Abre la mente, escucha

Salud y orientación
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Hay palabras que parecen llegar con retraso y, sin embargo, aterrizan exactamente cuando la duda o la herida las estaba esperando.

Una sola frase tiene la capacidad de reconfigurar la memoria: de pronto, lo que ayer definías como un fracaso devastador se revela como una lección indispensable; lo que llamabas una pérdida irreparable termina por ser el desescombro necesario para volver a edificar. Las palabras no poseen propiedades mágicas por sí mismas, pero contienen algo mucho más definitivo: la fuerza para cambiar la lente con la que miras. Y cuando ajustas el enfoque, la realidad no tiene más remedio que transformarse.

El pasado está petrificado, es verdad; pero nosotros no. La paradoja está en las narrativas con las que nos justificamos cotidianamente. Cuidado con el vocabulario que eliges para explicarte tu propia existencia. Llevamos años repitiendo mantras como “así soy yo”, “no me tocó de otra” o “ya es demasiado tarde”, convirtiendo simples opiniones en condenas a cadena perpetua. Olvidamos que basta con articular un “no lo sé” para abrir la puerta al aprendizaje, o un “me equivoqué” para empezar a crecer. A veces, una vida distinta no exige nacer de nuevo; basta con dejar de contarte la misma historia.

Confundimos con frecuencia la necedad con la firmeza, y la certeza absoluta con la inteligencia. Pero una mente atrincherada no es un bastión de fortaleza: es apenas una estructura paralizada. Abrir el pensamiento no significa tragar con todo lo que se escucha, sino tener el aplomo de atender aquello que hace crujir nuestras certezas. Escucha lo que te incomoda, lo que desarma tu discurso, lo que te obliga a encarar la posibilidad de haber estado equivocado. Hay respuestas que llegan disfrazadas de incomodidad.

La vida rara vez cambia con eventos teatrales o grandes fuegos artificiales. Se transforma en los detalles mínimos: una conversación a deshoras, un párrafo en un libro, una mirada, una palabra. En ese instante comprendes que no necesitabas otra vida, sino otra perspectiva.

Abre la mente. Escucha. Quizá hoy, entre todo el ruido, tropieces con una frase capaz de reescribir la forma en que miras tu pasado, sostienes tu presente y te atreves a nombrar tu futuro.

Paty Coen

Revista Réplica