Apareció el ausente (Crónicas sin censura 185)

Réplica y Contrarréplica
Tipografía
  • Diminuto Pequeño Medio Grande Más Grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Apareció el ausente

Esperando el mundo se deshace y la fruta madura

Federico García Lorca.

 

Hace unos días en este espacio pregunté: ¿Qué pasó con el economista José Luis Flores Hernández? ¿Dónde diablos se ha metido?

¿Por qué ya no se deja ver?

Mi respuesta fue que este tipo de ausencia revela que pudieron haberle fallado sus amigos y puede ser que hasta quienes fueron sus subordinados. Los primeros porque se alejaron de él para prácticamente dejarlo morir solo, y los segundos porque le hacen el fuchi.

También transcribí lo que opiné respecto a su aspiración a la candidatura que finalmente ganó el hoy gobernador Melquiades Morales Flores: “Si participas en el proceso interno, le dije en aquella ocasión, perderás debido a que tu principal rival (Melquiades Morales Flores) es un político que lleva toda la vida trabajando para ser gobernador. Tiene muchos amigos y una muy buena imagen”. Concluí, pues, que al exsecretario de Finanzas le había faltado presencia política, es decir, haber dedicado más tiempo a compartir con sus paisanos las buenas y las malas. O dicho en otras palabras: le falló (a él o a su padrino) la estrategia que los “clásicos” llaman baños de pueblo.

Después de algunas consideraciones sobre su personalidad académica y las dificultades que tendría para recuperar lo andado, así como para demostrar a los poblanos que es un cuento lo de su carácter reservado, huraño e iracible.

Días después recibí un correo electrónico enviado por él, mismo que me permitió transmitir íntegro en virtud de que —como lo acostumbran los políticos con oficio— responde las preguntas apuntadas sin entrar en las honduras de las aclaraciones subjetivas:

“Estimado Alejandro:

Te agradezco los amables comentarios que me dedicaste hace unos días en tu columna con el título “El ausente”. No me extraña, como bien dices, que algunas personas ahora me recuerden más por mis muchos defectos que por mis pocas virtudes. Esa es la naturaleza humana y el trato normal a un político que no está en una posición política destacada. Sin embargo, más que explicaciones sobre mi carácter deseo contarte que después de 29 años de trabajo honesto en el servicio público, actualmente estoy dedicado a la actividad privada.

Dedico mucho tiempo a la familia y al rancho en Cuetzalan que fue de mi bisabuelo, de mi padre y que ahora es mío.

Por otro lado, estoy asociado en un despacho con amigos y tengo algunos contratos en varias partes del país asesorando a gobiernos estatales y municipales, así como a algunas empresas privadas.

En la política continúo participando en Puebla como Consejero Político y en México participando en la organización de la próxima Asamblea Nacional en la Comisión para reformar los Estatutos para la elección de dirigentes del (PRI).

Como puedes ver me mantengo ocupado y optimista de que lo mejor de México y de Puebla aún está por venir.

Recibe un afectuoso saludo”

Usted, respetado lector, tiene la última palabra. Sin embargo, me permito recomendarle que no borre de su lista de personalidades a la gubernatura a José Luis Flores Hernández, un hombre cuya formación y oportunidades políticas deben de haberle dejado una espina clavada, misma que estoy seguro tratará de sacársela haciendo uso de su talento, relaciones, coraje, antecedentes y experiencia. Apúntelo pues, al lado de Rafael Moreno Valle Rosas, Germán Sierra Sánchez, Ana Teresa Aranda de Orea y Francisco Fraile García. Al tiempo.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica