La universidad como territorio estratégico: datos, IA y poder narrativo

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Este texto no busca responsables ni sugiere conspiraciones...

Hay espacios que no parecen centros de poder, pero lo son. No emiten decretos, no compiten en elecciones, no gobiernan territorios con muros. Gobiernan algo más silencioso: la vida convertida en datos.

Durante décadas, la universidad pública fue el hogar del pensamiento crítico y la movilidad social. Hoy, sin dejar de serlo, se ha transformado —quizá sin plena conciencia— en la infraestructura de datos humanos más vasta y profunda de México.

  1. Comunidades masivas: cuando la vida se vuelve sistema

En México, las universidades públicas concentran a cerca de 12 millones de personas. Son estudiantes que inician un sueño, docentes que sostienen el conocimiento y egresados que mantienen un vínculo digital de por vida con su institución. 

No son multitudes abstractas. Son personas perfectamente identificables a través de sus interacciones: la beca que solicitan, la plataforma donde suben sus tareas, el trámite que los angustia. Todo esto existe para que la universidad funcione, pero en conjunto, forma un ecosistema de información humana sin precedentes.

El volumen no es el problema. El problema es que no estamos discutiendo quién tiene la llave de esa mina de oro.

  1. El correo institucional: la identidad que no muere

El correo universitario suele verse como una herramienta técnica menor. En realidad, es una identidad persistente. A diferencia de una red social que puedes borrar, el correo institucional es el hilo que une tu trayectoria por años.

No necesita saber tus secretos. Hace algo más eficiente: detecta tus patrones. Sabe cómo transitas por los servicios digitales, cómo respondes a los estímulos y qué contenidos consumes. No invade tu intimidad; la modela para que seas predecible.

III. Inteligencia Artificial: la frontera invisible

El desarrollo de IA en la universidad es necesario; la ciencia no puede detenerse. Sin embargo, hay una pregunta que incomoda: ¿Con qué se está alimentando esa inteligencia?

La IA no aprende de ideas abstractas, aprende de comportamientos reales. Aprende de nosotros. Aquí no hay un conflicto de malos contra buenos; hay una zona gris que casi nadie se atreve a iluminar.

  1. El interés político por la innovación

Políticos, fundaciones y consultoras han encontrado en las universidades un terreno fértil. El lenguaje siempre es seductor: modernización, eficiencia, futuro.

Nada de esto es ilegal. Pero hay una verdad que debemos digerir: la universidad no hace campaña, pero sus comunidades son el clima social que define el rumbo de un país. No se trata de propaganda; se trata de construir la infraestructura con la que pensamos.

  1. ¿Legal o Neutral?

Todo ocurre bajo avisos de privacidad que aceptamos sin leer. Pero la legalidad no resuelve la duda ética: ¿Quién vigila el uso de nuestros datos cuando no hay un delito evidente?

Los datos no necesitan ser vendidos para ser peligrosos. Basta con que sean interpretados y modelados. No se trata de manipular a la gente, sino de optimizar el entorno para que piensen de cierta manera.

  1. El riesgo silencioso: acostumbrarnos

El mayor riesgo no es un escándalo de corrupción. Eso sería visible y corregible. El riesgo real es la normalización.

Que aceptemos que nuestras emociones sean variables de un algoritmo; que nuestro comportamiento social sea un insumo técnico. La IA no te obliga a decidir, pero reduce tu margen de sorpresa hasta que tu decisión parece la única lógica.

VII. La pregunta que abre el debate

Este texto no busca responsables ni sugiere conspiraciones. Plantea una duda que México aún no responde:

¿Estamos discutiendo con seriedad qué significa concentrar a 12 millones de personas digitalizadas en manos de la tecnología y el poder político?

Cuando el conocimiento y la capacidad de modelar narrativas convergen sin vigilancia, el problema no es la tecnología. El problema es para qué sociedad la estamos entrenando.

Espera las próximas cinco entregas cada día martes.

Miguel C. Manjarrez

Revista Réplica