POLÍTICOS DE TIEMPO LIBRE
Políticos de tiempo libre
Toda invocación al pasado es un llamado al porvenir.
—Gilberto Bosques
Se ve y se siente: el quehacer público está controlado por los neopolíticos. Me refiero a quienes, desde la empresa privada, buscan el poder político nacional sin más experiencia que haber acudido a una urna para votar en contra del PRI o, lo que es lo mismo, para favorecer su proyecto personal, que en su momento parecía representar Vicente Fox Quesada.
Se trata, pues, de un grupo que ha puesto en práctica sus estrategias empresariales y que además ve al partido que los adoptó como si fuese una nueva franquicia con gran potencial para los próximos once años. Esto, debido a que los brujos de la mercadotecnia política consideran que el PAN tiene la oportunidad de conservar la Presidencia de México, siempre y cuando —digo yo— el de las botas de charol deje de volar… y de regarla.
En Puebla, por ejemplo, el candidato Luis Paredes Moctezuma adoptó en parte la estrategia que convirtió a “Don Chente” en jefe máximo de las instituciones del país. Un estilo propagandístico que se basa en exhibir al rival (en este caso, el del PRI), sacándole los trapitos al sol e incluso echándole leña al fuego de los infundios. Además de inspirarse en la esencia de la propaganda foxista, está siendo asesorado por los únicos panistas poblanos que cobran en la nómina de la República: la señora Ana Teresa Aranda de Orea y Humberto Aguilar Coronado. Dos dirigentes del PAN con registro y pedigrí político, características que los han hecho muy visibles y, por ende, sujetos a la crítica y a las denuncias. De “motu proprio” se han declarado defensores de la legalidad, la ortodoxia y la limpieza electoral.
Ignoro lo que al respecto y en corto pudiera opinar la directora nacional del DIF. Empero, lo que sí le puedo decir es lo que piensa Humberto Aguilar, uno de los pocos panistas cuya experiencia está formada con todo tipo de vivencias, desde las naturales en el ejercicio político–electoral hasta aquellas fraguadas por sus enemigos políticos, que buscaron desprestigiarlo. Y digo que me enteré de lo que piensa el actual director general de Gobierno de la Secretaría de Gobernación porque, gracias a un encuentro casual, conversamos sobre el proceso electoral de la ciudad de Puebla.
Lo primero que dejó percibir Humberto fue su molestia por las denuncias que lo exponen como un delincuente electoral. De manera espontánea, sin que mediara pregunta alguna, me dijo que su apoyo a Luis Paredes es de carácter personal y que se da en días no laborables:
“Nunca he usado vehículos oficiales, ni siquiera el teléfono celular que tengo asignado. Además de que la ley no me lo prohíbe, mi trabajo me absorbe todo el tiempo. Eso sí, uso —y tengo derecho de hacerlo— mis días libres (sábados, domingos y días festivos), tal y como lo hacen los actuales servidores públicos de origen priista. Así que me tienen sin cuidado las denuncias o los chismes”.
Lo curioso de la opinión referida está en que antes era al revés; es decir, las quejas provenían de los panistas y los acusados eran los priístas, quienes para defenderse usaban los mismos argumentos (tiempo libre y recursos propios). Nunca que yo recuerde progresaron dichas denuncias. Además de lo curioso, también existe una interesante paradoja: cuando el PAN acusaba de lo mismo al entonces PRI–gobierno era, precisamente, debido a que sus candidatos vislumbraban una derrota (limpia o amañada). Suposición que hoy podría estar quitando el sueño a Carlos Alberto Julián y Nácer y, tal vez de pasada, provocándole tremendas jaquecas a Mario Marín Torres, por cierto uno de los enemigos abiertos, declarados y más virulentos que haya tenido Humberto Aguilar Coronado (de la esfera del entonces secretario de Gobernación salió el chisme del “affaire” que lo puso al nivel sexual de Bill Clinton).
Otro de los comentarios del director general de Gobierno giró en torno a Omar Álvarez Arronte, quien no se ha medido en sus declaraciones:
“Le mandé un mensaje —dijo— que espero entienda. A pesar de que hoy somos nosotros los que estamos en el poder y tenemos toda la información en la mano (intuyó que se refería a las fichas de Omar y Nácer), no la usamos ni la usaremos para hacer lo que ellos hicieron cuando ejercieron el poder”.
Esperemos, pues, que sea cierto lo que dice Humberto y que los panistas de buena fe logren encauzar a quienes ven en el PAN una franquicia con muy buenas expectativas comerciales.