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LA REPÚBLICA EN LA IZQUIERDA*

Al cumplir la Segunda República Española su quinto aniversario, quiero dar voz a mi emoción personal —reavivada por el recuerdo de días convividos al lado de algunos de sus iniciadores, en épocas de persecución y de lucha— y decir con cuanta afinidad el pensamiento revolucionario de México se suma y se confunde con el de los constructores de la nueva patria hispana.

No basta la comunidad de sangre para ligar a dos pueblos. Más que eso, ligan entre sí a dos nacionalidades la unidad de miras para avizorar los mismos problemas humanos, el paralelismo de aspiraciones y la convergencia hacia idénticas expectativas.

Por eso, mientras señorearon el poder las facciones derechistas, de intento y por irreductible imperativo de mi convicción, cesé de interesarme en las diarias incidencias de la política española. La República no podía ni puede estar representada por rezagos del sistema que fue desplazado por anacrónico, por caduco, por hallarse corroído de toda carcoma moral, cual era el régimen monárquico.

Porque la acción derechista en el cuerpo del nuevo engranaje político no se sustentaba siquiera en lo tradicional español visto como rodrigón del presente e inspiración del porvenir o entendido como marca de legitimidad que a ningún pueblo le es permitido perder, sino que pretendía —en un esfuerzo no bien disimulado de neutralización— adulterar las nuevas formas y los impulsos revolucionarios, para esconder bajo la capa de instituciones republicanas el pacto y la condescendencia con las fuerzas enemigas de la nacionalidad, traicionando así en sus principios cardinales a la República.

De España se ha dicho que ha conocido todas las formas de la gloria, y hace un lustro conoció una nueva; hacer honor a su pasado del único modo como es glorioso hacerlo: liquidándolo para que no pese sobre el porvenir.

Reducida por sino histórico a su aislamiento peninsular; exhausta bajo la mano de la monarquía, el peso del clero y la garra de una dictadura militar, España había vivido años de ignominia que las virtudes innatas de su pueblo no merecían tolerar.

Incapacitada para buscar su recuperación material en empresas anexionistas, mancillaba su tradición al jugar papeles de comparsa en el tablado de África, simulando “cumplir el testamento de Isabel la Católica”, pero en realidad manteniendo una guerra tan insensata como extenuadora de las mejores energías humanas y de las mermadas riquezas que reclamaban otro más justo empleo.

El pueblo español, bajo una opresión que parecía sin esperanza, era fiel a la doctrina de Séneca, que Ganivet considera como esencia de su ser nacional: no se dejaba vencer por nada extraño a su espíritu; pensaba, en medio de los accidentes de la política monárquica, que tenía dentro de sí una fuerza fecundante, algo firme e indestructible, como un eje adamantino que le permitiría resurgir, íntegro y lozano, para cumplir mejores destinos.

Mientras España no pudo reconcentrar sus energías dentro de su propio territorio y labrar prosperidad y justicia de bancarrota y privilegio, en tanto no acertó a reconstruir la esencia de su espíritu, que tan abundantemente había dejado escapar por todas sus puertas y hacia todos los vientos, era para nosotros, la España de la monarquía, una entidad ajena, antitética, pudiera decirse hostil.

Por eso los revolucionarios de México acogimos con el calor con que se acoge lo que es nuestro el movimiento que creó la Segunda República.

El vaivén de acontecimientos políticos de México me llevó hasta España cuando sobre ella caía todo el peso de la dictadura de Primo de Rivera, y entonces aprendí a conjugar el sentimiento y la rebeldía de lo mexicano revolucionario con el ansia de renovación que latía allá, sofocada donde quiera por la violencia. La cárcel era el punto de remate para los conspiradores republicanos; y allí y en la lucha por organizar las fuerzas populares contra la monarquía, fue donde renové conocimiento y amistad con Marcelino Domingo y otros de los hombres que incubaron con su espíritu la Segunda República.

Puedo afirmar que desde entonces —siete años antes del triunfo republicano en las elecciones generales del año 31— el sentimiento de quienes preparaban el nuevo orden de cosas era un sentimiento de izquierdas que pugnaba por la reforma agraria, por la evolución del derecho obrero, por el desafuero total de las influencias clericales en la vida pública y en la escuela, por una educación exenta de prejuicios, por el reconocimiento efectivo de la autodeterminación de las regiones, como unidades históricas y políticas, y porque los mandamientos institucionales que se forjaran como base de la República, tuvieran una estricta aplicación y una cabal vigencia.

La época en que los partidos derechistas ejercieron el poder es período que considero totalmente perdido para la obra de transformación que iba implícita en la mutación del régimen. Y juzgo que la revolución de octubre, y el posterior triunfo del Frente Popular, que fue, andando el tiempo, su feliz consecuencia, vinieron a salvar la nacionalidad española de un relapso que habría convertido sus instituciones en simples entelequias ayunas de sentido trascendente para la vida hispánica.

Pero la arrolladora victoria de las izquierdas, tan cercana en el tiempo, a este aniversario, hace que la ocasión presente tenga un énfasis más. La República izquierdista es dos veces la República, porque es ella misma en toda su puridad y puesta en el carril de su destino verdadero.

Ha sido eliminado hasta el estorbo representado por un jefe Ejecutivo cuyos antecedentes, cuyo matiz político y cuyas convicciones personales no se acordaban, ni era posible que se acordaran, con el pensamiento avanzado del Frente Popular.

Esta libertad para opinar en materias que atañen a la República Española, es fuero que los revolucionarios de México reclamamos para nosotros, porque sentimos que las distancias entre ambas naciones se salvan por el puente de los altos intereses sociales, que hoy por igual preocupan a los hombres de todas las latitudes.

Creo que, como la nuestra, es la Revolución Española un movimiento en marcha. No puede decirse de ella lo que Lepuy afirmó de la francesa del 1789, cuando quería enaltecerla poniéndole punto final. No es el fin último llegar al poder, sino emplearlo continuamente en el desarrollo de un programa de radicales reformas, que haga posible el imperio de la justicia social y la equitativa distribución de las riquezas entre quienes las producen. No basta haber conquistado el gobierno; hay que educar a los reemplazos nacionales, de tal manera que sepan mejorar la obra de hoy; hay que comunicar las regiones del territorio; hay que dar la tierra a quienes con su esfuerzo la hacen producir; hay que irrigar las comarcas calcinadas por la sequía; hay que hacer de cada hombre y de cada mujer un trabajador capacitado para exigir respeto a sus derechos clasistas y a sus derechos cívicos; hay que constituir, en fin, una nacionalidad con los restos de una descomposición social de siglos. Y ello es obra de sostenido aliento, que exige continuidad, tesón, desinterés.

Por eso la Revolución Española y la Revolución Mexicana son fuerzas en marcha, que se acercan a plena realización a través de superaciones sucesivas.

Sólo así podrá realizarse el pensamiento optimista, la vidente fe de Joaquín Costa, que se preguntaba si España habría de perderse para la humanidad, y luego contestaba a su duda con el más caluroso de los entusiasmos; “creamos nosotros aún en la eternidad de la raza española; pero creámoslo con fe viva, cimentada en obras.”

El Nacional, 15 de abril de 1936.

* Discurso pronunciado por el señor Froylán C. Manjarrez, ante el micrófono XEFO, en la velada que organizó el Partido Nacional Revolucionario con motivo del V Aniversario de la Segunda República Española.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La historia se repite.

Ese es uno de los errores de la historia.

Charles Robert Darwin

EL FILO DE LA NAVAJA

No se ha de juzgar el valor del hombre por sus grandes cualidades, sino por el uso que de ellas sabe hacer.

Rochefoucauld.

 

El cargo más desgastante en cualquier gobierno es, sin duda, el de procurador general de justicia. En él confluyen todo tipo de influencias políticas, sin faltar desde luego las presiones que ejercen las mafias y los grupos cuyo método es el soborno. Pocos de sus titulares se han salvado de acusaciones o señalamientos que ponen en duda su honorabilidad. Y por ello es que casi todos han concluido su gestión con el prestigio desportillado.

Parafraseando a Salvador Díaz Mirón, podríamos decir que son pocas, muy pocas, las aves de este tipo que salen del pantano sin manchas en el plumaje.

Carlos Alberto Julián y Nácer es una de las víctimas de esa especie de avalancha que arrasa con las reputaciones más prístinas. De ahí que lo publicado por “Intolerancia Diario” nos permita pergeñar lo que ocurre en las entrañas de la dependencia, donde las componendas son el pan nuestro de cada día.

Salta a la vista, pues, que la capacidad profesional del excandidato no le sirvió para protegerse de las salpicadas delincuenciales.

O que algunos parientes abusaron de su buena fe, comercializando la supuesta influencia familiar.

O que la declaración en contra de él y de su compadre Adán Cortés Ulloa sea una más de las feroces reacciones de exagentes judiciales resentidos o molestos por no haber recibido el reparto del botín, la impunidad o la protección prometida. De cualquier manera, la víctima vuelve a ser un exprocurador de Justicia, tal y como en su época ocurrió con otros como Gutiérrez Manzano, Sáiz de Miera, Peruyero, López Rubí y Fernández de Lara, por sólo citar a los más recientes.

De Zamudio recordamos su participación en el conflicto entre universitarios y gobierno. Sáiz de Miera fue acosado por las presiones que le provocaron una crisis existencial. A Peruyero lo rebasó la misma corrupción que había aplastado a Gutiérrez Manzano. López Rubí padeció la influencia y directriz del entonces “Gran Asesor”, además de sufrir las explosiones anímicas de su jefe, el gobernador Mariano Piña Olaya. A Gutiérrez Manzano lo vemos como chivo expiatorio de las atrocidades protagonizadas por los hermanos Inurreta, quienes, entre otras cosas, irrumpieron en el hogar de la madre de un militar de alto rango y de un prominente miembro de la colonia libanesa. Y Fernández de Lara le hizo al camaleón para poder sortear con éxito los efectos de un poder manejado con los excesos que promueve el valemadrismo.

¿Qué fue lo que a Nácer le dejó algunas muescas en su imagen?

En primer lugar, dos que tres dizque familiares se valieron de los apellidos o del paisanaje para lucrar y delinquir. Hubo uno —cuyo nombre no recuerdo— que murió asesinado supuestamente por sus cómplices, ladrones de autos y motociclistas. Otro (de ese sí sé su nombre, pero lo omito para no ulcerar los ojos del lector) que tiene una orden de aprehensión en su contra y se encuentra prófugo (este columnista lo denunció por fraude y, cuando se iba a ejecutar dicha orden, alguien por ahí lo alertó y, quizás, hasta le ayudó a ocultarse mientras buscaba la protección de la justicia federal, protección que a final de cuentas le fue negada). Y respecto a Cortés Ulloa, el lector ya sabe lo que se publicó en el diario referido.

Según vemos, a don Carlos Alberto la vida lo está castigando, ya que su bonhomía y buena fe no han sido recompensadas. Es, dicen, un excelente padre de familia y un amoroso cónyuge. También un amigo capaz de quitarse el saco para ayudar al cuate que se lo solicita (aquí es donde pudo haber perdido). Como maestro tiene muchos alumnos agradecidos. En la religión se ha destacado por su entrega espiritual. De la Secretaría de Gobernación más o menos salió bien librado. Y la candidatura lo hizo crecer en el difícil oficio político.

¿Por qué entonces la mala suerte? Pues por su cargo en la Procuraduría General de Justicia, lugar en el cual el más tullido de los coyotes (apunte usted desde abogados hasta agentes policiacos) es alambrista consumado. De ahí que, de no haber tenido ese cargo, seguramente otro sería su destino, experiencia que deberían tomar en cuenta aquellos que anhelan o gustan caminar por el filo de la navaja.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA OBRA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Cumple hoy un año de vida la Segunda República Española. Quienes nos sentimos orgullosos de haber hecho nuestra la causa de los republicanos españoles, no a contar de los días luminosos de la proclamación de la República, sino desde la época en que los hombres que ahora rigen los destinos de España preparaban el advenimiento de la democracia española, en la calle, en el destierro o en la cárcel, es justo que nos ufanemos de poder registrar, como un hecho trascendente en la Historia, el afianzamiento de las nuevas instituciones plasmadas por los representantes del pueblo español.

La República se planteó como un movimiento de limitadas proporciones, se ejecutó cuando ya se tenía una visión más amplia de la necesidad de imponer soluciones renovadoras de mayor trascendencia; y se ha consolidado como un fenómeno social y político de caracteres franca y progresivamente revolucionarios.

En los años prolongados de la dictadura del general Primo de Rivera y durante el gobierno innocuo de don Dámaso Berenguer, ante la necesidad de provocar las menores resistencias en el interior, y ante el peligro de concitarse la enemistad de las potencias extranjeras, los republicanos españoles restringían al mínimo sus aspiraciones: “Haga usted la República conservadora, y nosotros la apoyaremos” —decía en una célebre epístola Marcelino Domingo, uno de los más valerosos e intransigentes republicanos, a José Sánchez Guerra, ex primer ministro de la corona y a la sazón líder de la oposición a la monarquía.

Fue de este modo como don Niceto Alcalá Zamora, antiguo ministro, ocupó la más alta jerarquía en la oposición republicana y acaudilló la insurrección incruenta del 14 de abril.

Pero cuando la República fue un hecho, el espíritu revolucionario del pueblo español se desbordó como un torrente salido de cauce, no conformándose con las soluciones propias de un liberalismo conciliador y romántico, sino reclamando una transformación íntegra de los modos de vida de la nación española, para libertarse lo mismo del latifundista que del cura, del capataz que del cacique.

Contemplar, aunque sea en sus líneas generales, este proceso ejemplar de transformación social y política, es rendir un justo homenaje a los artífices de la Segunda República Española.

España vive aún dentro de la etapa constituyente de la era republicana. Votada la Constitución, electo el presidente de la República y reformado el gabinete con toda la fuerza legal, no por eso fueron disueltas las Cortes Constituyentes, juzgando, preciso que con el mismo espíritu con que fueron dictadas las leyes fundamentales, debe procederse a la elaboración de los ordenamientos complementarios que habrán de revestir al nuevo estatuto jurídico de la nación española.

Los aspectos salientes de la compleja tarea que han emprendido el gobierno y la Asamblea Constituyente españoles, pueden resumirse del modo siguiente:

Primero: Integración del nuevo Estado español;

Segundo: Elaboración de las normas jurídicas que han de regir la vida política de España, y

Tercero: Reorganización de las condiciones de vida de la colectividad española en sus múltiples aspectos sociales, económicos y espirituales.

La forma de integrar el Estado fue el primer problema que se planteó a la consideración de los nuevos estadistas, a la caída de la monarquía. Como he explicado en otros momentos este problema radica en la existencia real de un conjunto de colectividades que, aun cuando se reconocen todas ellas como de origen hispánico, conservan —a despecho de los siglos de dominación de las Casas de Austria y de Borbón— características raciales, costumbres y cultura, genuinas, que afirman la personalidad de las regiones hispánicas en el grado en que cada pueblo ha hecho, un culto del cultivo de lo propio.

El regionalismo, que aparecía como el escollo que pudo haber precipitado el fracaso del gran esfuerzo constructor de la República, ha sido resuelto con rara habilidad, canalizando las corrientes particularistas, a modo de que la suma de cultura y de los demás valores de las regiones, lejos de que produzcan la desintegración española, constituyan un aporte para enriquecer el acervo nacional.

Así, desde la celebración del Pacto de San Sebastián, se resolvió el problema inquietante de la autonomía de Cataluña, que durante largos años agitó a España e interesó al mundo.Hoy no resta, a este respecto, más que la aprobación por las Cortes Constituyentes del Estatuto Catalán.

El federalismo español se distingue de los demás sistemas federales que se han ensayado en Europa y en América, en que no enmarca dentro de cuadros jurídicos precisos, el grado en que deba ejercerse la autonomía, sino que deja al desarrollo natural de cada región, la conquista de los derechos de autonomía. Castilla y Andalucía, sin género de duda, no extremarán sus demandas en la medida en que lo hacen Cataluña y los países vascongados, pero éstos como aquéllas, sin desatender el cultivo de lo propio, seguirán siendo parte del Estado español, ya no por obra de alianzas fortuitas de casas dinásticas que sólo supieron mantener su dominio con apoyo de la violencia, sino por la voluntad expresa del pueblo.

De las normas jurídicas que han de presidir el funcionamiento de la democracia española, lo que más se destaca es la decisión de confiar la gestión parlamentaria a un solo cuerpo legislativo: el Congreso de los Diputados. Aquí triunfa una vez más la vieja tesis liberal, que pretende que se ejercite la soberanía popular sin el freno moderador de un senado.

La evolución del derecho obrero en España no es un fenómeno propiamente nuevo. Como en todo país que fuerza su marcha hacia la industrialización, el poder de los trabajadores organizados supo imponer, aun en tiempo de la monarquía, normas de convivencia social que, en mayor o menor grado, garantizaban los intereses de los trabajadores industriales.

El paso más importante que en esta dirección ha dado la República, consiste en el proyecto del ministro Largo Caballero, de conceder a los trabajadores organizados una intervención directa en la dirección de las empresas industriales, a la manera proclamada por Wissel en la Constitución alemana de Weimar.

Y el problema de la vida rural, que en la España contemporánea se plantea en la misma forma y con características semejantes a las que prevalecían en México antes de la revolución, lo ha abordado el ministro Domingo en proyecto que ha merecido ya la aprobación del gabinete de Azaña y que actualmente es considerado por las Cortes Constituyentes.

La Ley Agraria Española —ha declarado el presidente del Consejo, señor Azaña— tenderá a encontrar una solución pacífica del problema de la falta de trabajo en los distritos rurales, proporcionando una distribución equitativa de la tierra en las provincias donde la propiedad se encuentra en poder de unas cuantas manos. Las leyes agrarias, no explotarán, sino que mejorarán necesariamente las condiciones del trabajo agrícola, lo que representa una base más firme para la paz social y para la sustentación del régimen republicano.

Esta es, en su esencia, la obra de la Segunda República Española, consumada en el primer año de su existencia.

El Nacional, 14 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La soberbia nunca baja de donde sube,

porque siempre cae de donde subió.

Francisco de Quevedo

EL CONTRAPESO DE LOS PIRRURIS

El inglés con frascos frescos frescos ebrio con su baba, beba y haga de la gula, gala que con él se trata, treta.

Paranomasia novohispana

 

¿Qué haríamos los columnistas sin Manuel Bartlett?

Luchar denodadamente contra la página en blanco. O aburrirnos hasta que alguno de los políticos de casa nos deleitara con los brillos de su ingenio oculto entre las sombras de la prudencia. O esperar con la carga que caracterizaba a los caballeros del medievo que vivían con la ilusión de encontrar una casta doncella dispuesta a entregarles su virginidad, entonces el territorio terrenal más espléndido, cuyo pilón —por cierto— era la codiciada dote. O estar al acecho de alguna perla novedosa para hacer —como lo hace Nikito Nipongo— un tratado crítico sobre otra de las metidas de pata. (En este caso existe un riesgo: no ser original).

De ahí que no nos quede de otra más que agradecer al senador Bartlett su peculiar interés por comentar los asuntos políticos de Puebla, a pesar —que conste— de sus reiteradas promesas de alejarse de la vida política del estado. Pero además de nuestra gratitud periodística, también habría que manifestarle nuestra admiración por su empeño en picar la cresta a los representantes de la derecha poblana, los mismos que el próximo 15 de febrero regresan al poder municipal acompañados del reverberante tañir de la campana María. Y brindarle un voto de confianza a la ideología que representa, ya que, no obstante los “derechazos a la mandíbula”, todavía pueda dar un golpe de suerte y derribar a la absurda y chambona reacción; es decir, a la filosofía impulsada por el Frente Universitario Anticomunista (FUA), integrado por ciudadanos que veían bolcheviques hasta en la sopa. “Ahora más que nunca —decían entonces acogiéndose al contenido de la Carta pastoral de 1961— se aplican las palabras de Jesucristo: aquel que no está conmigo, está contra mí”.

¿Seguirá vigente el fanatismo de los anticomunistas poblanos?

Decídalo el lector después de leer las líneas del libro Política y poder en Puebla, escrito por Wil G. Pansters (Ed. BUAP y FCE, 1998). Y dele o niéguele la razón a don Manuel por lo que él infiere como la asonada de la derecha en Puebla.

“El cristianismo y lo que representa fueron absorbidos por el discurso anticomunista y viceversa. Un buen ejemplo del proceso discursivo de equivalencia y antagonismo fue un folleto distribuido (probablemente por el FUA) en medio del conflicto…”. Y en él se plasman algunas comparaciones que tratan de establecer el choque del cristianismo con el comunismo.

Por ejemplo: “El hombre es una persona libre” vs. “El hombre es un esclavo del Estado”. Otro: “Derecho a la vida” vs. “El Estado dispone de las vidas humanas a su antojo”. Uno más: “La familia tiene derechos inviolables en la educación de sus hijos” vs. “El único dueño de los hijos es el Estado”. El más jalado de los pelos: “La familia es indisociable porque es sagrada” vs. “El amor libre, el legítimo”. Y el último para dejarlo, digamos que picado: “Amaos los unos a los otros” vs. “Luchad clase contra clase”.

Estas frases, creadas por las mentes calenturientas de la derecha poblana, aparecieron publicadas sin firma autógrafa, pero ideológicamente signadas por destacados miembros del FUA, facción en la cual militaba (y con “orgullo”, tal y como él mismo lo aceptó) el ahora presidente municipal electo, Luis Paredes Moctezuma. Y aquí se impone otra pregunta:

¿Qué haría el futuro alcalde de Puebla sin Manuel Bartlett?

Supongo que regodearse como pudo hacerlo su asesorado, el otrora munícipe Gabriel Hinojosa Rivero. Y quizá hasta sentirse salvador de Puebla quitándole lo de “Zaragoza” para rebautizarla con el de “Los Ángeles”. Es decir, aumentar el papel de reivindicador del cristianismo y, por ende, usar la espada bendita y desenvainada para cortar la cabeza de los liberales: el San Miguel Arcángel luchando contra los dragones convertidos en horribles dinosaurios tricolores, pues.

¡Claro que debe de resultar incómoda la presencia retórica y crítica del exgobernador y ahora influyente senador priista!; sin embargo, viéndola con optimismo para los miembros del PAN poblano (TaliPAN, Armando Labra dixit), hace las veces de freno natural a las intenciones de recule. Y obvio: a Paredes le sirve de conciencia y contrapeso para orientarlo a equilibrar su mandato, dándole un sentido social ajeno a posiciones ideológicas y posturas religiosas. Como debe ser en estos tiempos modernos.

A partir de ello habría que decirle a Manuel Bartlett Díaz: siga usted, senador, metiendo su influyente nariz en los asuntos políticos del estado que gobernó. Puede ser que su opinión (u olfato político) modere los arrebatos priistas, además de darnos tema de columna.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA REPÚBLICA EN LA IZQUIERDA*

Al cumplir la Segunda República Española su quinto aniversario, quiero dar voz a mi emoción personal —reavivada por el recuerdo de días convividos al lado de algunos de sus iniciadores, en épocas de persecución y de lucha— y decir con cuanta afinidad el pensamiento revolucionario de México se suma y se confunde con el de los constructores de la nueva patria hispana.

No basta la comunidad de sangre para ligar a dos pueblos. Más que eso, ligan entre sí a dos nacionalidades la unidad de miras para avizorar los mismos problemas humanos, el paralelismo de aspiraciones y la convergencia hacia idénticas expectativas.

Por eso, mientras señorearon el poder las facciones derechistas, de intento y por irreductible imperativo de mi convicción, cesé de interesarme en las diarias incidencias de la política española. La República no podía ni puede estar representada por rezagos del sistema que fue desplazado por anacrónico, por caduco, por hallarse corroído de toda carcoma moral, cual era el régimen monárquico.

Porque la acción derechista en el cuerpo del nuevo engranaje político no se sustentaba siquiera en lo tradicional español visto como rodrigón del presente e inspiración del porvenir o entendido como marca de legitimidad que a ningún pueblo le es permitido perder, sino que pretendía —en un esfuerzo no bien disimulado de neutralización— adulterar las nuevas formas y los impulsos revolucionarios, para esconder bajo la capa de instituciones republicanas el pacto y la condescendencia con las fuerzas enemigas de la nacionalidad, traicionando así en sus principios cardinales a la República.

De España se ha dicho que ha conocido todas las formas de la gloria, y hace un lustro conoció una nueva; hacer honor a su pasado del único modo como es glorioso hacerlo: liquidándolo para que no pese sobre el porvenir.

Reducida por sino histórico a su aislamiento peninsular; exhausta bajo la mano de la monarquía, el peso del clero y la garra de una dictadura militar, España había vivido años de ignominia que las virtudes innatas de su pueblo no merecían tolerar.

Incapacitada para buscar su recuperación material en empresas anexionistas, mancillaba su tradición al jugar papeles de comparsa en el tablado de África, simulando “cumplir el testamento de Isabel la Católica”, pero en realidad manteniendo una guerra tan insensata como extenuadora de las mejores energías humanas y de las mermadas riquezas que reclamaban otro más justo empleo.

El pueblo español, bajo una opresión que parecía sin esperanza, era fiel a la doctrina de Séneca, que Ganivet considera como esencia de su ser nacional: no se dejaba vencer por nada extraño a su espíritu; pensaba, en medio de los accidentes de la política monárquica, que tenía dentro de sí una fuerza fecundante, algo firme e indestructible, como un eje adamantino que le permitiría resurgir, íntegro y lozano, para cumplir mejores destinos.

Mientras España no pudo reconcentrar sus energías dentro de su propio territorio y labrar prosperidad y justicia de bancarrota y privilegio, en tanto no acertó a reconstruir la esencia de su espíritu, que tan abundantemente había dejado escapar por todas sus puertas y hacia todos los vientos, era para nosotros, la España de la monarquía, una entidad ajena, antitética, pudiera decirse hostil.

Por eso los revolucionarios de México acogimos con el calor con que se acoge lo que es nuestro el movimiento que creó la Segunda República.

El vaivén de acontecimientos políticos de México me llevó hasta España cuando sobre ella caía todo el peso de la dictadura de Primo de Rivera, y entonces aprendí a conjugar el sentimiento y la rebeldía de lo mexicano revolucionario con el ansia de renovación que latía allá, sofocada donde quiera por la violencia. La cárcel era el punto de remate para los conspiradores republicanos; y allí y en la lucha por organizar las fuerzas populares contra la monarquía, fue donde renové conocimiento y amistad con Marcelino Domingo y otros de los hombres que incubaron con su espíritu la Segunda República.

Puedo afirmar que desde entonces —siete años antes del triunfo republicano en las elecciones generales del año 31— el sentimiento de quienes preparaban el nuevo orden de cosas era un sentimiento de izquierdas que pugnaba por la reforma agraria, por la evolución del derecho obrero, por el desafuero total de las influencias clericales en la vida pública y en la escuela, por una educación exenta de prejuicios, por el reconocimiento efectivo de la autodeterminación de las regiones, como unidades históricas y políticas, y porque los mandamientos institucionales que se forjaran como base de la República, tuvieran una estricta aplicación y una cabal vigencia.

La época en que los partidos derechistas ejercieron el poder es período que considero totalmente perdido para la obra de transformación que iba implícita en la mutación del régimen. Y juzgo que la revolución de octubre, y el posterior triunfo del Frente Popular, que fue, andando el tiempo, su feliz consecuencia, vinieron a salvar la nacionalidad española de un relapso que habría convertido sus instituciones en simples entelequias ayunas de sentido trascendente para la vida hispánica.

Pero la arrolladora victoria de las izquierdas, tan cercana en el tiempo, a este aniversario, hace que la ocasión presente tenga un énfasis más. La República izquierdista es dos veces la República, porque es ella misma en toda su puridad y puesta en el carril de su destino verdadero.

Ha sido eliminado hasta el estorbo representado por un jefe Ejecutivo cuyos antecedentes, cuyo matiz político y cuyas convicciones personales no se acordaban, ni era posible que se acordaran, con el pensamiento avanzado del Frente Popular.

Esta libertad para opinar en materias que atañen a la República Española, es fuero que los revolucionarios de México reclamamos para nosotros, porque sentimos que las distancias entre ambas naciones se salvan por el puente de los altos intereses sociales, que hoy por igual preocupan a los hombres de todas las latitudes.

Creo que, como la nuestra, es la Revolución Española un movimiento en marcha. No puede decirse de ella lo que Lepuy afirmó de la francesa del 1789, cuando quería enaltecerla poniéndole punto final. No es el fin último llegar al poder, sino emplearlo continuamente en el desarrollo de un programa de radicales reformas, que haga posible el imperio de la justicia social y la equitativa distribución de las riquezas entre quienes las producen. No basta haber conquistado el gobierno; hay que educar a los reemplazos nacionales, de tal manera que sepan mejorar la obra de hoy; hay que comunicar las regiones del territorio; hay que dar la tierra a quienes con su esfuerzo la hacen producir; hay que irrigar las comarcas calcinadas por la sequía; hay que hacer de cada hombre y de cada mujer un trabajador capacitado para exigir respeto a sus derechos clasistas y a sus derechos cívicos; hay que constituir, en fin, una nacionalidad con los restos de una descomposición social de siglos. Y ello es obra de sostenido aliento, que exige continuidad, tesón, desinterés.

Por eso la Revolución Española y la Revolución Mexicana son fuerzas en marcha, que se acercan a plena realización a través de superaciones sucesivas.

Sólo así podrá realizarse el pensamiento optimista, la vidente fe de Joaquín Costa, que se preguntaba si España habría de perderse para la humanidad, y luego contestaba a su duda con el más caluroso de los entusiasmos; “creamos nosotros aún en la eternidad de la raza española; pero creámoslo con fe viva, cimentada en obras.”

El Nacional, 15 de abril de 1936.

* Discurso pronunciado por el señor Froylán C. Manjarrez, ante el micrófono XEFO, en la velada que organizó el Partido Nacional Revolucionario con motivo del V Aniversario de la Segunda República Española.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La historia se repite.

Ese es uno de los errores de la historia.

Charles Robert Darwin

EL FILO DE LA NAVAJA

No se ha de juzgar el valor del hombre por sus grandes cualidades, sino por el uso que de ellas sabe hacer.

Rochefoucauld.

 

El cargo más desgastante en cualquier gobierno es, sin duda, el de procurador general de justicia. En él confluyen todo tipo de influencias políticas, sin faltar desde luego las presiones que ejercen las mafias y los grupos cuyo método es el soborno. Pocos de sus titulares se han salvado de acusaciones o señalamientos que ponen en duda su honorabilidad. Y por ello es que casi todos han concluido su gestión con el prestigio desportillado.

Parafraseando a Salvador Díaz Mirón, podríamos decir que son pocas, muy pocas, las aves de este tipo que salen del pantano sin manchas en el plumaje.

Carlos Alberto Julián y Nácer es una de las víctimas de esa especie de avalancha que arrasa con las reputaciones más prístinas. De ahí que lo publicado por “Intolerancia Diario” nos permita pergeñar lo que ocurre en las entrañas de la dependencia, donde las componendas son el pan nuestro de cada día.

Salta a la vista, pues, que la capacidad profesional del excandidato no le sirvió para protegerse de las salpicadas delincuenciales.

O que algunos parientes abusaron de su buena fe, comercializando la supuesta influencia familiar.

O que la declaración en contra de él y de su compadre Adán Cortés Ulloa sea una más de las feroces reacciones de exagentes judiciales resentidos o molestos por no haber recibido el reparto del botín, la impunidad o la protección prometida. De cualquier manera, la víctima vuelve a ser un exprocurador de Justicia, tal y como en su época ocurrió con otros como Gutiérrez Manzano, Sáiz de Miera, Peruyero, López Rubí y Fernández de Lara, por sólo citar a los más recientes.

De Zamudio recordamos su participación en el conflicto entre universitarios y gobierno. Sáiz de Miera fue acosado por las presiones que le provocaron una crisis existencial. A Peruyero lo rebasó la misma corrupción que había aplastado a Gutiérrez Manzano. López Rubí padeció la influencia y directriz del entonces “Gran Asesor”, además de sufrir las explosiones anímicas de su jefe, el gobernador Mariano Piña Olaya. A Gutiérrez Manzano lo vemos como chivo expiatorio de las atrocidades protagonizadas por los hermanos Inurreta, quienes, entre otras cosas, irrumpieron en el hogar de la madre de un militar de alto rango y de un prominente miembro de la colonia libanesa. Y Fernández de Lara le hizo al camaleón para poder sortear con éxito los efectos de un poder manejado con los excesos que promueve el valemadrismo.

¿Qué fue lo que a Nácer le dejó algunas muescas en su imagen?

En primer lugar, dos que tres dizque familiares se valieron de los apellidos o del paisanaje para lucrar y delinquir. Hubo uno —cuyo nombre no recuerdo— que murió asesinado supuestamente por sus cómplices, ladrones de autos y motociclistas. Otro (de ese sí sé su nombre, pero lo omito para no ulcerar los ojos del lector) que tiene una orden de aprehensión en su contra y se encuentra prófugo (este columnista lo denunció por fraude y, cuando se iba a ejecutar dicha orden, alguien por ahí lo alertó y, quizás, hasta le ayudó a ocultarse mientras buscaba la protección de la justicia federal, protección que a final de cuentas le fue negada). Y respecto a Cortés Ulloa, el lector ya sabe lo que se publicó en el diario referido.

Según vemos, a don Carlos Alberto la vida lo está castigando, ya que su bonhomía y buena fe no han sido recompensadas. Es, dicen, un excelente padre de familia y un amoroso cónyuge. También un amigo capaz de quitarse el saco para ayudar al cuate que se lo solicita (aquí es donde pudo haber perdido). Como maestro tiene muchos alumnos agradecidos. En la religión se ha destacado por su entrega espiritual. De la Secretaría de Gobernación más o menos salió bien librado. Y la candidatura lo hizo crecer en el difícil oficio político.

¿Por qué entonces la mala suerte? Pues por su cargo en la Procuraduría General de Justicia, lugar en el cual el más tullido de los coyotes (apunte usted desde abogados hasta agentes policiacos) es alambrista consumado. De ahí que, de no haber tenido ese cargo, seguramente otro sería su destino, experiencia que deberían tomar en cuenta aquellos que anhelan o gustan caminar por el filo de la navaja.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

Así que los que quieran trascender, recuerden que el buen gobernante es el que está bien con todos, el que ayuda a todos y el que ve por todos...

LA OBRA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Cumple hoy un año de vida la Segunda República Española. Quienes nos sentimos orgullosos de haber hecho nuestra la causa de los republicanos españoles, no a contar de los días luminosos de la proclamación de la República, sino desde la época en que los hombres que ahora rigen los destinos de España preparaban el advenimiento de la democracia española, en la calle, en el destierro o en la cárcel, es justo que nos ufanemos de poder registrar, como un hecho trascendente en la Historia, el afianzamiento de las nuevas instituciones plasmadas por los representantes del pueblo español.

La República se planteó como un movimiento de limitadas proporciones, se ejecutó cuando ya se tenía una visión más amplia de la necesidad de imponer soluciones renovadoras de mayor trascendencia; y se ha consolidado como un fenómeno social y político de caracteres franca y progresivamente revolucionarios.

En los años prolongados de la dictadura del general Primo de Rivera y durante el gobierno innocuo de don Dámaso Berenguer, ante la necesidad de provocar las menores resistencias en el interior, y ante el peligro de concitarse la enemistad de las potencias extranjeras, los republicanos españoles restringían al mínimo sus aspiraciones: “Haga usted la República conservadora, y nosotros la apoyaremos” —decía en una célebre epístola Marcelino Domingo, uno de los más valerosos e intransigentes republicanos, a José Sánchez Guerra, ex primer ministro de la corona y a la sazón líder de la oposición a la monarquía.

Fue de este modo como don Niceto Alcalá Zamora, antiguo ministro, ocupó la más alta jerarquía en la oposición republicana y acaudilló la insurrección incruenta del 14 de abril.

Pero cuando la República fue un hecho, el espíritu revolucionario del pueblo español se desbordó como un torrente salido de cauce, no conformándose con las soluciones propias de un liberalismo conciliador y romántico, sino reclamando una transformación íntegra de los modos de vida de la nación española, para libertarse lo mismo del latifundista que del cura, del capataz que del cacique.

Contemplar, aunque sea en sus líneas generales, este proceso ejemplar de transformación social y política, es rendir un justo homenaje a los artífices de la Segunda República Española.

España vive aún dentro de la etapa constituyente de la era republicana. Votada la Constitución, electo el presidente de la República y reformado el gabinete con toda la fuerza legal, no por eso fueron disueltas las Cortes Constituyentes, juzgando, preciso que con el mismo espíritu con que fueron dictadas las leyes fundamentales, debe procederse a la elaboración de los ordenamientos complementarios que habrán de revestir al nuevo estatuto jurídico de la nación española.

Los aspectos salientes de la compleja tarea que han emprendido el gobierno y la Asamblea Constituyente españoles, pueden resumirse del modo siguiente:

Primero: Integración del nuevo Estado español;

Segundo: Elaboración de las normas jurídicas que han de regir la vida política de España, y

Tercero: Reorganización de las condiciones de vida de la colectividad española en sus múltiples aspectos sociales, económicos y espirituales.

La forma de integrar el Estado fue el primer problema que se planteó a la consideración de los nuevos estadistas, a la caída de la monarquía. Como he explicado en otros momentos este problema radica en la existencia real de un conjunto de colectividades que, aun cuando se reconocen todas ellas como de origen hispánico, conservan —a despecho de los siglos de dominación de las Casas de Austria y de Borbón— características raciales, costumbres y cultura, genuinas, que afirman la personalidad de las regiones hispánicas en el grado en que cada pueblo ha hecho, un culto del cultivo de lo propio.

El regionalismo, que aparecía como el escollo que pudo haber precipitado el fracaso del gran esfuerzo constructor de la República, ha sido resuelto con rara habilidad, canalizando las corrientes particularistas, a modo de que la suma de cultura y de los demás valores de las regiones, lejos de que produzcan la desintegración española, constituyan un aporte para enriquecer el acervo nacional.

Así, desde la celebración del Pacto de San Sebastián, se resolvió el problema inquietante de la autonomía de Cataluña, que durante largos años agitó a España e interesó al mundo.Hoy no resta, a este respecto, más que la aprobación por las Cortes Constituyentes del Estatuto Catalán.

El federalismo español se distingue de los demás sistemas federales que se han ensayado en Europa y en América, en que no enmarca dentro de cuadros jurídicos precisos, el grado en que deba ejercerse la autonomía, sino que deja al desarrollo natural de cada región, la conquista de los derechos de autonomía. Castilla y Andalucía, sin género de duda, no extremarán sus demandas en la medida en que lo hacen Cataluña y los países vascongados, pero éstos como aquéllas, sin desatender el cultivo de lo propio, seguirán siendo parte del Estado español, ya no por obra de alianzas fortuitas de casas dinásticas que sólo supieron mantener su dominio con apoyo de la violencia, sino por la voluntad expresa del pueblo.

De las normas jurídicas que han de presidir el funcionamiento de la democracia española, lo que más se destaca es la decisión de confiar la gestión parlamentaria a un solo cuerpo legislativo: el Congreso de los Diputados. Aquí triunfa una vez más la vieja tesis liberal, que pretende que se ejercite la soberanía popular sin el freno moderador de un senado.

La evolución del derecho obrero en España no es un fenómeno propiamente nuevo. Como en todo país que fuerza su marcha hacia la industrialización, el poder de los trabajadores organizados supo imponer, aun en tiempo de la monarquía, normas de convivencia social que, en mayor o menor grado, garantizaban los intereses de los trabajadores industriales.

El paso más importante que en esta dirección ha dado la República, consiste en el proyecto del ministro Largo Caballero, de conceder a los trabajadores organizados una intervención directa en la dirección de las empresas industriales, a la manera proclamada por Wissel en la Constitución alemana de Weimar.

Y el problema de la vida rural, que en la España contemporánea se plantea en la misma forma y con características semejantes a las que prevalecían en México antes de la revolución, lo ha abordado el ministro Domingo en proyecto que ha merecido ya la aprobación del gabinete de Azaña y que actualmente es considerado por las Cortes Constituyentes.

La Ley Agraria Española —ha declarado el presidente del Consejo, señor Azaña— tenderá a encontrar una solución pacífica del problema de la falta de trabajo en los distritos rurales, proporcionando una distribución equitativa de la tierra en las provincias donde la propiedad se encuentra en poder de unas cuantas manos. Las leyes agrarias, no explotarán, sino que mejorarán necesariamente las condiciones del trabajo agrícola, lo que representa una base más firme para la paz social y para la sustentación del régimen republicano.

Esta es, en su esencia, la obra de la Segunda República Española, consumada en el primer año de su existencia.

El Nacional, 14 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La soberbia nunca baja de donde sube,

porque siempre cae de donde subió.

Francisco de Quevedo

El celular no va a extinguir el mundo por sí solo; lo estamos extinguiendo nosotros, a base de clics, indiferencia y un silencio ensordecedor que ya no podemos ocultar

Deforestación masiva en regiones como el Amazonas o Indonesia

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 25 al 31 de mayo de 2026

 

Operativos del INM bajo la gestión de Sergio Salomón Céspedes generan tensión en la CDMX

Elementos del Instituto Nacional de Migración (INM), bajo la conducción de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, desplegaron operativos de control migratorio en diversos puntos de la Ciudad de México, derivando en la detención de migrantes de origen hondureño y venezolano. Las acciones en vía pública provocaron escenas de tensión entre las comunidades en tránsito y fuertes reclamos de activistas por los derechos humanos.

Las redadas urbanas exponen la continuidad de una política migratoria de contención. Para la gestión de Céspedes Peregrina, este arranque en la capital representa un costo político inmediato, evidenciando que el cambio de titularidad en el INM mantiene la directriz de actuar como dique de presión internacional, priorizando la persecución sobre la regularización humanitaria en el corazón del país.

Emiten declaratoria constitucional: La intervención extranjera ya es causal formal de nulidad de elecciones

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión emitió formalmente la declaratoria de constitucionalidad de la reforma al artículo 41 de la Carta Magna, tras recibir el voto aprobatorio de 24 congresos locales que ratificaron la adición de un nuevo inciso. Con este acto, el Poder Legislativo consumó el proceso del Constituyente Permanente, declarando oficial la introducción de la intervención extranjera como causal explícita para la nulidad de comicios, y remitió el decreto para su publicación inmediata en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

El veloz respaldo de las legislaturas estatales para concretar esta declaratoria refleja una prioridad de Estado orientada a blindar el sistema democrático de injerencias externas. No obstante, el verdadero desafío radicará en la redacción de las leyes secundarias; la falta de una tipificación sumamente estricta y técnica de lo que se considera "intervención o manipulación digital" corre el riesgo de ser instrumentalizada políticamente por las autoridades electorales para judicializar triunfos incómodos bajo la narrativa de la intromisión extranjera.

Definen ruta para la segunda ronda de conversaciones del T-MEC

Los equipos negociadores de México, Estados Unidos y Canadá acordaron el calendario y las mesas temáticas para la segunda ronda de conversaciones técnicas rumbo a la revisión formal del T-MEC. Los trabajos se concentrarán en las reglas de origen automotriz, las disputas pendientes en materia de biotecnología agrícola (maíz transgénico) y el cumplimiento de las normativas laborales en territorio mexicano.

Esta etapa técnica es el verdadero termómetro de la relación trilateral. A diferencia de la retórica política de los mandatarios, las mesas técnicas revelan que las tensiones estructurales en el sector agroalimentario y energético siguen siendo nudos difíciles de desatar. México asiste bajo la presión de demostrar cumplimiento estricto si quiere evitar una reapertura desventajosa del tratado.

Intervienen TV Azteca Puebla por violaciones laborales detectadas por la STPS federal

La Secretaría de Planeación y Finanzas del Gobierno del Estado de Puebla ejecutó una actuación en las instalaciones de TV Azteca Puebla. Esta diligencia derivó de un procedimiento administrativo sancionador iniciado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) a nivel federal en contra de la televisora, motivado por el incumplimiento relacionado con los derechos y prestaciones laborales de sus trabajadores.

El caso revela una contundente coordinación institucional donde las facultades de cobro y ejecución del estado coadyuvan en el desahogo de sanciones de índole federal. La intervención manda un mensaje directo al sector de las telecomunicaciones y al empresariado en general: las omisiones en los derechos laborales ya no se quedan en multas de escritorio, evidenciando que la relevancia mediática no exime a ninguna corporación de cumplir con la legislación laboral vigente.

Exjefe de investigación policial de Sinaloa desmiente en video supuesta entrega a Estados Unidos

Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación de Sinaloa, difundió un mensaje en video en el que desmintió categóricamente las versiones que aseguraban que se había entregado al Gobierno de Estados Unidos o que sostenía negociaciones con el Departamento de Justicia de ese país. El exfuncionario calificó como falsos los señalamientos de supuestos vínculos criminales y la presunta lista de entregas coordinadas que involucraba a otros exsecretarios de la entidad.

El desmentido en video de Almanza Avilés expone la fragilidad informativa y la sofisticación de las operaciones de guerra psicológica digital que buscan desestabilizar la percepción de seguridad institucional en Sinaloa. Este episodio obliga al periodismo riguroso a encender alertas sobre las supuestas "listas de testigos protegidos" que se siembran en redes sociales, evidenciando que los trascendidos sobre detenciones clave deben sostenerse en registros judiciales oficiales de las cortes estadounidenses y no en narrativas de coyuntura mediática.

Claudia Sheinbaum defiende variables macroeconómicas con datos positivos

La presidenta de la República presentó un balance del panorama financiero del país, destacando cifras positivas en materia de recaudación fiscal, estabilidad del peso frente al dólar y la atracción sostenida de inversión extranjera directa ligada al fenómeno del “nearshoring”. La mandataria aseguró que la disciplina financiera ha permitido mantener la deuda pública bajo control sin frenar el gasto social.

El optimismo macroeconómico del Ejecutivo contrasta con las presiones inflacionarias en el sector de la canasta básica y las tasas de interés que limitan el crédito interno. Presentar datos positivos es técnicamente correcto en el rubro macro, pero el reto de la administración sigue siendo la microeconomía: traducir los flujos de inversión internacional en salarios reales competitivos y una reducción palpable de la informalidad laboral.

Inauguran obras de modernización en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM)

Autoridades federales y de la terminal capitalina inauguraron un paquete de obras viales, de mantenimiento de pistas y remodelación de salas de espera en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM). El proyecto, ejecutado con recursos propios del fideicomiso aeroportuario, busca mitigar los problemas de saturación y mejorar la experiencia del usuario.

Estas remodelaciones operan como un paliativo para una infraestructura que padece un rezago estructural innegable. Aunque las mejoras cosméticas y operativas en las pistas son urgentes por seguridad aeronáutica, la inversión en el AICM refleja una contradicción de fondo: se le sigue inyectando capital de mantenimiento a una terminal saturada cuyo destino político-operativo sigue estando condicionado por la consolidación forzada del AIFA.

El panismo se reagrupa en torno a Maru Campos con la mira puesta en la sucesión presidencial de 2027

Destacadas figuras, legisladores y liderazgos del Partido Acción Nacional (PAN) cerraron filas en un acto político de respaldo hacia la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. El despliegue de unidad fue interpretado de manera abierta al interior del blanquiazul como el arranque extraoficial de la carrera por la candidatura presidencial rumbo al proceso electoral federal de 2027, buscando consolidar un polo opositor norteño.

El adelantamiento de las campañas internas para 2027 evidencia que el PAN sigue atrapado en una lógica de supervivencia electoral cupular en lugar de una reconstrucción programática. Concentrar esfuerzos en posicionar perfiles cuando la oposición carece de un proyecto de nación claro y de conexión con las causas ciudadanas corre el riesgo de desgastar prematuramente a sus cuadros gubernamentales más visibles frente al aparato del partido en el poder.

Activan protocolos sanitarios en la CDMX ante casos de miasis por gusano barrenador

El sistema de salud pública de la Ciudad de México, en coordinación con autoridades epidemiológicas federales, activó alertas y protocolos de revisión en centros hospitalarios tras la detección y tratamiento de pacientes aislados diagnosticados con miasis ocasionada por la larva del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivora). Las autoridades sanitarias instaron a la población a mantener la calma y reportar cualquier sospecha en heridas expuestas.

El regreso del gusano barrenador a la geografía de salud humana en zonas urbanas representa una seria llamada de atención para los cordones de bioseguridad del país. Aunque la autoridad pide calma, la detección en la capital obliga a revisar si las aduanas sanitarias y los controles de tránsito de mercancías y personas en el sur del país están operando con la rigurosidad necesaria para evitar que una plaga erradicada hace décadas vuelva a convertirse en un problema de salud pública y economía agropecuaria nacional.

Ola de indignación en Puebla tras confirmarse ocho ataques del "Tirador de la Vía Atlixcáyotl"

La indignación ciudadana escaló en la zona metropolitana de Puebla luego de que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal confirmara que investiga formalmente al menos ocho agresiones documentadas cometidas por un tirador anónimo sobre la Vía Atlixcáyotl. Los incidentes incluyen disparos contra unidades de carga, automovilistas particulares y recientes grabaciones de un láser apuntando directamente a motociclistas a la altura de Angelópolis

La recurrencia de estos ataques en una de las vialidades más transitadas y de mayor plusvalía de Puebla evidencia un grave fallo en los esquemas de vigilancia urbana y cámaras de seguridad vecinales. La falta de detenciones prontas aumenta la percepción de vulnerabilidad ciudadana y presiona a la SSP a dar resultados de inteligencia inmediatos.

Redacción Réplica

Revista Réplica

Mientras tanto, ahí sigue la trampa vehicular. Esperando...

Hacerlos fuertes no significa soltarles la mano en medio del campo minado

Ningún pueblo merece vivir así, sea aliado de quien sea...

Llegué con el entonces director del Canal 13. Me recibió entusiasta y comunicativo. Después del saludo de amigos, soltó una información que, de haberse difundido en esa época, habría causado un revuelo internacional:

“Ya verán cómo se las gastan los revolucionarios”, ironizó uno de los estrategas de Mucio P. Martínez. No obstante, los simpatizantes de Francisco I. Madero desdeñaron la información, quizá porque faltaba poco para que el presidente León de la Barra dejara el poder a Madero...

Todo lo que se ignora, se desprecia.

Antonio Machado

Una vieja historia que renuevan los modernos virreyes...

Dice una de las leyes de Murphy: “Los helicópteros no pueden volar. Son tan feos que la tierra los rechaza ”.

Juan Sandoval Íñiguez no despegó la vista del vino que él personalmente servía ponderándolo como uno de los mejores de su cava...

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