LEALTAD VS CONSPIRACIÓN
Generalmente se dice, y con razón, que el amigo de todos no es amigo de nadie.
Bourdaloue.
Tamal que es de manteca, en las hojas se conoce.
Dicho popular.
No cabe duda que puede más la amistad que el chisme. Es una regla política que todos los días constatamos. Pero también es un sentimiento que solo cabe en las personas agradecidas, nobles, inteligentes y sin complejos; es decir, en aquellos cuyo éxito se debe a su capacidad para formar grupos y equipos de trabajo. Déjeme comentarle lo que considero uno de los más esplendentes ejemplos de esa característica.
Heladio Ramírez López llegó a ser gobernador precisamente por su espíritu fraternal. Como si tratara de mostrar sus lealtades, contra viento y marea, pues, se llevó a Oaxaca a varios de sus compañeros de legislatura, entonces víctimas del mal de ojo de Carlos Salinas de Gortari, quien en esa época despachaba (y se despachaba con la cuchara grande) en Los Pinos. Uno de ellos, Alfredo Díaz Camarena, el controvertido regidor del Fideicomiso Bahía Banderas y el desarrollo inmobiliario Nuevo Vallarta: lo nombró asesor. Igual invitó al economista Armando Labra C. Manjarrez, quien, entre sus variados méritos profesionales (nada que ver con el perfil de Díaz Camarena), tiene el de ser el único mexicano que, antes de que ocurriera la debacle, elevó su protesta contra el sistema neoliberal que empezaba a permear las estructuras del gobierno lopezportillista: siendo presidente del Colegio de Economistas. Labra tuvo una disputa nada menos que con Carlitos Salinas, representante personal y oficial del Presidente de la República, en el memorable Congreso Nacional de Guadalajara. Años más tarde, Armando llegó a Oaxaca como coordinador de asesores y representante de Heladio en el Distrito Federal. Y creo que lo hizo a pesar del veto del salinismo.
Viene a cuenta la referencia para resaltar el espíritu solidario y la lealtad de Roberto Madrazo Pintado, hoy presidente del partido político de oposición más organizado y numeroso.
Como Heladio, vemos que Madrazo poco a poco ha ido consolidando su área de compromisos fraternales. Y a partir de esa respuesta ha rescatado a priistas que parecían despedir intensos y desagradables tufos debido a sus inclinaciones políticas y a sus manifestaciones antisalinistas o antilabastidistas o en contra del paderismo que penetró en lo más profundo de las estructuras de diversos gobiernos estatales. Hoy algunos de ellos ya aparecen en el directorio del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Es el caso de Adrián Víctor Hugo Islas Hernández, por enésima ocasión insertado como delegado general, pero ahora en Nayarit, la entidad donde Madrazo estrena su cargo en lo que para él será la primera elección: el PRI disputará al PAN varias diputaciones y presidencias municipales.
Así como Víctor Hugo Islas Hernández, seguramente habrá otros “brothers” del tabasqueño que participarán en el reto que mantiene preocupado y sin dormir al titular del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor. Y es obvio que no serán ni los arribistas ni los madracistas coyunturales, sino aquellos que estuvieran con Madrazo antes y después de su derrota en la elección interna que favoreció a Francisco Labastida Ochoa. O sea, los probados en la lealtad y fraternidad que ha caracterizado al tabasqueño desde su paso por la dirigencia nacional juvenil, cargo en el cual conoció a Víctor Hugo, también dirigente de ese sector en el estado de Puebla.
¿Qué otros poblanos podrían estar en el corazón de Madrazo?
Ángel Aceves, porque le echó todos los kilos (y vaya que son muchos). Alberto Amador Leal, porque trabajó para la causa maderista sin caretas ni disfraces. José Luis Carrasco Hernández, porque estuvo cerca de él cuando Roberto fue parte del CEN priista (ambos eran subsecretarios y, como hoy, amigos cercanos de Carlos Jiménez Macías). Y párele de contar. Los demás son flor de un día o, como diría un floricultor con sello del Revolucionario, botoncitos sin abrir.
No obstante las lealtades y fraternidades que, intuyo, encabezan las listas que Madrazo lleva consigo, habrá otros que representarán lo que en política se conoce como tiempos de sumar. Y aquí es donde aparecerán los priistas de chile, de dulce y de manteca que también son leales y están comprometidos, pero con grupos distintos al de Madrazo. Empero, no hay que olvidar —como dice Mario Vargas Llosa—, la política está hecha casi exclusivamente de maniobras, intrigas, conspiraciones, pactos, paranoias, traiciones y todo tipo de malabarismos.
Nota editorial
Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.
Lealtad Vs Conspiración (Crónicas sin censura 198)
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