EL CHICLE; POSIBLE MATERIA PRIMA ESTRATÉGICA.

EMBAJADA DE MEXICO
OFICINA DEL AGREGADO MILITAR.
WASHINGTON, D. C.
INFORME # 84.
Agosto 19 de 1933.
JUAN F. AZCARATE.
General Brig. Ing. Ag. Milita
CONTENIDO:- EL CHICLE; POSIBLE MATERIA PRIMA ESTRATEGICA.
Introduccion.
CHICLE del Maya "Sicti" o "cha", es la leche, látex o sabia, como quiera llamársele, del chicozapote (achras sapote de Lineo), árbol silvestre que abunda en nuestras florestas de la Península de Yucatán, Estados de Yucatán y Campeche, Territorio de Quintana Roo, y distritos de Balancan y Tenosique del Estado de Tabasco.
El chicozapote se da silvestre en varias regiones tropicales, pero es en la región antes mencionada donde se ha aclimatado perfectamente. Pertenece a la familia de las zapotáceas; alcanza alturas de 10 metros, y diámetros, en el tronco, de 70 centímetros; es ramoso, y su copa tiene una forma redonda, con las ramas inferiores horizontales.
Chicozapote, en lengua Zapoteca, significa "manzana agria". La tribu derivó su nombre del de ese árbol. Zapoteca significa "el que vive en la tierra de manzanos agrios".
Es muy posible que el fruto del chicozapote haya sido uno de los elementos principales de alimentación de los mayas, ese pueblo de noble memoria que ocupó las florestas de la Península de Yucatán y de la región de El Petén, dejando sus huellas indelebles, no solamente en sus obras maestras árqutectónicas, sino en los múltiples aguajes que han dejado en las selvas, de los que, después de tantos siglos, todavía se sirven sus descendientes, los pobres chicleros mayas, que se pierden año por año 7 meses en la selva recogiendo chicle.
En diversas partes de México se cultiva el chicozapote, por su fruto; comestible muy estimado por su pulpa, azucarada, fundente, y delicadamente perfumada.
Así es que en todas las regiones tropicales de México hay chicozapote, ya silvestre, en la Península de Yucatán, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, etc., ya cultivado en Guerrero, Michoacán, Jalisco y Morelos. Desde Colima, Col., un señor Don Benigno Cabezudo envió una ocasión a nuestro Agregado Comercial en Washington unas muestras de chicle para pruebas. El municipio de Cuicatlán, Oax., se distingue por la selecta producción de la fruta de chicozapote.
Pero la explotación comercial está centrada en la Península de Yucatán. El 80%, en números redondos, de la producción mundial de chicle, sale de esa región.
Prácticamente toda la producción mundial de chicle se emplea en la manufactura de goma de mascar, o chicle manufacturado, en los Estados Unidos. La producción anual de chicle manufacturado en los Estados Unidos asciende a dólares 60,000,000., en números redondos, a precios de fábrica. Agregando las ganancias de distribuidores y detallistas resulta que el pueblo americano mastica, por día, unos 200,000 dólares de chicles.
Hasta aquí no he dicho nada de la posibilidad, según el título de este informe, de que el chicle sea un material estratégico. La goma de mascar, o chicle manufacturado, es apenas un poco más que un artículo de lujo. Comenzaré, por lo tanto, por definir "material estratégico".
Los "Materiales estratégicos" de cada nación, son aquéllos esenciales para la guerra, para cuya adquisición depende la nación definitivamente de fuentes extranjeras, y de los cuales no hay substitutos satisfactorios dentro de la nación. Cada país, en sus planes de movilización industrial, asume un período determinado de aislamiento, durante el cual el bloqueo enemigo le impide las importaciones. Los Estados Unidos, por ejemplo, en su plan de movilización industrial de 1933, toman como hipótesis la interrupción de las comunicaciones marítimas durante 2 años. No se necesita ser muy conservador para asumir que en la guerra del futuro las comunicaciones marítimas quedarán interrumpidas durante todo el período de la guerra, por la guerra de guerrilla que, aún la potencia marítima más débil, puede mantener en las comunicaciones enemigas por medio del torpedeo submarino y el bombardeo aéreo.
Las potencias, por lo tanto, hacen programas de adquisiciones de materias primas para hacer frente al programa de adquisiciones durante el período de la guerra, sobre la base de que se ha perdido el control del mar, y que de no tomar la precaución de preparar almacenes o procesos de producción de materias substitutas, se desarrollan escaseces de las materias estratégicas o críticas. Los Estados Unidos, por ejemplo, asumen en su plan de movilización industrial un período de aislamiento de 2 años, y sobre esa base preparan sus planes de substituciónes o almacenamiento.
Para el estudio clásico de las materias primas estratégicas, se consideran una por una. Cada una se estudia primero en su empleo civil, y enseguida en su empleo militar.
Al estudiar el empleo militar de una materia prima estratégica, se considera en primer lugar su empleo primario o directo, y enseguida su empleo secundario o indirecto.
El empleo primario o directo, es el uso que se hace de la materia en las fabricaciones de municiones o cualquier material bélico.
El empleo secundario o indirecto, es el uso que se hace de la materia para mantener la eficiencia de la industria nacional, civil y militar.
Tomando el tungsteno, por ejemplo, su empleo primario es la fabricación de corazones de balas perforantes de pequeños calibres; mientras su empleo secundario es la fabricación de herramientas cortadoras de alta velocidad.
El chicle, no sabemos hasta ahora que pueda tener un empleo militar directo. Pero sabemos que puede expeditar y refinar los trabajos de fundición, como material pegante de las arenas de moldear, como material pegante de las secciones de los moldes de arena, y como revestimiento de las superficies de los moldes para dar a las piezas vaciadas superficies de dureza uniforme y más tersas; empleos que le dan carácter de materia prima estratégica de empleo indirecto.
El uso de arena mezclada con otros materiales como medio de transformar los metales por el vaciado, en formas utilizables, se conoce desde el principio de la historia escrita, y hay la certeza de que ese uso se proyecta hacia atrás en los tiempos pre-históricos. Aunque el vaciado de metales es una de las operaciones metalúrgicas más antiguas, ha sido también, hasta últimamente, uno de los procedimientos más conservadores, dominado principalmente por la tradición y la costumbre. Tanto es así, que solamente en los últimos años se ha emprendido un estudio de investigación sistemático, sobre las propiedades características esenciales de las arenas de fundición.
Los corazones de fundición se endurecen y se pegan en los huecos de las piezas metálicas vaciadas. El trabajo de sacarlas es de lo más laborioso, polvoso y costoso de las operaciones de fundición; a menudo es necesario el uso de cinceles neumáticos y herramientas especiales para sacarlos.
Las actuales arenas de moldear con que se hacen los corazones, a menudo no se desmoronan al solidificarse el metal, de donde resulta que muchas piezas se cuartean, especialmente en la fundición del aluminio. También resultan muchas piezas defectuosas por burbujas que forman los corazones debido a la baja permeabilidad de las arenas de moldear.
Se ha tratado de corregir estos defectos con el uso de arenas mezcladas con materiales pegantes especiales, tales como el aceite de linaza, melaza, etc., pero resultan débiles cuando se trata de vaciar piezas pesadas; lo que limita su uso.
En 1928, el Laboratorio de fundición de la Oficina de Normas (Bureau of Standards) del Gobierno Federal de los Estados Unidos, llevó a cabo experimentos con materiales pegantes diferentes, a base de hule y gomas similares, obteniendo las siguientes importantes ventajas:
1a.- Los corazones se desmoronan fácilmente, convirtiéndose en arena suelta que corre por sí misma hacia fuera de los huecos de las piezas metálicas vaciadas, sin necesidad de tenerla que sacar por medios mecánicos.
2a.- Los corazones tienen mayor resistencia que las arenas ordinarias de moldear, lo que aumenta la extensión de su uso.
3a.- No es necesario cocer los corazones en el horno; el aire los seca.
4a.- Los corazones tienen gran permeabilidad, evitando burbujas.
Las ventajas radican en el uso de materias pegantes a base de hule, balata, gutapercha o gomas similares, disueltas en solventes apropiados, tales como la gasolina para el hule, el benzol para la balata, etc.
Se sugiere fácilmente la conveniencia de usar directamente como material pegante para estos propósitos el látex, o sabia de nuestro chicozapote, con su solvente natural, sin necesidad de usar otros artificiales. Además de las ventajas de economía, hay la de eliminación de los peligros de incendio que traen los solventes, gasolina, benzol, etc.
Los experimentos se han llevado a cabo con vaciados en estaño, zinc, latón, bronce fósforado, aluminio, hierro colado y acero.
Se ha encontrado que no es necesario, con el uso de estos nuevos materiales pegantes, el uso de troneras en las piezas para dejar escapar los gases de los corazones, gracias a la permeabilidad que resulta con este nuevo material. Por lo demás, la práctica de fundición es la misma clásica establecida.
Se encontró, incidentalmente, que usando estos materiales pegantes a base de gomas para la arena de moldear de los corazones, se obtienen superficies interiores más tersas que cuando se usan otros pegantes, tales como la harina con agua, el aceite de linaza, la melaza, etc., lo que sugirió la ventaja de su uso para el revestimiento dado a mano con pistola de aire, sobre las superficies de los moldes de fundición que quedan adyacentes a las superficies exteriores de las piezas vaciadas.
Esta aplicación ha sido también muy ventajosa. Con las superficies de los moldes de arena sin revestimiento, el metal fundido al correr, se mezcla con la arena. Así es que las superficies de las piezas vaciadas quedan formadas por una mezcla de arena y metal de mayor dureza que el metal puro. Esta dureza resulta muy destructora de las herramientas cortadoras cuando la pieza vaciada necesita pasar por operaciones subsecuentes de labrado. Con el empleo del revestimiento de la solución de goma sobre las superficies del molde no solamente se evita este inconveniente, sino que se obtiene una superficie más tersa, que para muchos propósitos hace innecesarias las operaciones subsecuentes de labrado.
Finalmente, se ha encontrado también que la solución de hule o goma similar es el mejor material para unir las porciones de los moldes, que generalmente se hacen en mitades, las cuales tienen que juntarse de antemano antes de hacer el vaciado.
Para darnos cuenta de la trascendencia de estos descubrimientos, baste advertir que la producción de maquinaria en los Estados Unidos asciende a más de 3,000,000,000 de dólares, sin considerar automóviles y maquinaria eléctrica, cuya producción asciende también a miles de millones. Si se consiguiera tan solo obtener un dólar de economía por cada millar de dólares de producción de maquinaria en los Estados Unidos, con el uso de nuestro chicle u otras gomas de nuestras florestas, como pegantes de las arenas especiales de fundición, México podría vender varios millones de dólares de esos productos tan solo a los Estados Unidos. Naturalmente mucho más si el uso se extiende a todo el mundo.
Los últimos desarrollos en los medios de transportes marítimos, terrestres y aéreos, demandan el aligeramiento de todas las máquinas de locomoción, sea con el uso de metales y aleaciones ligeros, o por las formas de las partes para obtener la mayor resistencia con el menor peso. Una de estas formas es el hacer piezas huecas para aumentar el radio de giro de las piezas, lo que aumenta la resistencia de las piezas en las condiciones de esfuerzos críticos que tienen que resistir; lo cual tiene que demandar la extensión del uso de corazones más numerosos y complicados. En muchas ocasiones, tendrán que vaciarse los corazones de las piezas de fundición por orificios muy pequeños para no debilitar las piezas, y en esas condiciones los actuales corazones a base de melaza, aceite, etc. son inútiles.
La misma situación existe en punto a material de guerra, ahora que todas las grandes potencias se orientan decididamente hacia la mecanización y motorización de las fuerzas armadas.
Considerando una pieza de maquinaria bien conocida, el automóvil, encontramos que contiene muchas partes de fundición, tales como los bloques de cilindros, pistones, partes del carburador, etc., que necesitan corazones para las chaquetas de circulación del agua, interiores de los pistones, etc.
La razón de que los experimentos de soluciones pegantes se hayan limitado a las bases de hule, balata y gutapercha, es que esos eran los únicos materiales que tenían a la mano en el laboratorio de fundición al hacer los experimentos; pero no hay ninguna razón para que nuestro chicle, y aún otras gomas inferiores de nuestras florestas, no den tan buenos o mejores resultados que las gomas experimentadas.
Las proporciones solventes de las soluciones usadas, son las siguientes:
a.) Hule 7%, Gasolina 93%
b.) Balata 14 1/2%, benzol 85 1/2%.
Se advierte fácilmente que el uso de estas soluciones tiene los inconvenientes de costo y de peligro de incendio, por ser los solventes relativamente caros y altamente inflamables.
Podría considerarse una solución a estos inconvenientes el usar, en lugar de las soluciones, los latexes del hule y de la balata, pero como las fuentes de producción de estos materiales se encuentran en el Archipiélago de las Malayas, a más de un mes de navegación de los Estados Unidos, los fletes, y el control en caso de perderse la comunicación marítima, resultan prohibitivos.
El uso directo de nuestro látex del chicozapote, tal como sale del árbol, sin más costo que el del transporte, sin peligro de incendio, y solamente a 72 horas de navegación de nuestra Península de Yucatán a Nuevo Orleans, parece la solución más indicada.
En lo expuesto se basa la posibilidad de que nuestro chicle se convierta en material estratégico, no solamente para los Estados Unidos, sino para las demás potencias militares, navales e industriales del mundo.
Para que esa superioridad se dé cuenta de la importancia que ya se da al uso de estos materiales en los Estados Unidos, le acompaño copias de las siguientes 6 patentes, sobre pegantes, revestimientos y pastas de gomas a base de hule, balata y gutapercha para moldes y corazones de fundición:
No. Anexos. No. Pat. Fecha.
(1) #1,889,905. Diciembre 6-1932.
(2) #1,893,683. Enero 10-1933.
(3) #1,893,684. Enero 10-1933.
(4) #1,897,149. Febrero 14-1933.
(5) #1,901,124. Marzo 14-1933.
(6) #1,914,532. Junio 20-1933.
También remito circulares de la Oficina de Normas del Gobierno Federal de los Estados Unidos:
Anexo (7) # 252, Septiembre 4-1928, "Pegantes de hule para corazones de fundición".
" (8) # 363, Marzo 20-1933, "Propiedades y pruebas de arenas de fundición."
Debo informar a esa superioridad que no he hecho una investigación a fondo sobre la situación de patentes en este asunto, aunque tengo entendido que ya las grandes Compañías huleras han obtenido patentes. Tanto es así, que la Secretaría de Marina tiene actualmente un litigio, demandada por la Goodrich Company, quien mantiene que la Armada ha estado usando en sus talleres de fundición pegantes de arenas de moldear patentados por la referida Compañía.
Considerando pues, por lo expuesto anteriormente, justificado el hacer un estudio a fondo sobre las posibilidades de nuestro chicle como material estratégico, procedo enseguida, en la forma clásica establecida para las divisiones de planes de movilización industrial de las potencias, a hacer el estudio de este material, no considerándolo estratégico para México porque su abundancia para nosotros es inmensamente superior a las necesidades de nuestra industria fundidora, sino como material estratégico para las potencias, y económico para México. Solamente me permito alejarme un poco del método clásico, agregando una sección sobre la historia del chicle, por la doble razón de que es breve y arroja muchas luces para evitar errores en la explotación industrial.
Así pues, el ordenamiento del estudio, enseguida de esta introducción, es el siguiente:
PRIMERA PARTE.- EXPOSICION DE HECHOS.- Historia, Región Mexicana de Producción, Producción en Otros Países, Explotación.-
SEGUNDA PARTE.- ANALISIS DE LA INFORMACION, en la que procuraré seguir el orden de la Primera Parte, analizando los diferentes puntos, y,
TERCERA PARTE.- RECOMENDACIONES PARA UN PLAN GENERAL DE ACCION.
PRIMERA PARTE.- EXPOSICION DE HECHOS.
Historia
Allá por los años de 1860 y 1861, nuestro gran villano de melodrama don Antonio López de Santa Ana, enredado con los planes del Partido Conservador para traer a México la ignominiosa Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano, convino en entrar a México con el Ejército Francés, y aún aceptó el título rumboso de Duque de Veracruz y Tampico; pero cuando se enteró que solamente venían 8,000 soldados franceses, se fingió enfermo, quedándose en la Isla de Santo Tomás, Indias Occidentales, bajo la bandera Holandesa. Después, cuando ya estaba Maximiliano en México, se presentó Santa Ana en Veracruz; pero ya era tarde, su ex-lugarteniente, Almonte, se encargó de ver que de Veracruz regresara al destierro.
Furioso contra su propio Partido, Santa Ana se fue después a los Estados Unidos con la esperanza de obtener ayuda del Gobierno Americano para organizar una expedición contra Maximiliano. Alquiló una casa en Staten Island, que era por entonces un suburbio casi desierto de Nueva York. Encontrando que necesitaba un intérprete de inglés, tomó a su servicio a un joven norteamericano, James Adams, vecino de la misma Isla de Staten. Este curioso joven observó que el General tenía la rara costumbre de rebanar pedazos de una corteza de árbol tropical, y masticarlos. Adams no encontró el masticable agradable al paladar, pero sí bastante elástico para cansar la mandíbula más tenaz. El General le informó que la substancia se llamaba "chicle"; más tarde, al marcharse, le heredó la corteza sobrante al joven Adams. Este experimentó con ella, la mezcló con azúcar y sabores, y puso el producto en el mercado. En el curso de unos cuantos años fundó una próspera fábrica que con el tiempo se volvió la famosa "Adams - Chewing Gum Co" (1)
El capital original de la industria manufacturera de goma de mascar en los Estados Unidos, fué de 55.000. dólares (CINCUENTA Y CINCO DOLARES). Ese capital original invertido en la industria ha ido aumentando en la forma siguiente:
1865............................. 55.00 dólares. 1914.........................10.000,000.00 " 1919.........................24.000,000.00 "
(1) Santa Ana, The Napoleon of the West, por Frank C. Hanighen.-
Este es el capital invertido en fábricas, almacenes, monopolio de compras, etc. Pero aparte de este capital se han hecho fortunas individuales en esta industria de 50.000,000 a 100.000,000 de dólares.
El uso del chicle es tan popular en los Estados Unidos, que al hacer una visita a Nueva York el humorista español Don Julio Camba, observando que las calles estaban llenas de manchas, escribió en un artículo humorístico que Nueva York tiene pecas. Las pecas de Nueva York, dice que le informaron, son de chicle.
El uso del chicle como masticante fue extendido de América a Europa durante la Guerra, habiendo sido introducido y vulgarizado su uso por los soldados norte-americanos. Antes de 1914 la demanda europea de chicle era insignificante; pero durante la Guerra Mundial, los soldados americanos encontraron en el mascar de la goma un alivio a la tensión nerviosa, ayuda a la digestión, y a falta de agua, mitigación de la sed. El hábito de mascar se extendió rápidamente a los soldados de los aliados, quienes, al regresar a sus respectivos países, se volvieron factores potentes para la vulgarización del uso del chicle.
Las estadísticas de exportación de los Estados Unidos ilustran con claridad la extensión del hábito de mascar chicle en los principales países del mundo. Antes de la Guerra, se consideraba a Inglaterra como un mal mercado para chicle. Pero desde 1914, la proporción mayor de exportación de esta confección va a aquél país. Las Islas Filipinas son el mercado principal del oriente, pero el Japón hizo mayores compras en 1923. Las estadísticas muestran también que el hábito está bien desarrollado en África, especialmente en Sur-África Británica y en Egipto. En los países Latino-Americanos, especialmente Panamá, México y Cuba, las compras han ido en aumento en forma muy estable. También se ha extendido el uso a Australia y Nueva Zelanda, y a todos los países orientales. En Zeilan, India, Burma y los Establecimientos del Estrecho, ha desplazado la costumbre de mascar la nuez de "Betel". El hecho de que se ha generalizado en el Japón, y comienza a extenderse a China, son señales de apertura de mercados inmensos. (Véase gráfica #6, "Gráfica de Exportaciones de chicle manufacturado de los Estados Unidos a los principales países del mundo, página ).
La ilustración #1 "Estadística Gráfica de Importaciones de Chicle en bruto, y Ventas de Chicle Manufacturado en los Estados Unidos", muestra, en forma pictórica, la historia más reciente del chicle.
Región Mexicana de Producción
En la introducción de este estudio quedó ya indicada la región de producción de nuestro chicle. Por las estadísticas que se acompañan se verá que esa región es la única que produce el chicle legítimo en el mundo. El mapa que se acompaña, (Ilustración #2), muestra la zona chiclera de México. Se verá que el 80% de la producción de chicle legítimo sale de la Península de Yucatán, y que el 20% restante sale de los Estados de Veracruz, Chiapas y Oaxaca.
La zona chiclera de la Península de Yucatán, es una inmensa floresta de cerca de 100,000 kilómetros cuadrados, que comprende el Estado de Campeche, el Territorio de Quintana Roo, y el norte del Estado de Yucatán. En esa región el chicozapote es el árbol más abundante, encontrándose en grupos, o "manchones", con un promedio de 20 a 50 árboles por acre.
El clima de la región es tropical, con una temperatura media de 25 a 30 grados centígrados, y una precipitación pluvial de 1,500 a 2,500 milímetros anuales. Las lluvias comienzan en junio y terminan en enero. Es durante la época de lluvias cuando se hace la recolección del chicle, porque es cuando la sabia corre con más abundancia y el látex se mantiene líquido por más tiempo.
La calidad del chicle varía según la región. El chicle de Quintana Roo es considerado el mejor, por su blancura y su elasticidad. El chicle de Campeche es un poco más obscuro, y el de Yucatán es más resinoso. El chicle de la región de los Tuxtlas, en Veracruz, es de buena calidad, pero la producción es limitada.
Producción en Otros Países
Aunque el chicozapote se encuentra en otros países de la América Central y del Sur, la producción de chicle legítimo fuera de México es muy pequeña. Guatemala produce una cantidad considerable en la región de El Petén, que es geográficamente una continuación de la Península de Yucatán. La producción de Guatemala es de cerca de 2,000,000 de libras anuales.
La Honduras Británica (Belice) también produce chicle, pero en cantidades menores, cerca de 1,000,000 de libras. En estos países, como en México, la explotación está en manos de compañías americanas que tienen concesiones de los gobiernos respectivos.
Se ha tratado de introducir el cultivo del chicozapote en otros países tropicales, como el jardín botánico de Singapur y en las Islas Filipinas, pero los resultados no han sido satisfactorios desde el punto de vista comercial. El árbol crece bien, pero la producción de látex es muy pobre, o la calidad de la goma no es la misma que la del chicle mexicano.
Esto nos da a México una situación de monopolio natural sobre la materia prima, que es una ventaja estratégica de primer orden.
Explotación
La explotación del chicle en México es una industria que se lleva a cabo en condiciones muy difíciles, debido a lo insalubre de las regiones donde crece el árbol y a la falta de vías de comunicación.
La unidad de explotación es el "Hato", que consiste en un grupo de 20 a 30 chicleros, bajo la dirección de un "Cabo". El Hato se establece en el corazón de la selva, cerca de un aguaje, y desde allí los chicleros se reparten en la floresta para buscar los árboles.
El chiclero es un hombre de una resistencia física extraordinaria. Su equipo consiste en un "machete", una "soga" de cerca de 10 metros, y unas "espuelas" de hierro que se ajusta a los pies para subir a los árboles. Además lleva las "bolsas" de lona impermeabilizada con el mismo látex, donde recoge el jugo.
Para extraer el látex, el chiclero hace incisiones en la corteza del árbol en forma de V invertidas, que se conectan entre sí por un canal central. El látex baja por este canal y se recoge en la bolsa que se coloca en la base del árbol. Un árbol de buen tamaño produce de 2 a 5 kilos de látex en una "picada". Después de picado, el árbol debe descansar de 3 a 5 años para que la corteza se cierre y el árbol recupere su vigor.
Una vez recogido el látex, se lleva al campamento central donde se procede al "cocinado". El cocinado consiste en evaporar el agua del látex en grandes pailas de cobre, calentadas a fuego lento, y moviendo la masa constantemente con una pala de madera para que no se queme. Cuando la masa ha alcanzado el "punto", que se conoce por el color y la consistencia, se vierte en moldes de madera llamados "marquetas", donde se deja enfriar y endurecer.
Cada marqueta pesa cerca de 10 kilos y lleva la marca del productor o del contratista. Las marquetas se transportan a lomo de mula, o en canoas por los ríos, hasta los centros de embarque en la costa, de donde salen para los Estados Unidos.
Esta forma de explotación es primitiva y rudimentaria, y causa la muerte de miles de árboles cada año por picaduras mal hechas o por infecciones. Es necesario introducir métodos más científicos de explotación y de conservación de nuestras florestas, para no agotar esta fuente de riqueza nacional.
SEGUNDA PARTE.- ANALISIS DE LA INFORMACION.
Habiendo expuesto los hechos principales sobre la historia y la explotación del chicle, procederé ahora a analizar la importancia estratégica de este material, basándome en los experimentos realizados en los Estados Unidos.
Importancia del Chicle en la Fundición
Como se indicó en la introducción, el chicle, o más bien el látex del chicozapote, ha demostrado ser un material pegante superior para las arenas de fundición. El análisis técnico de este fenómeno es el siguiente:
Las arenas de fundición deben tener tres propiedades esenciales:
1.- Plasticidad, para que puedan tomar la forma del molde o del corazón.
2.- Resistencia, para que no se desmoronen bajo el peso y la presión del metal fundido.
3.- Permeabilidad, para que los gases que se forman al contacto del metal caliente con la arena puedan escapar libremente.
Los pegantes ordinarios, como la melaza o el aceite de linaza, dan buena resistencia, pero cierran los poros de la arena, disminuyendo la permeabilidad. Esto obliga a hacer "troneras" o canales de escape en los corazones, lo que complica el trabajo y debilita la pieza.
El látex de chicle, por el contrario, envuelve cada grano de arena con una película microscópica de goma. Al contacto con el metal fundido, esta película no se quema de golpe, sino que se destila lentamente, manteniendo la arena unida hasta que el metal ha comenzado a solidificarse. Además, la película de goma mantiene los poros de la arena abiertos, dando una permeabilidad extraordinaria.
Pero la ventaja más grande es el "desmoronamiento". Cuando el metal se enfría, la goma se carboniza y pierde su poder pegante. La arena, que antes era una masa sólida, se convierte en un polvo fino que sale por sí solo de los huecos de la pieza.
En la fabricación de motores de aviación, donde las piezas son muy ligeras y tienen cavidades internas muy complicadas para la refrigeración, esta propiedad es de un valor incalculable. Se calcula que el uso del chicle puede reducir el costo de limpieza de las piezas de fundición en un 50%, y disminuir el número de piezas defectuosas en un 20%.
Si consideramos que la industria de aviación es la base de la potencia aérea moderna, veremos que el chicle se convierte, por este solo hecho, en un material de importancia militar.
El Chicle como Materia Prima Estratégica
¿Es el chicle un material estratégico? Para contestar esta pregunta debemos aplicar la definición dada en la primera parte: "Material esencial para la guerra, de origen extranjero, y sin substitutos satisfactorios".
1.- ¿Es esencial para la guerra? Sí, en la medida en que mejora y facilita la producción de maquinaria de guerra, motores de aviación, bloques de cilindros para tanques y automóviles, etc.
2.- ¿Es de origen extranjero para las grandes potencias? Sí. Los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y el Japón no tienen producción propia de chicle. Dependen totalmente de México y, en menor escala, de Guatemala.
3.- ¿Tiene substitutos satisfactorios? Hasta ahora, los experimentos se han hecho con hule y balata. Pero el hule y la balata son también materiales estratégicos que las potencias tienen que importar de regiones muy lejanas (Malasia, Indias Orientales Holandesas).
En caso de una guerra mundial, las comunicaciones con el Oriente quedarían cortadas. El hule sería reservado exclusivamente para llantas y aplicaciones donde es absolutamente indispensable. Usar hule para fundición sería un lujo prohibitivo.
Aquí es donde el chicle mexicano entra en juego. México está "a la puerta" de los Estados Unidos. El transporte por ferrocarril o por pequeños barcos de cabotaje a través del Golfo de México es relativamente seguro, aún en caso de un bloqueo naval.
Por lo tanto, para los Estados Unidos, el chicle es el substituto natural y lógico del hule en las industrias de fundición durante un período de guerra. Esto le da el carácter de materia prima estratégica de primer orden para nuestro vecino del norte.
Para las potencias europeas, el chicle es también estratégico, aunque el transporte es más difícil. Pero siempre será más fácil traer chicle de México que hule de Singapur, porque el Atlántico es más fácil de patrullar que las inmensas rutas del Pacífico y el Índico.
Para México, como se dijo antes, el chicle no es estratégico en el sentido militar del término, porque no tenemos una gran industria de fundición que dependa de él. Pero es estratégico en el sentido económico y diplomático, porque nos da un arma de negociación muy poderosa.
Análisis de la Situación Comercial
Actualmente, el comercio del chicle está totalmente dominado por tres grandes compañías americanas:
1.- La "Wrigley Company".
2.- La "Beech-Nut Packing Co."
3.- La "American Chicle Company" (sucesora de la Adams Co.)
Estas compañías tienen sus propios agentes en México, sus propios barcos y sus propias organizaciones de crédito. Ellas fijan el precio del chicle en el mercado de Nueva York, y los productores mexicanos no tienen más remedio que aceptar las condiciones que ellas imponen.
El chicle se compra en México a precios muy bajos, que apenas permiten la subsistencia del chiclero y una pequeña utilidad para el contratista. Pero una vez manufacturado en los Estados Unidos, su valor aumenta mil veces.
La industria americana del chicle es una de las más ricas y poderosas del mundo. Sus gastos en publicidad son fabulosos. Se calcula que la Wrigley Co. gasta más de 5,000,000 de dólares al año en anuncios.
Toda esta organización está montada sobre la base de que el chicle es un artículo de lujo para mascar. No se ha contemplado su uso industrial.
Si el uso del chicle en la fundición se generaliza, la demanda aumentará considerablemente, y el mercado se diversificará. Ya no serían solamente las fábricas de goma de mascar las compradoras, sino las grandes fundiciones de acero, las fábricas de automóviles y las industrias de armamentos.
Esto provocaría un alza en los precios y permitiría a México dictar sus propias condiciones. Pero para ello es necesario que el Gobierno Mexicano tome el control de la exportación y de la clasificación del chicle, para evitar que las compañías americanas sigan explotando nuestra riqueza nacional sin beneficio para el país.
El momento es propicio. Los Estados Unidos están preocupados por su seguridad nacional y por el abastecimiento de materias primas para su plan de movilización industrial. El informe de la Oficina de Normas de 1928 sobre pegantes de hule ha abierto la puerta. Es nuestra labor empujarla y mostrar que el chicle es la solución.
El Aspecto Legal y de Patentes
Un punto que requiere un análisis cuidadoso es el de las patentes. Como se indicó en la introducción, ya existen patentes en los Estados Unidos sobre el uso de gomas en la fundición.
Las 6 patentes que acompaño a este informe cubren diferentes aspectos del proceso:
- La patente #1,889,905 se refiere al uso de látex de hule con amoníaco como conservador.
- La patente #1,897,149 cubre una mezcla de arena, látex y bentonita.
- La patente #1,914,532 trata sobre el revestimiento de los moldes con soluciones de goma.
Aunque estas patentes mencionan específicamente el "hule" (rubber), las leyes de patentes de los Estados Unidos son muy amplias y cubren también los equivalentes. El chicle podría ser considerado un equivalente del hule.
Sin embargo, hay una diferencia fundamental: el chicle es un producto natural de composición química diferente a la del hule (Hevea Brasiliensis). El chicle contiene una gran proporción de resinas que el hule no tiene, y estas resinas son precisamente las que le dan sus propiedades especiales en la fundición.
Además, el uso del chicle como pegante es una aplicación nueva que no ha sido patentada específicamente. México podría registrar patentes internacionales sobre los procesos específicos de preparación del látex de chicle para usos industriales.
Por otro lado, la situación de la Secretaría de Marina de los Estados Unidos con la Goodrich Company muestra que el Gobierno Americano está dispuesto a usar estos procesos aún pasando sobre las patentes de las grandes compañías, si el interés nacional así lo exige.
En caso de guerra, las leyes de patentes se suspenden o se modifican en favor del Estado. México debe estar preparado para reclamar sus derechos o para negociar acuerdos de licencia con el Gobierno Americano.
Es necesario que nuestra Embajada en Washington, a través de su oficina de patentes, haga un estudio exhaustivo de la situación para proteger los intereses de México. No debemos permitir que se nos arrebate esta ventaja técnica como se nos ha arrebatado la ventaja económica en el pasado.
TERCERA PARTE.- RECOMENDACIONES PARA UN PLAN GENERAL DE ACCION.
Basándome en el análisis anterior, me permito someter a la consideración de esa superioridad las siguientes recomendaciones, encaminadas a convertir el chicle en un factor de potencia económica y diplomática para México.
Control de la Producción y Exportación
Es indispensable que el Gobierno Federal tome el control absoluto de la industria del chicle. Para ello se recomienda:
1.- La creación de una "Comisión Nacional del Chicle", integrada por representantes de las Secretarías de Guerra y Marina, Economía, y Agricultura.
2.- Esta Comisión será la única facultada para otorgar concesiones de explotación en terrenos nacionales.
3.- Se establecerá un sistema de clasificación obligatoria del chicle, basado en su contenido de resinas y látex, para separar el chicle de primera calidad para usos industriales del chicle para goma de mascar.
4.- Se prohibirá la exportación de chicle que no haya sido clasificado y certificado por la Comisión.
Investigación Técnica
México no debe limitarse a ser un exportador de materia prima bruta. Debemos realizar nuestras propias investigaciones para dar valor agregado al producto.
1.- Establecimiento de un laboratorio de investigación de productos forestales en la Península de Yucatán, con una sección dedicada exclusivamente al chicle y gomas afines.
2.- Realizar experimentos de fundición en nuestros propios talleres nacionales de construcciones navales y de artillería, utilizando chicle mexicano, para confirmar los resultados americanos y buscar nuevas aplicaciones.
3.- Investigar la producción de látex concentrado y conservado, que sea fácil de transportar y de usar directamente en las fundiciones sin necesidad de solventes costosos.
Acción Diplomática y Comercial
Debemos utilizar el chicle como una moneda de cambio en nuestras relaciones internacionales, especialmente con los Estados Unidos.
1.- Instruir a nuestro Agregado Comercial en Washington para que inicie contactos con las grandes industrias de fundición y de aviación, ofreciéndoles muestras de látex de chicle para pruebas industriales.
2.- Negociar con el Gobierno de los Estados Unidos la inclusión del chicle en su lista de "materiales estratégicos" o "críticos", lo que nos aseguraría un mercado estable y precios preferenciales.
3.- Buscar mercados alternativos en Europa y el Japón, para romper el monopolio de las tres grandes compañías americanas.
Conservación de la Riqueza Forestal
La explotación actual es suicida. Si no tomamos medidas urgentes, el chicozapote desaparecerá en pocos años.
1.- Establecer un sistema de "vientos" o periodos de descanso obligatorios para los árboles picados. Un árbol no debe ser picado más de una vez cada 5 años.
2.- Fomentar el cultivo del chicozapote en plantaciones organizadas, con métodos científicos de selección de semillas y de injertos, para aumentar la producción de látex.
3.- Castigar severamente a los contratistas que permitan la picadura de árboles jóvenes o que utilicen métodos que causen la muerte del árbol.
Organización de los Chicleros
El eslabón más débil de la cadena es el chiclero. Es necesario mejorar sus condiciones de vida y de trabajo para asegurar una producción constante y de buena calidad.
1.- Fomentar la creación de cooperativas de chicleros, que reciban crédito directamente del Gobierno y que puedan vender su producto a la Comisión Nacional del Chicle sin intermediarios.
2.- Establecer servicios sanitarios y de abastecimiento en las zonas chicleras, para combatir el paludismo y otras enfermedades tropicales que diezman a la población trabajadora.
3.- Proporcionar a los chicleros herramientas más modernas y equipos de seguridad para el desempeño de su ruda labor.
CONCLUSIÓN
México tiene en sus manos una riqueza que hasta ahora ha sido ignorada o malbaratada. El chicle no es solamente una golosina para niños; es un material con propiedades técnicas únicas que lo sitúan en el mapa de las materias primas estratégicas del mundo moderno.
Si actuamos con energía, con visión y con patriotismo, podemos hacer que el chicle sea para la Península de Yucatán lo que el petróleo es para la zona del Golfo: una fuente de bienestar para nuestro pueblo y un escudo para nuestra soberanía.
He cumplido con mi deber de informar a esa superioridad sobre esta situación, que considero de vital importancia para el futuro de nuestra industria y de nuestra defensa nacional.
Respetuosamente.
Washington, D. C., Agosto 19 de 1933.
JUAN F. AZCARATE.
General Brig. Ing. Ag. Milita
