Gays (Crónicas sin censura 174)

Réplica y Contrarréplica
Tipografía
  • Diminuto Pequeño Medio Grande Más Grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Gays

Solo existen dos cosas importantes en la vida: la primera es el sexo y la segunda… no me acuerdo.

Woody Allen

 

Por si no lo sabe, Paolo Coelho, el escritor que del manicomio pasó a la fama mundial, prometió publicar una novela cuyo tema sería el sexo. Se metió a este tema porque, quizás, no resistió las críticas que lo calificaron como un novelista monotemático y mediocre, señalamientos, muchos de ellos, inspirados en el éxito editorial de este hombre originario de Brasil.

(Según datos estadísticos, se han vendido más de 40 millones de copias de sus libros, mismos que han sido traducidos a 56 idiomas). Dice el prolífico escritor que su nueva obra lleva el título de “Once minutos” porque está inspirada en el tiempo promedio que dura una relación sexual.

Ignoro si Coelho incluye alguna referencia a la homosexualidad (todavía no leo el libro), tema que sin duda le ganaría muchos lectores más, debido, precisamente, a la apertura de esta práctica que en el siglo pasado (por solo incluir una referencia de tiempo) produjo desde persecuciones sangrientas hasta rechazos sociales incruentos. De haberlo evadido, estaría desperdiciando un importante mercado y, desde luego, la oportunidad de analizar este que ya es un fenómeno generador de muchas vertientes de investigación social, política, psicológica, espiritual y científica. Asimismo, menospreciaría la importancia de los grandes “gays” que llenaron de luces y sombras el universo del arte, las letras, la política y el deporte.

Sabemos que al autor de “El alquimista, Brida y Verónica deciden morir” le rodean múltiples experiencias. El hecho de haber pasado varias temporadas en el manicomio (su padre decidió encerrarlo porque lo consideraba loco debido a su extraña forma de actuar) le permitió analizar el proceder de los enfermos mentales, observación que incluye las relaciones contranatura. Tal vez hasta se asustó; sin embargo, yo creo que el tiempo y la meditación pudieron haberlo inducido a tratar de comprender este tipo de reacciones que la ciencia denomina o empieza a reconocer como reacciones o reflejos del “cerebro rosa”.

Sin duda leyó a los clásicos y se relacionó con ellos para entender lo que, parafraseando a Octavio Paz, podríamos llamar “Las trampas de la hormona”.

Aquí le van algunos nombres cuya estela histórica le permitirá confirmar el porqué la homosexualidad es distinta a la mariconería:

Empezamos con la poeta griega nacida en Lesbos allá por el año 612 antes de nuestra era (Safo), la hembra (perdone usted la definición que intenta destacar su extraordinaria belleza femenina) que durante 2 mil 500 años influyó de manera determinante en los homosexuales. María Antonieta fue una de las famosas que, siguiendo su ejemplo, promovió el amor entre las damas.

Sócrates, Platón, Aristóteles, Julio César, Adriano, Miguel Ángel, Ricardo Corazón de León (con todo y melena), Caravaggio, Leonardo da Vinci, Montaigne, Bacon, Ana de Inglaterra, Federico el Grande, Oscar Wilde, Tchaikovsky y Rimbaud son algunos de los personajes de la historia con esa inclinación sexual. También forman parte del equipo varios actores y artistas: es el caso de James Dean, Marlene Dietrich, Freddie Mercury, Pedro Almodóvar y Elton John.

El deporte es una de las áreas donde se han destacado los llamados miembros del tercer sexo: Greg Louganis, clavadista (en el buen sentido) fuera de serie, y Martina Navratilova, la tenista increíble, son de los más publicitados.

Supongo, pues, que el exitoso escritor brasileño está más que enterado de las diferencias de comportamiento, así como de la particularidad que hace de las féminas el ser perfecto de la naturaleza. Me refiero al himen, tejido que, dicen los científicos, solo existe en las mujeres. Por ello, parte del gran misterio que, sin necesidad de mencionarlo, envuelve a las novelas donde el amor y el sexo son el hilo conductor.

Es posible, pues, que el nuevo libro de Paolo resulte otro best seller. Él lo sabe y, para vendernos la idea, nos confiesa que durante toda la vida vio el sexo de formas muy diferentes y contradictorias: “necesité 55 años y un mes para escribir la nueva obra”, dijo, “55 años de experiencias y un mes para colocarlas en el papel”, tiempo que le permitió comprender su propio recorrido. Lo malo es que se expone (quizás sin darse cuenta) a seguir el camino trazado por Arturo Pérez-Reverte, cuya obra

“La reina del sur” tiene más o menos el mismo argumento, pero ubicado en México y Europa. El de Coelho lleva implícita una reflexión espiritual a partir de las experiencias de cierta prostituta que es iniciada en Río de Janeiro y que cae en las redes de una organización que le obliga a vender su cuerpo en Ginebra, Suiza.

Preguntará el lector: ¿y qué tiene que ver esto con la política?

Por algo incluían sus precursores que hicieron escuela: Sócrates, Aristóteles, Adriano, Ricardo Corazón de León, Montaigne, Bacon, Ana de Inglaterra y Federico el Grande, todos ellos espléndidas muestras de cómo la homosexualidad ha llegado a influir en el quehacer público.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica