Los ojos que ven la verdad los quiero aun, en conciencia, siempre autocríticos con cualquier verdad resultante del uso de una insuficiente racionalidad o del uso de una insuficiente responsabilidad; en fin, los quiero sin mentiras o falsedades, ¡que no es poco!

No deben menospreciar a los ciudadanos, que son sus gobernados, pero también sus amos y señores. Llegará el día en que la sociedad se de cuenta de eso. Dios nos escuche...

Pero hay que tener esperanza (aunque a la pobre la persigan para conseguirse una mayor burla a lo que significa decentemente el bien), en fin, ¡hay que tenerla!

Cuando determina la racionalidad en un medio social cualquiera es ya porque, de verdad, no está determinando ni decidiendo nada en tal medio social cualquier sinrazón o acreditada opinión por muy sinrazones que sean. Exacto, la sinrazón no puede (en equilibrio) determinar créditos éticos nunca jamás...

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