuve en Chichiquila y mañana visitaré a la gente de Ixcamilpa de Guerrero.”

Y entre las preguntas de sus hijos hay una, la constante: “¿verdad papá que vas a ser el gobernador de Puebla?”

Nadie puede negar que esa posibilidad está más cerca de Paco Fraile que de Humberto Aguilar Coronado o de la doña Ana Teresa Aranda de Orea.

El “secreto” del senador se basa en la confianza personal y en la disposición de servir a tiros y troyanos. Esto lo motiva a que todos los días haga una gestión en respuesta a las peticiones que, curiosamente, van en aumento. En su despacho del Senado de la República recibe desde llamadas hasta visitas de poblanos recomendados por priistas, panistas y perredistas. Y de esa oficina senatorial salen los oficios dirigidos a los titulares de la dependencia del gobierno federal, en las cuales, por cierto, trabajan muchos de sus correligionarios. Gracias a esas gestiones ya tiene en su agenda los nombres de decenas de hombres y mujeres de muchachos y muchachas agradecidas.

Fraile también se da tiempo para relacionarse con poblanos que radican en el Distrito Federal. Ha escogido a quienes por su cargo político o actividad comercial pueden actuar y, por ende, cosechar opiniones a su favor.

Sin empacho ni timoratez, les dice que él será el gobernador de Puebla y que por ello les pide su apoyo moral. Es más, los invita a formar parte del grupo “Amigos de Fraile”.

Esa confianza y decisión le ha ganado puntos a su favor. Y en la gran carrera panista ya lleva dos cuerpos de ventaja sobre sus dos más cercanos competidores. Le sigue Ana Teresa y detrás de ella galopa desesperado Humberto Aguilar.

Debo destacar una actitud del senador Fraile, novedosa si nos remitimos a sus acciones como presidente estatal del PAN, puesto en el que siguió las técnicas de Maquiavelo para quitar del camino a quienes fueron considerados estorbos al gran proyecto nacional del blanquiazul. Después se impuso la costumbre de no golpear a nadie, por el contrario, acercarse a sus rivales y tratar de conquistarlos sin rencores ni resentimientos. Cuando menos eso es lo que parece.

¿Le ganará la postulación a sus compañeros de partido?, preguntan los priistas.

Tal vez, siempre y cuando no se le atraviese Humberto Aguilar, su pupilo en el trabajo partidista, y que el PAN lo haga candidato. Lo más probable es que debido a su trayectoria política y condiciones electorales de Puebla, que por ahora favorecen al PRI debido, precisamente, a la intensa actividad del gobernador Melquiades Morales Flores.

Las únicas alternativas (que siguen siendo Aranda y Aguilar) tendrán que remontar la cuesta tal y como le ocurrió al priista Ángel Aceves Saucedo, cuya ausencia lo mantiene alejado del “afecto” o “simpatía” de las y los ciudadanos campesinos (de acuerdo con la moda impuesta por Fox, dicen que así debe decirse), burócratas, comerciantes, indígenas y obreros.

Y de llegar a la ansiada candidatura, ¿podría Fraile ganar las elecciones?

Sí, siempre y cuando —como todo apunta— ocurra la división de los priistas derivada de la disputa encarnizada, virulenta y pírrica, entre los precandidatos autopostulados (alguno de ellos envenenado por el resentimiento social), circunstancia a la cual apuesta el panismo poblano y desde luego nacional.

En fin, hay que tener paciencia para ver qué cuero producirá más correas, cómo se van a manejar los madrugadores aspirantes a la gubernatura y cuáles serían las características personales, profesionales y políticas que exhiban.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA GENEROSA IMPROVISACIÓN DE MR. HOOVER

Virtualmente, los Estados Unidos no tienen interés más que en mínima parte en el pago de las cantidades debidas por Alemania por concepto de reparaciones. Ellos son acreedores de las potencias aliadas; pero como a su vez las potencias aliadas sumaron las deudas de guerra al acervo de las reparaciones, de hecho los Estados Unidos resultan principales acreedores de Alemania. De ahí el interés preferente de Norteamérica en la restauración económica germana.

En el largo y penoso proceso que abarca desde el fin de la guerra hasta la firma del Plan Young, las potencias europeas fueron sacrificando, a la posibilidad de pago de Alemania, la mayor parte de sus exigencias. Francia misma, la más azotada por la guerra, tuvo que conformarse a la postre con equiparar el monto de sus deudas hacia los Estados Unidos e Inglaterra, con el monto de los pagos que viene haciéndole Alemania, reservándose sólo un pequeño “surplus” para las reparaciones propiamente dichas.

A Francia le queda —por otra parte— el penoso papel de ser el más molesto e intransigente cobrador de Alemania, pues como los Estados Unidos se cuidaron de desvincular oficialmente el problema de las reparaciones de las deudas interaliadas, el resultado fue que quedaran los rendimientos para Norteamérica, y para Francia el peso de los conflictos.

Desde el momento en que, a título del pago de reparaciones, se anotaron en el débito de Alemania, en términos generales, los gastos de la guerra, se planteó un nuevo problema: ¿cómo hacer que un sólo país arruinado pagara una deuda cuyas cifras a justo título han sido calificadas de astronómicas? (En total, y hechas todas las reducciones posibles: treinta y ocho millares de millones de marcos de oro).

Por contraposición a las demandas excesivas de las potencias aliadas y asociadas, Alemania opuso como única defensa su propia debilidad. Un pueblo como el alemán, que al cabo de la guerra pedía de hambre y tenía desorganizadas todas sus fuentes de producción, no podría jamás solventar reclamaciones tan cuantiosas como las de sus antiguos adversarios. En consecuencia, si éstos pretendían obtener el pago de las indemnizaciones de guerra, necesitaban previamente refaccionar a Alemania hasta colocar a sus industriales en el más alto grado de productividad.

Así pues, el hecho simple de la capacidad de pago de la potencia deudora, que apareció como principio fundamental para la liquidación económica de la guerra, tuvo que apreciarse, no en razón de la capacidad momentánea de Alemania, sino con vistas al desarrollo de su capacidad potencial.

El Plan Young vinculó, teóricamente, los intereses de la potencia deudora y de sus acreedores: a mayor desarrollo de la producción alemana correspondería una más segura satisfacción de las exigencias de sus acreedores.

Un hecho, sin embargo, ha venido a frustrar todas las esperanzas puestas en el eficaz desarrollo del programa financiero planteado por el Plan de Young: los mercados de consumo del mundo, de suyo enrarecidos por efecto de la guerra, se han ido cerrando progresivamente a los productos extranjeros a cada nación. El advenimiento de nuevos Estados en Europa, con la consiguiente formación de tarifas aduanales; la tarifa ultra-proteccionista votada por el Congreso norteamericano y las demás murallas que en cada país van levantándose; todo ello como consecuencia de un afán creciente de los pueblos por bastarse a sí mismos, impide la colocación de la gran producción alemana, sin que por ello deje ésta de ejercer presión para desplazar a las potencias de sus mercados tradicionales y de aquellos que conquistaron en los años de la guerra.

De las premisas en que se sustentó el funcionamiento del Plan Young, la más falsa resultó ser aquella que preveía la búsqueda de nuevos mercados —no sujetos a la influencia de las corrientes establecidas— para la colocación de los productos de una Alemania entregada enérgicamente a un proceso de crecimiento industrial. Y ahora Alemania no encuentra otra desembocadura fácil más que la Rusia Soviet.

Lejos, pues, de resolverse el problema de la liquidación de las deudas de guerra, por medio de las ambiciosas concepciones que animaron al Plan Young, éste no ha hecho más que empujar al mundo capitalista hacia una anarquía en la producción y una competencia desmesurada en el consumo; consumo que a su vez se restringe por la racionalización y el paro de millares de trabajadores.

En vez de la coordinación de esfuerzos que suponía la organización internacional de capitalismo prevista y proclamada por el Plan de Young, son la concurrencia despiadada, el egoísmo económico y la desintegración de muchos de los principales organismos productores, los resultados que se han obtenido. Y la concentración del oro en las cajas de los bancos de Francia y de los Estados Unidos no beneficia ni siquiera a los poseedores de esos tesoros.

El Plan Young, en un año de vigencia, ha barrenado el cimiento del régimen capitalista acaso con mayor eficacia que como pudiera haberlo logrado el Plan Quinquenal del señor Stalin.

El plan de Mr. Hoover, en realidad es el índice de un esfuerzo por volver el estado de cosas económico del mundo a un ritmo semejante al que regía antes de que estallara la guerra. Y ahora pensarán los financieros de Norteamérica que acaso Sir Bonard Law haya estado en sus cabales cuando propuso la abolición de las deudas de guerra, que hoy aparece claramente como único término de solución del problema económico internacional.

Sólo que los golpes asestados al régimen capitalista en estos doce años que lleva la guerra económica mundial, no será fácil que se reparen con la “generosa improvisación del presidente Hoover”, como la llama Tardieu.

El Nacional, 10 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.

Denis Diderot

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES?

Ningún pájaro vuela demasiado alto, si vuela solo con sus alas.

Ralph Waldo.

Lo que no está prohibido está permitido.

Dicho popular.

 

Las reglas no escritas obligan a los políticos a comportarse de manera, digamos que, ortodoxa. Les induce a sacar provecho a las corrientes del río que escogieron para navegar en la actualidad pública. No hacerlo las expone a trabajar el doble, si acaso lograr la mitad. No es una consigna, sin embargo, sí se trata de una costumbre con las variantes que impone la época, el estilo y la influencia del líder partidista o de aquel que llega a ejercer la actividad política formal. Un ejemplo:

Cuando Guillermo Jiménez Morales era gobernador, alguno de sus colaboradores empezó a moverse con la intención de buscar un cargo partidista que pudiera proyectarlo al puesto de elección popular que ambicionaba. El entonces mandatario se enteró, le mandó llamar y le hizo el siguiente comentario/advertencia:

“La política es como el ajedrez: cada uno tiene una función. Y tú eres uno de los peones de mi tablero. Por eso no puedes moverte solo. Yo soy el único que decide si te mueves o si te sacrifico. Así que no le hagas al pendejo y ponte a trabajar en lugar de andar de grillo…”

Los tiempos cambiaron y con ellos el estilo de gobernar: Mariano Piña Olaya decidió pasarse por el arco del triunfo aquellas reglas, y en lugar de grupos políticos se dedicó a formar cofradías de socios y cómplices. De alguna manera vulneró la función o el prestigio del servidor público y de paso abrió las puertas a la oposición, cuyo desarrollo se basaba, precisamente, en el desprestigio del rival.

Después llegó Manuel Bartlett Díaz, un gallo muy jugado en los palenques políticos nacionales y, por ende, tan mañoso que podía prescindir de “amarradores”. Así, el ahora senador retomó el control del tablero e incluso se dio el lujo de inventar políticos y políticas, pero sin haber podido integrar el equipo que —intuyo— se había propuesto formar quizá con la idea de hacer trascender y ampliar sus redes de poder.

Hombres como Piña y el ejercicio político puesto en boga por los gallones del PRI, actitud que, por cierto, solía menospreciar la inteligencia de propios y extraños —o sea, de correligionarios y rivales—, abonaron el terreno para que fructificara la semilla sembrada por Manuel Gómez Morín. Gracias a ello llegó al poder Vicente Fox Quesada, un empresario de medio pelo que por necesidad y estrategia tuvo que adoptar el ideario panista y, asimismo, ganarse la amistad y el apoyo de los custodios de la herencia gomesmoraliana. Ocurrió el “cambió” en el mando nacional y se resquebrajó el PRI al grado de tener que modificar sus propias reglas basadas en la disciplina, institucionalidad, centralismo, control político absoluto, rectoría nacional, “democracia dirigida”, presidencialismo, componenda política, compadrazgos e intereses de grupo. Y como se atomizó el otrora partido en el poder, propiciando el nacimiento de liderazgos regionales, sus gobernadores tuvieron que trabajar para, como decía Séneca, mover más con el ejemplo que con las palabras.

Lo que Guillermo Jiménez Morales concibió como método para dar buenas cuentas a sus superiores, hoy parece ser el único camino que le queda al Revolucionario para conservar sus bastiones políticos. De ahí que los mandatarios estatales se hayan convertido en los dueños de los tableros estatales con sello priista, y que a ellos les corresponda la obligación moral de, con el ejemplo, conducir la política regional de su partido y, desde luego, orientar a los políticos de la entidad que gobiernan. Omitir o soslayar este, digamos que, compromiso nacido con la derrota nacional equivale a un suicidio político, ya que al no haber control ni dirección se podría producir un erradero de obvios beneficios para el PAN y el PRD.

Viene a cuento la reflexión por el entusiasmo demostrado por los aspirantes que pretenden suceder al actual gobernante de Puebla, emociones que nos obligan a suponer que los precandidatos a la gubernatura actúan como “Chinos libres”, e incluso que hasta se sienten los creadores de su propio ajedrez. Es probable que no les haya caído el veinte y que por ello no alcancen a comprender que, debido a las condiciones imperantes en el PRI, el gobernador Melquiades Morales Flores podría verse obligado a actuar como el “fiel de la balanza”. Esto porque él es el responsable de la política en la entidad y como primer priista del estado a él le corresponde moderar u orientar las pasiones y los deseos de sus correligionarios.

Mario Marín Torres, Germán Sierra Sánchez, Ángel Aceves Saucedo y Guillermo Pacheco Pulido necesitan revalorar lo que les permitió ascender en política. Y quitarse de la mente (sobre todo Mario Marín) la idea de que para ganar la postulación hay que eliminar de la competencia a Rafael Moreno Valle Rosas. Ahí está el nada despreciable ejemplo de José Luis Flores Hernández, quien, en lugar de las descalificaciones, busca la concertación con sus “competidores”.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

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Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 17 al 23 de agosto de 2026

 

Renuncia Mónica Soto al TEPJF

La magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso hizo pública su renuncia a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), aprobada por la Comisión Permanente del Congreso, efectiva a partir del 31 de agosto de 2026.

La salida voluntaria de Soto en un órgano institucionalmente fragmentado abre una coyuntura delicada. El Congreso deberá nombrar un perfil que devuelva certidumbre técnica en lugar de acentuar las cuotas partidistas que históricamente han mermado la confianza ciudadana en la impartición de justicia electoral.

Volkswagen de México y sindicato pactan nueva prórroga

El Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz (SITIAVW) y la empresa prorrogaron la huelga fijada inicialmente para el 23 de agosto, moviendo el plazo hasta el miércoles 26 de agosto a las 11:00 horas para continuar las negociaciones salariales y contractuales de 2026.

Estirar el plazo de emplazamiento demuestra contención laboral y disposición de diálogo, pero expone lo ajustado de las posturas salariales frente a las presiones inflacionarias. La estabilidad industrial de Puebla depende de que esta flexibilidad no agote la negociación.

Demanda colectiva en EE. UU. contra Meta por daño a menores

Diversos estados de EE. UU. mantuvieron activa y en fase probatoria su demanda colectiva contra Meta, acusando a la corporación de desplegar funciones adictivas en Instagram y Facebook que dañan la salud mental infantil.

El pleito legal trasciende las fronteras estadounidenses; expone cómo el modelo de negocio basado en la economía de la atención vulnera de forma sistémica el desarrollo psicosocial juvenil sin contar con filtros de contención corporativa adecuados.

Caos en la Vía Atlixcáyotl por bloqueo tras desaparición

El lunes 17 de agosto, familiares y vecinos protestaron bloqueando por más de seis horas la Vía Atlixcáyotl y la caseta a Atlixco, exigiendo celeridad en la localización de la joven América Pamela.

El colapso vial en la zona metropolitana de Puebla evidencia cómo el cierre de carreteras se ha vuelto la última herramienta de presión social ante la lentitud institucional en el rastreo inmediato de personas desaparecidas.

Claudia Sheinbaum cuestiona propuesta de seguro privado en la Corte

La presidenta Claudia Sheinbaum criticó la propuesta presupuestal de la SCJN que contempla 146 millones de pesos para recuperar el seguro de gastos médicos mayores, ironizando con que «el edificio ha de estar embrujado por los espíritus del pasado».

Aunque la ironía presidencial conecta con el descontento social hacia la burocracia privilegiada, el fondo de la controversia exige que el Poder Judicial justifique sus presupuestos sin eludir el principio constitucional de austeridad republicana.

Omar García Harfuch expone estrategia ante la DEA en Argentina

El titular de la SSPC, Omar García Harfuch, encabezó la delegación mexicana en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) en Buenos Aires, convocada por la DEA.

La presentación de logros y la aceleración en el intercambio de información operativa proyectan coordinación bilateral, aunque el verdadero reto sigue estando en los territorios locales donde la violencia vinculada a las redes del narcotráfico persiste.

Polémica por antidoping para aspirantes y funcionarios en Puebla

Surgió la propuesta en el Congreso de Puebla para exigir exámenes toxicológicos a candidatos, a lo que el diputado Rafael Micalco respondió sugiriendo aplicarlo primero a los funcionarios actuales y cuestionó si el alcohol debería evaluarse.

La rendición de cuentas sobre la idoneidad física y mental de quienes gobiernan es válida, pero el debate corre el riesgo de derivar en mero espectáculo político si no se formaliza mediante una legislación clara e imparcial.

Giro político en Sinaloa y posición de la Presidencia

Tras el regreso efímero de Rubén Rocha Moya y la posterior solicitud de una nueva licencia, la presidenta Sheinbaum planteó que el Congreso de Sinaloa debe nombrar un gobernador interino hasta 2027.

El anuncio fija una ruta de salida institucional para atajar la inestabilidad política e inseguridad en Sinaloa. La designación del perfil interino pondrá a prueba el compromiso del Congreso local con la gobernabilidad del estado.

SEP consultará a más de un millón de docentes sobre celulares en las aulas

El secretario de Educación, Mario Delgado, anunció una consulta a más de un millón de maestras y maestros en el Consejo Técnico Escolar para definir la regulación del uso de dispositivos digitales en escuelas.

Consultar al magisterio antes de promulgar normas uniformes resulta indispensable. El reto será transformar el resultado pedagógico en políticas aplicables que equilibren el aprovechamiento didáctico con la atención de los estudiantes.

Expulsión de Argentina del contraalmirante Fernando Farías

El gobierno de Argentina autorizó la expulsión del contraalmirante retirado Fernando Farías Laguna, señalado por su vinculación con una red de huachicol fiscal en aduanas.

La deportación inmediata tras el retiro del trámite de extradición refleja agilidad en la cooperación penal internacional. El caso será una prueba decisiva para que la Fiscalía mexicana sustente las acusaciones de corrupción y delincuencia organizada en los tribunales.

Redacción Réplica

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Padres, salven a sus hijos: arránquenlos de las pantallas, aunque eso signifique dedicarles tiempo...

Entre cientos de millones de personas que enfrentan el consumo de sustancias, haber llegado hasta una puerta donde existe ayuda es una oportunidad extraordinaria...

Among the hundreds of millions of people facing substance use, reaching a place where help is available is an extraordinary opportunity...

El periodista pasa la vida observando aquello que los demás prefieren ignorar...

El problema es que seguimos creyendo que el desarrollo consiste en tirar árboles para sembrar cemento...

“Aquí estamos todos los que queremos lavar el honor de México, aunque para ello haya que ofrendar la vida. El sufrimiento de 60 millones de pobres nos lo exige. Y el futuro de las próximas generaciones nos obliga a ser honestos a carta cabal...

El país tuvo excesos en todo: asesinatos de personajes públicos; en la “fabricación” de nuevos millonarios; en actos de corrupción protegidos por la impunidad que proporciona el máximo poder político ...

Escribió Mario Benedetti que las piernas de la amada son fraternas/ cuando se abren buscando el infinito/ y apelan al futuro como un rito/ que las hace más dulces y más tiernas...

No falta, y el lector seguramente conoce a alguno de ellos, aquel ejemplo que gracias a su poder o habilidad política tiene facultades para reproducir su influencia y, por qué no, también a su especie, “cualidades” que se manifiestan en los tres poderes e incluso en los tres niveles de gobierno...

En efecto, Adolfo López Mateos se había casado por la Iglesia con la hermosa hija de los Gutiérrez. Y aunque fue otra de sus muchas aventuras románticas, quizá la última, el matrimonio aquel hizo las veces de colofón a la pasión amorosa de este hombre enamorado de las mujeres jóvenes a quienes la naturaleza hizo bellas, bien proporcionadas y portadoras de la cadencia que incentiva la libido de los hombres...

—Vean ustedes lo que encontré sobre mi escritorio. Es dinero que dejó algún pendejo con la clara intención de comprometerme, de corromperme. Voy a investigar y cuando agarre al autor de este atentado, les prometo que lo llevaré a juicio. Y si puedo yo mismo fusilaré al cabrón. —Volteó a ver la foto del presidente en turno antes de justificar con energía castrense: —El jefe máximo no tendrá inconveniente.

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